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Un Pregón para los nuestros

El Fiscal | 22 de septiembre de 2018 a las 11:00

CHARO PADILLA

Cuéntanos, Charo, tu Semana Santa de bulla, de horas a las puertas de un templo aguardando -el paraguas en una mano y el micrófono en la otra- la noticia de la suspensión de una salida, de traslados apresurados de una iglesia a otra, de aglomeraciones por las que hay que moverse pidiendo paso con tiento para nos crispar los ánimos. Tu Semana Santa de siempre con tu lenguaje sencillo. Cuéntanos el próximo Domingo de Pasión la Semana Santa real, de atajos por los callejones para llegar al destino, de pleitos en las puertas para pasar al interior de una casa de hermandad, de testimonios infantiles de niños que se han quedado tres años seguidos sin salir, de mujeres del Cerro que engalanan los balcones de Afán de Ribera cada Martes Santo, te abren su casa y se confiesan contigo, te cuentan el año que han vivido, un balance con más pesares que dichas cuando se tienen las gafas de cristal gordo. Cuéntanos tu Semana Santa auténtica, conocida por vivida y amada por conocida, que solo se puede querer aquello que bien se conoce. Cuéntanos la Semana Santa de esas cofradías jóvenes que has visto crecer, testigo principal de la evolución de cortejos de escasos nazarenos, bien separadas las parejas de cirios para cubrir espacio, que hoy viven su esplendor con los nazarenos de tres en tres. Cuéntanos tu Semana Santa con el estilo de tus retransmisiones, esa narración ágil, fresca, sin volutas, familiar. Cuéntanos la Semana Santa del pueblo que está en la calle y del otro pueblo que no puede estar, pero lo está desde la mesa de camilla, el trabajo o la cama de un hospital por medio de tus narraciones.

Sé fiel al lema de la empresa familiar: Sombrerería Padilla Crespo, artículo español, jornal para los nuestros. Pues eso, Charo Padilla, que tu Pregón sea un Pregón para los nuestros, para los que nos gusta patear las calles y evitamos los balcones, para los que queremos que nos cuenten las cosas tal como las vemos, incluso en los detalles más prosaicos, para los que vivimos la Semana Santa viendo cofradías y no aprovechando las cofradías para otros fines. Cuéntanos la Semana Santa de los niños y los mayores, de las primeras mujeres de nazareno y las primeras monaguillas, del centro de la ciudad donde vives y de los barrios en los que te gusta perderte y con los que te gusta comprometerte, de los grandes cofrades y sacerdotes que pudiste conocer y tratar, la Semana Santa de la fe, el sentimiento y la memoria. Cuéntanos una Semana Santa que se ve porque se oye, que tu Pregón sea para ser oído, sobre todo oído, porque es tu voz la que esperamos oír, tus relatos de siempre, sin más adornos, sin más aditivos, el Pregón de una reportera que lleva más de 30 años a pie de bulla, el Pregón de una voz que forma parte de la Semana Santa de miles de sevillanos, el Pregón de quien también nos ha contado las noches de cuaresma: cabildos interminables, talleres de escultores de donde salen nuevos romanos, mudás y traslados de parihuelas, fogones de donde salen torrijas, ensayos de bandas a la intemperie… La Semana Santa de la calle, la de siempre con un estilo propio, la que sólo puede contar quien ha estado en los sitios. No esperamos más, no queremos menos.

¿Cuándo será transparente el Consejo de Cofradías?

El Fiscal | 16 de septiembre de 2018 a las 5:00

 

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FUE el cardenal quien decidió publicar las cuentas de la Archidiócesis, incluidos todos los movimientos del Cabildo Catedral y su asignación personal como prelado. Don Carlos consideró que era un ejemplo de transparencia muy necesario, sobre todo porque convenía explicar el destino de la recaudación por el IRPF y el de los fondos obtenidos por el cobro de la visita turística al templo metropolitano. La Catedral cada día ingresaba más dinero y era necesario explicar que no se trata de una caja registradora, que en la curia no se padecía ninguna voracidad recaudatoria. Se imprimieron folletos para los turistas donde se detallaba el porcentaje del precio de la entrada destinado a obras de conservación de la propia Catedral, a la restauración de templos, a la construcción de nuevas iglesias en los barrios y a obras asistencias de la diócesis.

El Arzobispado sigue hoy publicando las cuentas y, además, ofrece su propia valoración de los números. La Iglesia de Sevilla no ha hecho más que evolucionar favorablemente en materia de transparencia económica en las últimas dos décadas. Sigue el modelo de las Administraciones Públicas. Hasta las Casas Reales ofrecen información de sus ingresos y gastos. Llegados a este punto, ¿por qué no es el Consejo de Cofradías transparente? La opacidad contable de esta institución parece ya una tradición de la casa que han seguido todos los presidentes. Hay que recordar que el Consejo explota la vía pública en Semana Santa para organizar la carrera oficial, su principal fuente de ingresos, conocido como el negocio perfecto. Se cobra tres meses antes de la actividad (sillas y palcos) y no se devuelve el importe en caso de lluvia. La gente, además, repite al año siguiente aunque haya habido lluvia y avalanchas. Y si no renuevan los títulos, hay público a la espera como para duplicar el aforo. ¿Qué empresario sueña con un negocio así? Todos.

Nunca se han difundido las cuentas del Consejo de Cofradías, pese a que ya lo hacen el Arzobispado, el Cabildo Catedral, Cáritas, el Seminario Metropolitano, etcétera. A base de apretar hemos sabido algún año cuánto dinero mueve la institución, cómo es el reparto de las subvenciones… Pero no hay parrillas con el desglose de ingresos y gastos. ¿Cuál ha sido el temor de los sucesivos presidentes para no ofrecer estos datos? ¿El gasto en pescao frito? ¿Los billetes de aviones a Roma con tragos largos incluidos? ¿El gasto en taxis? ¿Quizás en teléfono? No se entiende que un organismo de este peso en la ciudad siga sumido casi en la clandestinidad en estos asuntos. Hay hermandades que publican sus cuentas en los boletines, clubes privados que las exhiben en el tablón de anuncios de la sede principal… Pero el Consejo sigue en las tinieblas.

Ahora que estamos en plena campaña electoral con dos candidatos de solvencia contrastada, sería muy bueno que se pronunciaran al respecto. Mis queridos Vélez y Piñero, Piñero y Vélez, ¿estarían ustedes dispuestos a publicar sus números? ¿Por qué consideran que no se ha hecho hasta ahora? ¿Acaso no vería con buenos ojos la autoridad eclesiástica este recomendable ejercicio de transparencia? ¿No debe ser el Consejo una asociación de la Iglesia que brille por su ejemplaridad en los asuntos del pecunio?

Ambiente en la calle del Consejo sobre la nueva pragmática del Arzobispado sobre cofradías y pregones.

Ni siquiera los hermanos mayores reciben por correo electrónico las cuentas antes de las asambleas y plenos para trabajar sobre ellas y acudir a las reuniones en disposición de realizar un trabajo fructífero y con conocimiento de causa. Esto no ocurre ni en las comunidades de vecinos de los pisos de la playa. Hasta la Casa Real británica difunde el gasto en botellas de ginebra. Y no pasa nada. Se acaba con el morbo en media hora, en lugar de estar bajo sospecha de forma perenne.

Recuerdo un alto cargo del Consejo que declaró en su día que se habían encontrado con una institución oxidada. Y era cierto. En las dos últimas décadas se han hecho muchas cosas positivas, como la modernización en la organización y gestión de la carrera oficial, que antes se delegaba en los silleros, se controlaba con papel y bolígrafo, y era pasto de chanchullos, tratos bajo cuerda y, lo que es peor, motivo de todo tipo de especulaciones sobre supuestas dádivas.

Con eso se acabó en varias fases, pero siguieron otros problemas que esperemos nunca se repitan, como las acusaciones sobre la confusión de intereses entre el empleo de altos cargos y los de sus descendientes, o entre la profesión de altos cargos y los de la propia institución. Mucho cuidado con estas materias porque la sociedad de hoy no es la que le tocó vivir a presidentes que casi se fotografiaban en blanco y negro. Avisados quedan todos. Lo dice el sabio: la falta de transparencia es la antesala de la corrupción. Y en asuntos de cofradía conviene no dar pie a los rumores. Porque ya escribimos un día acerca del cohecho morado a cuenta de los jamones y de la microcorrupción de la croqueta. Esto de ahora es más serio y se puede evitar con diligencia. Y buena fe.

Está pasando
Lo avisamos este verano. Las hermandades están recibiendo cartas de las entidades bancarias en las que se rechaza la supresión de las cláusulas suelo. Ocurre, como ya informamos, que hay varias cofradías que ya han logrado el objetivo, mediante negociaciones personalizadas. ¿Qué ocurrirá ahora? ¿Unas sí y otras no? No se entendería. Está pasando.

El Baratillo
El cabildo general del jueves aprobó por unanimidad el hermanamiento nada menos que con la Esperanza de Triana. Es la cuarta carta de hermandad que suscribe la cofradía del Arenal, que estaba hermanada con la Real Maestranza, la Carretería y una corporación de Salamanca. ¿Veremos esta Semana Santa las respectivas representaciones de cortesía en uno y otro cortejo?

Trabas
No crean que es fácil para una cofradía tramitar una carta de hermandad con otra. La autoridad eclesiástica mira con lupa los procesos para reducir el chorreo de peticiones, sobre todo las que están poco justificadas.

Casualidades
Presentaba el candidato Piñero su candidatura en un hotel del centro con vistas a la Giralda, cuando el candidato Vélez estaba parado en la Campana en animada y prolongada tertulia con varios miembros de su equipo.

¿Y don Marcelino?
El cura Marcelino no tiene pared suficiente para colgar todos los cuadros que le han regalado en su despedida como párroco de San Vicente. Se le van a agotar los espiches y no le que va a quedar hueco debajo de una escalera para apilar los que se queden sin colgar. Pero don Marcelino tiene ahora otra preocupación en mente: el proceso electoral en San Gregorio. Sabe que su papel es el de moderar, procurar la paz, evitar cualquier gesto de favor hacia una u otra candidatura, y velar por unos comicios limpios u que no dejen heridas. Don Marcelino sabe que se le mira con lupa, entramos en días de fuertes suspicacias porque algunos parecen jugarse un sueldo vitalicio si son delegados de día (o de noche). Tal vez lo mejor sea que, en caso de conflicto, lo cojan poniendo espiches… Cuidado con el trompo en todo caso.

El lagarto de la Catedral: “Mi querido Fiscal, no te puedes hacer una idea de cómo está el cardenal. Don Carlos tiene más fuerza física que muchos con 30 años menos. El viernes presidió los cultos al Cristo de La Laguna, tomó el avión a Madrid, y de Madrid voló a Sevilla para estar con la Hermandad del Amor”

Un hueco en el cartel del festival macareno

El Fiscal | 9 de septiembre de 2018 a las 5:00

Manzanares

COMO todo lo que hace la Macarena, el festival taurino del 12 de octubre está dando que hablar. Eso es bueno, buenísimo, porque ya dijimos que la Fiesta es la que sale ganando con el impulso que recibe de la cofradía, que podrá seguir adelante con sus obras de caridad con el dinero recaudado. Cuántos recibos de luces y cuántas facturas de alquiler se pagan gracias a la asistencia social de la cofradía, cuántos quites son posibles gracias a la labor de esos macarenos que atienden en privado, estudian los expedientes y dan salida a las ayudas. Ellos dan su tiempo, la hermandad el dinero y la Virgen su esperanza. Pues mañana tenemos otra cita de cara a este festival. Mañana se presenta oficialmente en la plaza de toros, con el cartel incluido de Zenaida Pablo-Romero. ¿Qué mejor que esta pintora, hermana de la cofradía, hija de una gran hermano mayor, de una familia taurina por los cuatro costados, para hacer el cartel de este festival? El cartel anunciador de un cartel de relumbrón con nada menos que Pepe Luis Vázquez, Dávila Miura (actual consiliario de la junta de gobierno y nieto de hermano mayor) y Francisco Rivera Ordóñez como figuras que reaparecen. Y que cuenta con la participación del baratillero Morante de la Puebla, José María Manzanares y Andrés Roca Rey. A última hora se ha producido la feliz incorporación del novillero Manuel Vázquez Rodríguez-Toajas, de los Vázquez de San Bernardo, nieto de Manolo Vázquez, al que siempre recordaremos acompañando al Cristo de la Salud por la umbría calle San José, junto a su inseparable Remedín, ambos haciendo de cicerones de grandes personajes. La última vez metieron a Albert Boadella en la bulla delante del paso de Cristo hasta casi la misma puerta de San Nicolás, donde estaba la representación de la Candelaria, estandarte, cuatro varas y la jubilosa fatiga en los rostros por la gloriosa jornada vivida. Hay quien se pregunta con malicia por el perfil cofradiero de José María Manzanares. Es sabido que la malicia es prima hermana de la osadía e incluso de la pereza. Basta indagar un poquito para obtener hasta un testimonio gráfico de Manzanares en la Semana Santa de Sevilla, nada menos que junto a su padre vestido de nazareno de la Trinidad, instantes antes del comienzo de la estación de penitencia un Sábado Santo.

Al hermano mayor, don José Antonio Fernández Cabrero, hay que apuntarle desde el burladero de esta página que el cartel tiene pintora macarena y hasta oficiales de junta macarenos, pero que hay algún matador de toros de la cofradía que no está incluido. ¿Por qué no está Rafael Serna, hijo de pregonero, que tomó la alternativa hace un año en la misma plaza de la Real Maestranza? Serna fue el beduino que se bajó de la carroza del Gaspar del centenario para rezar ante la Esperanza. También fue el que lució un terno inspirado en la decoración de la iglesia del Salvador. ¿De verdad no hay tiempo, mi querido hermano mayor, de reforzar aún más el cartel con este joven macareno?

Deseando estamos de vivir este festival, como vivimos el que organizó la Esperanza de Triana en el Charco de la Pava, una tarde célebre donde Paco Ojeda resucitó el parón. Deseando estamos de ver la plaza llena y la cara de felicidad de Dávila Miura. Deseando estamos de que las arcas de la cofradía se llenen (¡Va por ti, Paco Cossío!) para que se puedan seguir haciendo quites, muchos quites providenciales, benditos quites, a quienes necesitan espantar el toro de la mala suerte, del infortunio, del tropiezo o de una larga y enconada trayectoria. Y deseando estamos de que haya una nueva incorporación, la de un torero macareno que bien merece la oportunidad y el honor, porque siempre lleva a gala su condición de matador y de devoto del Señor de la Sentencia y de la Virgen de la Esperanza en una sociedad donde se quiere acabar con la fiesta y se orilla a Dios. Haga un hueco en el cartel, hermano mayor. Serna tocó pelo ayer mismo en el festejo de Utrera, a las puertas de Sevilla, por cierto junto a Pablo Aguado, otro torero con sangre cofradiera. La Virgen se lo pagará. La Virgen se lo pagará.

La gran exposición de la Soledad

Semana Santa,Sabado Santo, Hermandad de La Soledad de San Lorenzo

La Hermandad de la Soledad de San Lorenzo está organizando una exposición que se titulará Soledad, 150 años de San Miguel a San Lorenzo. Con ella conmemorará el traslado de la Hermandad y de su titular desde la parroquia de San Miguel a la de San Lorenzo, hecho ocurrido en 1868. La exposición se celebrará en las salas bajas del Ayuntamiento de Sevilla, entre los días 5 al 19 de octubre del presente año. Será oficialmente inaugurada por el alcalde, Juan Espadas en la mañana del 4 de octubre. No se trata de una exposición cofradiera al uso, sólo con enseres de la cofradía, sino de un destacado evento en el que se van a exponer esculturas, pinturas, documentos y otros recuerdos de la desaparecida parroquia de San Miguel, así como importantes obras de arte de la parroquia de San Lorenzo. Todo ello junto a un completo testimonio de la propia historia de la Hermandad de la Soledad, así como la histórica Sacramental de San Lorenzo y la de Roca-Amador con las que se fusionó. Entre las piezas que se expondrán estarán las tallas de San Lorenzo, atribuida a Martínez Montañés, y la del arcángel San Miguel, espléndida obra de Francisco de Ribas (siglo XVII), cedido por la Archicofradía de Jesús Nazareno (El Silencio), que presidía el templo desaparecido. Habrá secciones dedicadas a la historia de la Soledad, la parroquia de San Lorenzo, la Capilla Sacramental (incluyendo la talla de la Inmaculada y el sagrario), el beato Marcelo Spínola, la parroquia de San Miguel, y el paso de la Soledad, que estará expuesto acompañado de un completo estudio sobre la evolución histórica y su realización y diseño. En la exposición, además de la Hermandad de la Soledad y la parroquia de San Lorenzo, colaboran la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, la Parroquia de la Magdalena, la Archicofradía de Jesús Nazareno, la Hermandad de la Santa Caridad, las Esclavas del Divino Corazón, la Fundación CEU San Pablo y otras entidades y particulares con la cesión de diversas piezas artísticas. Los comisarios son Ramón Cañizares, José Joaquín León, Álvaro Pastor y Manuel Rodríguez.

Luto por un rociero

El Fiscal | 15 de julio de 2018 a las 5:00

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OTROS con el potencial de Pepín Lirola (1930-2018) lo hubieran jugado todo a la casilla de ser un personaje de la ciudad. Empresario de éxito, fluidas relaciones sociales, vecino de una de las zonas más cotizadas del centro, cofrade, taurino con hondas amistades en la afición mexicana… Pero no. El caso es que se limitó a trabajar en la firma Vilima, la que varias generaciones de sevillanos tienen interiorizada con la misma fuerza que hoy tenemos El Corte Inglés, y a ser rociero de la Hermandad de Sevilla, cuando la corporación era eminentemente familiar. Fue hermano mayor un solo mandato (1971-73), lo que le bastó para dejar huella material e inmaterial. Creó un rito precioso: la jura del hermano mayor en la ermita el 12 de octubre. ¿Cuántos nuevos hermanos mayores juran su cargo ante la Patrona de Almonte? Pues el de Sevilla lo hace desde que Pepín instauró esa costumbre. Promovió la construcción de las viviendas de dos plantas en la casa de hermandad en la aldea. Entonces costaba un mundo tener un cuartito para pasar los días de estancia. Pepín construyó estancias dignas, amplias y con hermanos dispuestos a ocuparlas y pagar la renta. ¿Y la construcción de la capilla con campana de esa misma casa de hermandad antes de ser hermano mayor? Cuánto sabía de cómo fue posible aquella obra junto con Antonio Jurado, ¿verdad hermanos veteranos del Rocío de Sevilla?

Pepín Lirola es Vilima, es el Salvador, es un jinete con chaquetilla blanca y vara dorada en una Sevilla que tímidamente empezaba a tener color. Aquella Sevilla del Banco Hispano-Americano, el Ecovol emergente de su amigo Valentín Álvarez Vigil, el cine Fantasio, Infantes Florido de párroco del Salvador, los coches aparcados en la Plaza Nueva y los grandes años de Curro Romero, inolvidable la temporada del 71. Se marcha Pepín al camino con la niña Magdalena en su regazo en una ciudad distinta. Tiene cerca a su amigo Juan Rojas. Muchos compañeros del comercio acuden a despedir a la hermandad.

La hermandad del Rocío de Sevilla, que tanto ha crecido desde entonces, es hoy en buena parte la que aquellos rocieros impulsaron con su manera de ser y sus ganas de vivir la fe con una alegría limpia, júbilo de arenas, raya, salves y tamboril. Este Pepín no cultivó la notoriedad, no buscó los azulejos conmemorativos. No le hicieron falta segundos mandatos ni prórrogas. La ciudad de hoy es distinta, la devoción a la Virgen está intacta, aunque los tiempos se vuelvan, como escribió el poeta Aurelio. Los 12 de octubre que jura un nuevo hermano mayor en la aldea se rinde un homenaje a Pepín Lirola, el de Vilima, el de la chaquetilla blanca que promovió casas dignas para los peregrinos.

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Movimientos
Los sigue habiendo de todo tipo tras la crisis en el Consejo de Cofradías que ha provocado el cambio repentino en la presidencia. Hay gente que no quiere dejar el cargo tras las elecciones de otoño. Tengan en cuenta una cosa, nadie quiere abandonar un puesto para el que estaba, en principio, cuatro años. Pero todo se ha visto alterado en muy pocos días. Hay consejeros que tenían claro que seguirían con el presidente Piñero, pero si don Antonio no se decide, opta por convocar elecciones y encima parece que no se presenta, pues hay que ir con Paco Vélez, que por ahora es el único que ha dado el paso al frente. Por eso, estos días se aprecian muchos movimientos, algunos nervios y las previsibles cenas en las que los consejeros se expresan…

Las cenas…
El peligro de comer mucho por la noche es que después se duerme mal, se descansa poco, los cuerpos no se regeneran y, entonces, se dicen las mismas tonterías o más por la mañana que por la noche. Algunos siguen erre que erre mirando al pasado, cuando se quiera o no, el Consejo ha hecho las cosas en tiempo récord y con bastante elegancia. Hay que dejar de mirar tanto hacia atrás.

¿Otra candidatura?
Permítanme la comparación. Que Rajoy no vote en el congreso del PP no quiere decir que no tenga una opinión formada sobre Soraya o Pablo Casado. (Casado, por cierto, tiene todas las hechuras para llevar traje de servidor y farol de mano). A lo que íbamos: el deber de neutralidad de la autoridad no quiere decir que no tenga un criterio sobre quién debe ser el presidente… Y, sobre todo, quién no se quiere que lo sea. Hay que saber interpretar los silencios. Yalgunos gestos. La autoridad, ya lo dijimos, desea a toda costa que no haya elecciones. ¿Reconsiderará Piñero su decisión? La ventaja de la Iglesia es que dicta las normas y siempre, siempre, se reserva la dispensa.

Lo dicho
Si algunos consejeros claramente piñeristas se han pasado con Vélez no es por otra razón que porque quieren seguir en la institución. A ver: los chaqués hay que amortizarlos y al pregón hay que seguir yendo al patio de butacas. ¿O no? Y, además, hay mucha gente buena en ese equipo, que sabe de cofradías bastante. Además, si Piñero no sigue no hay bandos, luego no se están pasando de un bando a otro. Estos días me gustaría saber qué opinan ex presidentes como Manuel Román o Adolfo Arenas… Tendré que llamarlos por teléfono. A Adolfo a lo mejor me lo encuentro en un taxi… Sí, sí, sí.

El pertiguero
Primer golpe. Lo peor de ser un cofrade impertinente no es mandar mensajes impertinentes, sino reenviar las respuestas que se reciben a la persona equivocada. Eso es quedar como la chata. Segundo golpe. El debate de la hostelería. ¿A quién apoyan Las Lapas y Casablanca? ¿A Piñero, a Vélez o a una tercera vía? Tercer golpe. Alguien promueve el encuentro entre Piñero y Esquivias, pero no parece que de ahí salga una unión… Y ciriales arriba. “La bendición para formar una candidatura la tenemos, de eso no te quepa duda. Falta convencer al cabeza visible. Si Marcelino se empleara algo más… Queda tiempo, mucho tiempo”.

El lagarto de la Catedral: “Pues como sé que te gusta afinar en estos asuntos, te confirmo que ayer comenzaron los días de merecido descanso del arzobispo. Ha sido un curso intenso en la diócesis. Don Juan José estará en permanente contacto con el vicario general. ¿Su regreso? Para los días de la novena de la Virgen”

 

El paso al frente de Vélez en el Consejo de Cofradías

El Fiscal | 8 de julio de 2018 a las 6:00

Foto: Victoria Ramírez

VAmos a decir eso tan sevillano del yo ya lo avisé. Te lo dije. Te lo venía diciendo. Qué poquito me he equivocado. Lo escribimos el domingo: Paco Vélez miraba el VAR, la pantalla del ordenador, durante la asamblea del adiós de Sainz de la Maza. Vélez miraba el VAR porque lleva meses calculando la maniobra del pasado jueves: dar el paso al frente y proclamar su candidatura. Para unos lo hizo de forma valiente. Con determinación, que diría Iván Redondo, el asesor de imagen de Pedro Sánchez. Para otros lo hizo saltándose al hoy presidente, que tendría un derecho preferente. El propio Antonio Piñero, un jurista serio y un cofrade de prestigio, sabe que esa prelación no existe. Es cierto, y aquí lo hemos escrito muchas veces, que nos gustan que los hermanos mayores sean respetados y se les deje repetir un mandato. Pero también lo es que Piñero ha tenido en su mano ser presidente, al menos durante dos años, con todo el apoyo y la bendición de la autoridad eclesiástica. Y no ha querido porque estaba empeñado en no jugar el papel de Bourrellier. Pretendía obtener la legitimación en unas elecciones, que son las que ha convocado, pero se ha encontrado con el paso al frente del tesorero.

Vélez ha anunciado que se lía el capote y que hace el paseíllo. Solo o acompañado. Eso merece un respeto. Tiene escasos apoyos internos, pero los que votan no forman parte de la junta superior, sino 124 hermanos mayores. Tampoco vota Marcelino Manzano. Piñero, que siempre ha ganado las elecciones a las que se ha presentado con más de una lista, medita si formar o no una candidatura. En principio dijo que no, mostró su desagrado a ofrecer ese “espectáculo”, pero después no ha dejado de recibir muestras de apoyo. Cuenta con el aval del secretario López Bravo (al que Vélez le tiró los tejos para la vicepresidencia) y con casi todos los delegados de Penitencia. Ya se verá. Agosto da para mucho. Si no se decide, es muy probable que se forme una segunda candidatura liderada por alguien que ahora no está en la institución, e impulsada por muchos agentes (digámoslo así) especialmente interesados en un perfil distinto al del actual tesorero.

Vélez lleva muchos años en el Consejo. Conoce muy bien la institución. Ha trabajado con los presidentes Román, Arenas, Bourrellier y ahora deberá hacerlo con Piñero por unos meses. El Cecop lo tiene como interlocutor. Controla un presupuesto de casi cuatro millones, las subvenciones, las sillas, los palcos, etcétera. Tiene devotos y detractores porque acumula poder. Le deben favores tanto como no le perdonan algunos nones. Nunca se pueden ni se deben atender todas las peticiones de un mundillo cofradiero que habitualmente concibe el Consejo como organismo proveedor de prebendas.

En meses se sabrá si se le censura el no respetar el teórico orden de prelación, o si se le premia la veteranía en la institución.

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Los 50 años de ordenación de Gómez Guillén

Muy agradable fuer la velada que se vivió el martes con ocasión del homenaje tributado al canónigo Ángel Gómez Guillén, que ha cumplido los cincuenta años de ordenación sacerdotal. El cardenal Amigo telefoneó a don Ángel durante la cena. Se recordaron momentos muy especiales de la larga trayectoria como presbítero de quien fue el cura que guió a Don Carlos en sus primeras visitas a los pueblos de Sevilla en 1982. Ay, aquel coche amarillo en el que el nuevo arzobispo y él se recorrieron la provincia. Y, cómo no, se evocó su íntima vinculación al templo del Salvador, donde fue nazarenito de blanco de su Hermandad del Amor.

Movimientos
Andrés Martín, el ex turbo consejero de Glorias y hermano mayor de la Pastora de Santa Marina, apoyará la candidatura de Paco Vélez. Nadie debe dudarlo. Las consejeras Milagros de Ciudad y Miriam Olga de Frutos están con el tesorero, al igual que el consejero Ernesto Martín, de Sacramentales. José María Cuadro y Enrique Durán son los principales apoyos internos del presidente Piñero. El secretario López Bravo defendió en la junta superior del jueves que debía dejarse que Piñero fuera el único aspirante en las elecciones.

Oído en San Gregorio
“Te aseguro que Vélez ha llamado a antiguos halcones como Joaquín de la Peña, ha pulsado a mucha gente y sabe que encontrará muchas dificultades en el camino, pero ha dejado claro que tira para adelante pase lo que pase”.

El pertiguero
Primer golpe. La opción prudente. Reguera será el capataz general de la Redención. Asume, pues, el mando de la cuadrilla de la Virgen del Rocío. Segundo golpe. “No, Paco Vélez no tenía intención de eclipsar las primarias del PP, pero la cosa salió así”. Tercer golpe. “El dijo que como Piñero se quedara y eligiera un vicepresidente de perfil muy fuerte, se marcharía de tesorero. Lo dijo porque sabía que esa opción se estaba manejando con cierta fuerza”. Y ciriales arriba. “Por eso en cuanto olió que no Antonio se quedaba y que habría elecciones, se tiró al ruedo”.

El Lagarto de la Catedral: “Es muy extraño que la autoridad eclesiástica haya avalado la expulsión del hermano de Montesión que quería ser hermano mayor. Te diría, querido Fiscal, que resulta una torpeza a primera vista. Es una reacción tan contundente que me genera muchas dudas. Raro, todo muy raro”.

 

 

 

El VAR del Consejo

El Fiscal | 1 de julio de 2018 a las 6:00

REUNIÓN EN EL CONSEJO DE COFRADIAS

TODO el mundo pendiente del discurso del presidente en la noche del miércoles. Todo el mundo especulando con que Sainz de la Maza iba a reñir al personal, a ajustar cuentas o tal vez a echar alguna lágrima. Nada de nada. El presidente, que ya había entregado el viernes anterior su carta de dimisión a don Juan José, estuvo de lo más natural. Muchas gracias por todo y apúntenme qué se debe si es que se debe algo.

–No se debe nada, don Joaquín. Vaya usted en paz.

¿Pero ustedes no cayeron en la cuenta del gran detalle de esa última reunión de Penitencia del curso? A la mayoría se les pasó por alto. Sí, señor, nos referimos al tesorero Paco Vélez, que se pasó la noche ante el ordenador. Como lo ven. Toda la sesión mirando el VAR de San Gregorio. Dicen que estaba consultando las subvenciones, cuestiones de economía y número. Nanai de la china. Vélez estaba mirando las distintas opciones que salen de la jugada del presidente de dejarle las llaves del Consejo al vicario general: “Ahí las tiene usted, don Teodoro. La de abajo se resiste un poco, pero usted apriete que al final termina cediendo. Y entrar en el Consejo, lo que se dice entrar en la sede, usted acaba entrando. Otra cosa es cómo se encuentre el gallinero”. Pues eso. El tesorero estaba mirando la colocación de los consejeros en el momento exacto de la presentación de la dimisión. Vélez sabe quién está metido en el partido, quién está en fuera de juego y quién está calentando la banda. Se lo chiva el VAR, que no es el Casablanca de las patatas aliñás, sino el que se escribe con uve. ¡Qué astuto Vélez!

Ya lo vimos en Semana Santa. Día que había riesgo de lluvia, allí estaba Paco con su pedazo de gabardina. Día de cielos abiertos, no había gabardina. Algunos estamos convencidos de que San Pedro miraba primero si Paco se enfundaba o no el tabardo de lluvia para soltar o no el aguacero. Toda la sesión mirando la pantalla, con la moviola de San Gregorio: si Piñero sigue, si Piñero no sigue, si Marcelino está contento o con el ceño fruncido, si Piñero sigue con un vicepresidente fuerte que venga de fuera pero que no asuste a don Marcelino, si sigue con un vicepresidente que sea un consejero de los actuales y que le guste al cura, si se va pero convoca elecciones, si se va de pronto y que las convoque otro, etcétera. Yo quisiera tener el VAR de Paco Vélez, que te da las claves de todo en un santiamén. El VAR de Paco Vélez es la bola de cristal de la casa. La de años que lleva Paco Vélez en el Consejo y el trabajo que cuesta tener ese VAR que sólo él tiene. Veteranía se llama. Es el hombre que lo sabe todo: de quién es cada palco, cuántos palcos tiene cada uno, dónde se gasta cada euro de los casi cuatro millones que maneja la institución, quiénes son los pedigüeños de entradas del Pregón y de sillas, etcétera. ¿Ustedes saben lo que se ve en esa pantalla del gran Paco Vélez? Lo dicen los alemanes. Quien manda en un gobierno es el ministro de Hacienda. Quien manda en el Consejo es el tesorero. Y el actual va por los catorce años con asiento en la casa y tiene un VAR. Como para no pasarse la noche mirando la pantalla mientras los demás atendían las palabras del presidente saliente. Paco, déjenos usted echar una miradita, por favor.

La era Piñero
Comienza una nueva etapa en la institución de la calle San Gregorio. Antonio Piñero ya ejerce la presidencia, un cargo que como mínimo desempeñará tres meses aun cuando se decida a convocar elecciones. Piñero maneja en este momento todas las opciones. La autoridad eclesiástica quiere que siga al frente del Consejo, está bien visto en la planta alta del Palacio Arzobispal.

El Valle
Gonzalo Pérez de Ayala es el nuevo hermano mayor, lo que supone la apertura de un nuevo periodo en el gobierno de la hermandad en todos los sentidos. Votaron nada menos que 900 hermanos, una cifra insólita. La participación fue de casi el 60%. La victoria de Pérez de Ayala sobre Eduardo Bonet se produjo por solo siete votos de diferencia.

La Esperanza de Triana
El cabildo general trató el pasado jueves la negociación de la cláusula contenida en los préstamos hipotecarios contraídos por anteriores juntas de gobierno. Con tal motivo, la hermandad ha buscado el asesoramiento de un experto ajeno a la corporación, como es el abogado Joaquín Moeckel. El catedrático Alfonso de Julios, hermano mayor, pidió dispensa al Palacio Arzobispal para que compareciera Moeckel ante el cabildo de hermanos, unruego que fue complacido por escrito en un documento con sello dePalacio. Si la hermandad ganara el pleito, caso de que fuera necesario llegar ante el juez, la eliminación de la cláusula suelo supondría la devolución de los intereses indebidamete percibidos de alrededor de 900.000 euros. Si la hermandad perdiera el pleito en la instancia judicial que fuera, solamente estaría sujeta al pago de unas costas que en todo caso no serían excesivas. Ahora mismo, la negociación parece abierta sin que se haya optado, por el momento, por la vía judicial. Estaremos atentos.

Memorial Pepe Peregil
Mañana lunes se sabrá quién es el galardonado con la séptima edición del Memorial Pepe Peregil, premio con el que se homenajea a una personalidad de la ciudad y se tributa así un cariñoso homenaje al desaparecido tabernero, inolvidable en su estilo tanto en su oficio como a la hora de interpretar la saeta. La asociación cultural Amigos de Peregil mantiene viva la llama del recuerdo del cofrade de la Cena y el Museo. El premiado el pasado año fue nada menos que el cardenal Amigo, que recogió la distinción en la basílica del Gran Poder.

El pertiguero
Primer golpe. Hasta desde el Palacio de San Telmo se han hecho gestiones interesándose por la situación de la hermandad. Recuérdese la muy estrecha vinculación de las altas esferas con el arrabal de Triana. Segundo golpe. ¿Qué hermano mayor no aplaudió en la despedida final al presidente Sainz de la Maza en la asamblea del jueves? Dicen que hubo uno que se quedó con las manos juntas. La ovación, por cierto, fue iniciada por el hermano mayor del Santo Entierro. Tercer golpe. Todo apunta a que Los Panaderos afronta un cabildo electoral con dos candidaturas. Yciriales arriba. Todo cuadra. El Consejo de Cofradías ingresó casi 3,7 millones de euros. De esta cantidad, 2,1 millones se reparten entre las cofradías que pasan por la carrera oficial.

El Lagarto de la Catedral: “Querido Fiscal, Marcelino Manzano se ha merecido unas buenas vacaciones, ¿no crees?Lo que lleva pasado el hombre es menudo… Yel arzobispo supongo que se irá pronto a su tierra unos días, que también ha sido un curso duro y agitado con el final añadido de los cambios de destino”.

La dimisión de Sainz de la Maza: la cantera de piedras está intacta

El Fiscal | 17 de junio de 2018 a las 5:00

Entrevista con Joaquín Sainz de la Maza, nuevo presidente del Consejo de Cofradías

HAN sido los servicios de inteligencia americanos. Esto es cosa de Trump, agobiado por el exceso de protagonismo del pregón del caracol de Luismi Martín Rubio. Es lo que tienen los espías: provocan cortinas de humo para despistar, para acabar con la ola de notoriedad que han alcanzado quienes no interesa que asciendan en la escala social. Se lo iba a preguntar esta semana a Julio Cuesta, que sabe mucho de los Estados Unidos, pero no lo voy a molestar, porque veo clarísima la jugada. Los yanquis, ya se sabe, siempre están detrás de todo fenómeno inexplicable. Lo proclaman las pintadas de la cartelería de la A-49: “Si te zumba el oído, te espía la NASA”. Y han ido esta vez a por el Consejo. Es que estoy viendo la llamada del Pentágono a la Gendarmería Vaticana: “Tiene que dimitir este señor de los cafés, tiene que dimitir porque esto se nos está yendo de las manos”. No se habla de otra cosa en Sevilla que de la exaltación del molusco de Martín Rubio. Que si la Fundación Cajasol de Antonio Pulido quiere editar el texto, que si ya hay varios posibles presentadores para el acto, que si se debía hacer el año que viene en el Lope de Vega, que quién repartió las invitaciones tan malamente que se enteró tan poca gente… Se acabó. Una buena dimisión y todos los mochuelos a su olivo. Ya no se habla más del caracol. Que la gente habla demasiado, oiga. Yescribe también demasiados mensajes. Cuánta maldad, cuánto ocio, cuantísima mirada tras el visillo… Fue dimitir Sainz de la Maza y todo el mundo dejó de hablar del pregón del caracol. Efecto conseguido. La guerra inteligente es así. Ocurrió como con el vídeo de la detención de los gamberros de la Madrugada, que se vio con toda claridad que no había yihadistas, ni enemigos de la Semana Santa con turbantes, ni camiones calentando en el Charco de la Pava (sin segundas) para irrumpir en el centro de la ciudad en hora punta. Todos se callaron de pronto. ¿Pero no erais todos expertos en lucha antiterrorista, control de masas y medidas de seguridad? Un cofrade tras una madrugona era como un tertuliano en los días de la yihad: sabía de todo. Qué palizas. Pero enmudecieron. Vaya por Dios, se nos rompió la teoría de la conspiración de tanto usarla.

Ahora no podían dejar que el pregón de caracol eclipasara al de Semana Santa. ¡A dimitir, don Joaquín! ¡Hay que salvar la Semana Santa, hay que acabar con los elementos secundarios y la banalización! Se acabó Sainz de la Maza en el Consejo como se nos fue Ecovol, Munarco y el cine Fantasio.

–¿Por qué lo tapas?
–Tápate tú con la manta Paduana y entra en calor, a ver si te quitas esa cara de manigueta.

Definitivamente han sido los espías. Quieren elecciones urgentes. La Moncloa (San Gregorio) a toda costa. Un desembarco como el de Pedro Sánchez. Moción de censura exprés. ¡Zas! Ay, ay, ay, que me sabe a Calisay. Quieren hacer torrijas en junio. Humo, humo y más humo. Y todos buscando teorías. Yo era de los que creía que todo se debía a que el chaqué se le había quedado chico al presidente. Se le vio algo incómodo en el Corpus y pensé que no ha visto mejor hora para darse el piro. Pero los espías me explicaron lo del caracol. Y hay que reconocer que han sido finos haciendo sus deberes.

–Que parezca que ha sido todo voluntario.
–Estamos en ello.
–Y dejad que la gente largue, eso nos ayudará todavía más a que se olviden del tío del caracol.

La verdad es que el espionaje norteamericano lo ha tenido fácil. Aquí la gente no es que largue, es que sienta cátedra. ¿Pues no que sabía todo el mundo lo que iba a pasar? Todos conocían el día y la hora en que se iba a producir la dimisión. No hay cosa que le guste más a esta ciudad que clavar una banderilla corta al toro pasado. “Ya te lo dije”. “Yo lo sabía”. “¿Te acuerdas que te lo conté con todo detalle?”. Ojipláticos están los espías de cómo colaboran los ciudadanos de Sevilla, blonda y mantilla. La dimisión ha sido el sonajero para frenar la ola de notoriedad del pregonero del caracol, para que todo se centre en lo que verdaderamente importa: el Pregón por antonomasia. Si el Rey abdicó para salvar la Monarquía, ¡cómo no iba a dimitir don Joaquín para salvar nada menos que la Semana Santa!

Qué espías más finos estos americanos. Están asombrados, además, porque la cantera está intacta. Nadie se atreve a tirar la primera piedra. Y todos se han puesto a largar en privado mientras comen caracoles. Quede claro que yo me pido cabrillas. Es por disimular, ¿sabe usted? Porque yo lo sabía todo. Por eso lo publiqué tal como me lo dijeron ellos. Los espías. Y eso que en inglés ando cortito, muy cortito. A todo lo que me decían respondía siempre lo mismo: “Yes, yes… In the morning”.

Jueves
El presidente se reunió por la tarde con todos los consejeros. Se consiguió la asistencia de todos. La sesión era informal, sin orden del día ni levantamiento de acta. Habló, explicó, formuló algún lamento y hasta alguna crítica. Ya saben ustedes:razones personales. Hubo algún momento de tensión, finalmente disuelto. Y un mensaje:“Me voy con la conciencia tranquila del deber cumplido”.
El futuro
Antonio Piñero tiene la facultad para decidir si quiere agotar el mandato o marcharse tranquilamente a casa. La autoridad eclesiástica no quiere elecciones, sino continuidad, una transición tranquila. Para eso están los estatutos. A don Carlos Bourrellier en su momento se le pidió la convocatoria de elecciones (este Fiscal incluido) y que se presentara a los comicios si quería ser presidente. Y Bourrellier pilotó –no sin dificultades ni polémicas– la nave del Consejo hasta el final. Se lo pidió la autoridad. Y obedeció. ¡Qué remedio! Las circunstancias, todo sea dicho, no eran exactamente las mismas.
El pertiguero
Primer golpe. ¡Qué menos! Si Piñero apuesta por continuar de acuerdo con los estatutos, deberá tener manos libres para designar a un vicepresidente con el debido aval de la jerarquía eclesiástica. Segundo golpe. El presidente fue libre para tomar su decisión. No se le forzó en ningún momento. Tercer golpe. La carta de dimisión todavía no está entregada. Hay días por delante, tiempo suficiente para dejar rematadas las gestiones. Yciriales arriba. Si Piñero se marcha porque no lo tiene claro o porque no encuentra un número dos idóneo, ocurrirá lo que la autoridad eclesiástica no quiere. Atentos.

El lagarto de la Catedral: “Te aseguro, siempre inquieto Fiscal, que Félix Ríos es ya el seglar favorito de Palacio, el hombre de referencia. Ha desplazado de ese puesto a tu amigo el magistrado. Sí, sí, sí. No me mires con esa cara y hazme caso. Recuerda que nunca te oriento mal”

El pregón del caracol

El Fiscal | 10 de junio de 2018 a las 5:00

La Mina  Pregón del Caracol a cargo de Luis Miguel Martín Rubio

CUANDO el mundial de fútbol en Corea y Japón se comprobó en España la cantidad de gente que no tiene nada que hacer por las mañanas, o que tiene una gran flexibilidad para quitarse del currelo y dejar de darle a los pedales de la productividad. Los bares de Sevilla, como los de Madrid y como los de muchas ciudades de España, se llenaban de clientela rojiblanca a las diez o a las once de la mañana para ver correr a los de Camacho hasta que cayeron en cuartos de final, como de costumbre hasta 2010. España es una nación (por ahora) donde la gente está muy ocupada hasta que, sencillamente, deja de estarlo. En Sevilla se apreció con nitidez el pasado lunes, con ocasión de la II edición del Pregón de Caracol.

–¿Pero eso existe?
–Ahora se lo cuento.

El acto no era a las ocho y media de la tarde, cuando se convocan la mayoría de las citas sociales en los salones de Cajasol o la Caja Rural. No, no, no. El pregón era a las dos de la tarde en el bar La Mina. El que no ha estado nunca en La Mina no sabe lo que es una taberna en Sevilla. Y la Mina estaba hasta la corcha de un público que se hartó de reír con las ocurrencias y la gracia de Luis Miguel Martín Rubio. Pero no crean que estaba aquello repleto de parados deseosos de trincar una espumosa sin pasar por taquilla. Repetimos: no, no, no. Allí había tanto personajes de la ciudad como grandes aficionados al género, pasando por empresarios y seguidores incondicionales de Luismi. Y era lunes a mediodía, oiga. El maestro Olivencia recordaba habitualmente la cita del si quieres que algo se haga en plazo debes encargárselo a una persona ocupada. Es la forma de asegurarse el éxito. En Sevilla, si quieres llenar de verdad un acto, debe ser restringido y en horario laboral. La II edición del pregón del caracol fue un exitazo, sobre todo cuando Luismi rimó cabrilla con Sevilla… ¡Eso es un pregón digno de un molusco tan preciado! Cómo no, expuso la dualidad entre el caracol y la cabrilla, que no sólo rimó con Sevilla, sino también con orilla, del Guadalquivir naturalmente. Luismi es el poseedor de la gracia. Cae bien porque siempre tiene un minuto para usted, aunque vaya con prisas. Luismi se quedó sin carrera política municipal cuando fue enviado al frente cordobés de Cajasur. De Agesa a la caja de ahorros del Cabildo Catedral que ya estaba al borde del golletazo. De la Cartuja, con opciones casi diarias de proyección en Sevilla, a la lanzadera cotidiana hacia Córdoba a las siete de la mañana. Qué astuto fue el que mandó a Luismi a echarle una mano a los curas en Córdoba. ¿Quién sería?

Por fortuna llegó para Luismi uno de los momentos más anhelados de su trayectoria pública. No todo en la vida son baches como el premio envenenado de Córdoba. ¡Por fin ha dado el pregón del caracol! Subido en lo alto de una caja de botellines, ligando rimas imposibles y cantándole a algo tan serio como es el manjar predilecto de las primaveras altas.

Luismi suena para el pregón de los apartamentos turísticos, para el pregón de la SE-30, para el pregón de las despedidas de soltero, para el pregón de las bicicletas, para el pregón de las peatonalizaciones, para el pregón del AVE Sevilla-Huelva y hasta se perfiló para el pregón del congreso provincial del PP donde todos éramos de Juan Bueno hasta que fuimos siempre, siempre, de Virginia y Beltrán Pérez, dualidad particular de Sevilla que rima con cabrilla tomada bajo la sombrilla. O encima de una esterilla.

Sevilla es un continuo pregón, un eterno receso de los problemas del día a día, un motivo perpetuo para hacer algo tan serio como reírse. Sí, se apreció con claridad el pasado lunes. Como se vio en toda España aquel 2002. “¿Pero no tenéis que trabajar, criaturas mías?” Siempre lo preguntan los envidiosos. “Todo el día dando pregones”. Siempre lo proclaman los resentidos. “No hay día sin fiestorro”. Siempre sueltan el dardo los que tienen gatos en la barriga. En el fondo es porque todos quieren ser Luismi, todos querrían poder escaparse del trabajo o de casa nada menos que un lunes.

Sevilla es un atril con cola de espera donde o das un pregón o te lo dan. Ni un español sin pan, ni un sevillano sin pregón. Arrepentido, el lunes por la mañana estabas arrepentido, porque Luismi dio el pregón del caracol… Y tú no habías ido. Pringao, estabas trabajando.

Pregonero
Dicen que al Consejo han llegado fuertes presiones desde los días de Feria para imponer a un pregonero en particular para 2019. Recuerden que se elige en septiembre. Incluso se refieren todopoderosos padrinos de la operación. Nanai. Los supuestos avalistas o mentores ya han dejado claro que ellos no tienen absolutamente nada que ver con la iniciativa por legítima que sea.

Hace 25 años
El martes se cumplen exactamente los 25 años de la llegada del Papa Juan Pablo II. Lo que mejor recuerdan los sevillanos es la imagen del pontífice de rodillas ante la Pura y Limpia en altar de la Statio Orbis. La fotografía se exhibe enmarcada en la capillita del Postigo. Pasar por allí estos días puede ser la mejor forma para recordar aquella visita de la que hay que hablarle a las nuevas generaciones.

El pertiguero
Primer golpe. Los Estudiantes. Se buscan donantes para costear el nuevo paso del Cristo de la Buena Muerte. Segundo golpe. Oído en San Gregorio: “Te dije que la clave era no decir tan pronto que no al intento de reforma de la carrera oficial, sino dejar que los de siempre mareen la perdiz. Y cuando tengamos en la mesa los mantecados, entonces decimos que no con rotundidad. Y en ese momento ya no da tiempo a seguir elucubrando de cara a 2019 y no hay más remedio que dejar el debate para 2020”.  Tercer golpe. Días de felicidad en el taller de los Hermanos Delgado. El encargo de la corona para la Virgen del Rocío, patrona de Almonte, sigue teniendo un gran eco. Y ciriales arriba. Verídico. Sí, me escribió Irene Gallardo cuando estaba en Jerez. Yle dije que estaba casualmente en un sitio llamado… Canela y clavo.

El lagarto de la Catedral:

“Querido Fiscal, te aseguro que a nadie le ha sorprendido la última lista de nuevos cardenales. En Sevilla se tiene muy claro que los tiempos son ahora muy distintos, que la diócesis no puede aspirar a nuevas púrpuras. Por eso no ha sido ninguna sorpresa”

 

Adiós a Eduardo Recio y Manuel Lozano, dos cofrades auténticos

El Fiscal | 3 de junio de 2018 a las 5:00

Recio

HEMOS tenido el inmenso privilegio de conocer el Silencio de Eduardo Recio, trato exquisito, saludo formal de los de antes, cuerpo enjuto, túnica añeja, formas únicas de vestir al Nazareno, señor que se ve venir de lejos y se paladea de cerca, hondo sentido del humor, y el Valle de Manuel Lozano, poeta, con tacto para todas las tareas creativas, fiel a la Anunciación, siempre con la ilusión de una mañana de Jueves Santo, un entrevistado de largas parrafadas propias de quien tenía mucho que contar. Esta semana se nos han ido dos cofrades auténticos en una Semana Santa sofisticada, dos cofrades que las nuevas generaciones deberían conocer, dos cofrades con señorío natural, lejos de imposturas, dos cofrades que hicieron de sus devociones el eje de sus vidas. Fueron católicos al sevillano modo, entendieron la sede de su hermandad como el acudidero de sus días, como el refugio cierto, como la prolongación de su casa. Yo veo hoy a Eduardo Recio levantar el esterón para entrar en San Antonio Abad, escrutar cuántas personas hay en el templo con ese gesto inicial de cierta desconfianza y sentarse, ya relajadamente, en esos bancos antiguos maravillosamente incómodos, recta la espalda y la vista al frente, a charlar en silencio con el Jesús Nazareno que siempre lo aguarda en su hornacina de oro. Lo veo llegar a San Antonio Abad en una Madrugada metida en cielos panza de burra, con el final del Jueves Santo desarbolado por el agua, y tener claro en una tertulia del patio, búcaros, cigarros y antifaces al hombro, que la cofradía del Silencio no puede permitirse hacer “ninguna tontería”. Y no se hizo. Claro que no.

Veo a Manuel Lozano escribir en la sacristía de la Anunciación, que Palomino le ha abierto a deshoras la puerta de la calle Compañía porque estaba limpiando candeleros. Lozano escribe entre cuadros de Hohenleiter, bulas papales enmarcadas, elegantes fotos de Fernand. Por allí están Lucas Maireles, Javier Mejía con la cámara de fotos, Rafael Molina fijando la fecha de la fundición de la cera, Miguel Ángel Osorno con un manojo de llaves que tintinea… Cuántas horas de hermandad y de devoción han acumulado estos dos cofrades, que nada sabrían de redes sociales, sino de vivir con coherencia su hermandad y sus devociones con la fidelidad aprendida desde niño.

Lozano se extasia mirando al Cristo de la Coronación en su último altar de cultos, cera tiniebla, clámide, faroles de plata. Va de maniguetero de la Virgen del Valle hasta el final, ayudado con un bastón. Eduardo Recio está poniéndole las potencias al Nazareno de ojos grandes, cuello erguido y mirada mansamente altiva.

Ha pasado la Semana Santa. Recio llega al cielo como un señor: trajeado y con un ramillete de azahar que asoma con gracia por el bolsillo alto de la chaqueta, símbolo de la Resurrección en la que creen los primitivos nazarenos de Sevilla, con una fe a prueba de avalanchas. Nunca tiraron a este Eduardo de figura espigada. Como el Nazareno de sus devociones. Siempre con la vista al frente.

 

Lozano

El alférez Moeckel

EN Sevilla nos hartamos de aplaudir al Ejército en la procesión del Corpus. Es una suerte de ad calorem muy necesario para la tropa en estos días que corren. Emocionante si cabe. Seguro que los soldados lo agradecen en esta nación donde tanta falta hace el fomento de la cultura de defensa. También hay otra forma de apoyar al Ejército de hoy, que es haciéndose reservista voluntario, lo que ha logrado Joaquín Moeckel, ex hermano mayor del Baratillo. Fíjense si hay vida después de ser hermano mayor, que Moeckel no ha parado desde entonces de emprender iniciativas en beneficio de la sociedad. ¿Recuerdan la restauración del Salvador, las gestiones para que los afectados de la explosión de las Letanías recuperaran su casa, o el debate sobre la normativa jurídica de las hermandades? Algunos se han sorprendido al verle de uniforme, señal de que ha superado su primer período de instrucción militar, del que saldrá con el empleo de oficial en la categoría de alférez del Ejército de Tierra, adscrito a los servicios del Cuartel General de la Fuerza Terrestre que gobierna el querido don Juan Gómez de Salazar.
Se llama compromiso. Se llama ausencia de complejos. Y se llama la fuerza del carácter, ¿verdad Félix Machuca? En tiempos de zozobra hace falta dar testimonio, ora en las hermandades, ora en el Ejército. Moeckel se aplica a sí mismo el lema de las manifestaciones: No nos mires y únete. Y se ha unido al Ejército por el que siempre ha sentido una honda emoción.
Cuando algunos se recluyen tras ser hermano mayor, otros siguen canalizando esa fuerza en la que unos ven la muestra de una sociedad civil pujante y otros la coherencia con una forma de ser. ¡Y decían que no daba el perfil para otras tareas! Menos mal, don Joaquín, porque si llega usted a darlo para otros menesteres, a lo mejor nos privamos de verle sirviendo como alférez. Y está claro que el Ejército ha salido ganando. Y la cultura de defensa.

Foto MOECKEL2

 

Impresentable
Así resulta no el número de los asistentes, sino la actitud de muchos de los que acuden a la procesión. Gafas alzadas como policías de pueblo que ponen multas, tíos de chaqué con las manos en los bolsillos, cofrades con el teléfono móvil, charletas interminables en señores ya talluditos… Oiga, que se trata de acompañar al Santísimo Sacramento. Convendría enseñar al que no sabe y corregir al desahogado.

De las novedades
Las novedades en la procesión resultaron raras. Esas lecturas con megafonía en algunos puntos del recorrido provocaron cortes en el cortejo. Y chirriaron un poco. Lo de los cánticos estuvo bien. Eso sí. Genera un ambiente propicio para una procesión eucarística.

El pertiguero
Primer golpe. Oído en la Plaza Nueva. “Lo de la calle del cardenal Amigo se ha retomado, esperemos que haya una solución satisfactoria antes del final de mandato”. Segundo golpe. Oído en el Consejo: “Qué mala cara llevaba el subdelegado del Gobierno en la procesión del Corpus. Sabría ya que la moción de censura prosperaría, ¿no? No puede haber otra explicación. Se nos va don Ricardo y perdemos el apoyo a ciertas reformas de la Semana Santa para reducir el número de nazarenos”. Él estaba muy implicado en esta iniciativa. Tercer golpe. Oído en la collación de Santa Catalina. “¿Y si nos toca el premio y tenemos un hermano ministro del Gobierno de España o delegado del Gobierno en Andalucía? Celis siguen siendo muy querido en la hermandad”. Y ciriales arriba. Oído en la Plaza del Cristo de San Agustín. “¿Sabes que uno de los hermanos más antiguos de la nómina de San Roque es ahora mismo el ex alcalde Alejandro Rojas-Marcos?”.

El lagarto de la Catedral:

“Mi querido Fiscal, ¿te fijaste  en lo nutridas que eran las representaciones de seminaristas y sacerdotes en la procesión del Corpus? Mucho hablar de los cofrades, que asisten en número insoportable, pero habría que empezar por dar ejemplo, ¿no crees?”

 

Lección sencilla de amor un Domingo de Ramos

El Fiscal | 25 de marzo de 2018 a las 5:00

Basílica de la Macarena.. La Macarena ya estará en el paso. Fotos para dar del día.

La mujer de avanzada edad tenía clavada la mirada en aquella cara con la fuerza con la que caen los cuatro zancos de un paso de misterio en la última arriá. Hundidos los zancos hasta el próximo año, fijada la mirada en su tez morena. Aquella señora comenzó a bisbisear, después elevó el tono de voz y, al final, estaba conversando con la Virgen como lo hacen dos vecinas que se tienen la una a la otra como protagonistas de su vida cotidiana, bolsas del mercado que cuelgan del antebrazo, carritos de la compra en vertical durante la parada y el rabillo del ojo centinela para evitar hurtos. A la Madre de Dios no le decía madre, la llamaba hija, cosa que sólo ocurre en esta ciudad. “Qué bonita estás, hija. Eres guapa, porque lo eres, pero hoy estás bonita, rematadamente bonita”. La cola de devotos adelantaba a la devota mientras ella seguía detenida con su locura de amor, con el ancla de sus ojos echada en la mar infinita de la Virgen. “Mañana voy a venir a verte otra vez, flor de mis días, ilusión de mis horas, ¡bonita, que estás muy bonita!”.

Esa mujer, de pronto, me miró. “Niño, ¿has visto qué guapa está?”. Yo busqué el refugio rápido de mi madre, que me tenía enseñado que no se habla con desconocidos. Mi madre fue quien atendió la amable pregunta de la señora y le ofreció una breve conversación con tacto y, con el tiempo, aprendí que lo hizo con todo el cariño. Todo ocurrió donde lo hacen las cosas grandes de la ciudad, a la vera de ese paso de palio que era el pórtico elegido durante muchos años para comenzar mis mañanas de Domingo de Ramos. Mi madre me explicó que hay personas que no tienen con quien hablar, que quizás están solas durante el día y que necesitan que alguien les ofrezca la hermosa caridad de una breve charla, el afecto de algún comentario cómplice, o una simple mirada cálida que enternezca los ojos gélidos de los que están solos porque, quizás, perdieron ya a quienes les miraban.

Yo había acudido a ese templo, como siempre, a comenzar mi Semana Santa delante de aquella Virgen, en aquella basílica por la que revolotean querubines y danzan las esmeraldas. Aprendí que aquella mujer hablaba con la Virgen porque la sociedad se había quedado sin tiempo para las personas mayores. Yo iba buscando el oro de Juan Manuel, los claveles del gozo, la candelería perfecta, los destellos del dragón. Iba buscando los ‘ochitos’ de oro de la túnica del Sentenciado, la mirada baja de Pilatos, el plumerío blanco de los rostros marciales. Yo iba buscando bordados, esplendor, belleza para comenzar a lo grande mis días grandes, la arquitectura delicada de un altar de insignias, el ambiente de júbilo de un atrio, el abrazo fraternal de las mejores horas. Y me encontré con una lección de amor inesperada. Aprendí que hay imágenes que no sólo tienen el poder de hacerte sentir vivos a los muertos por un instante, o el poder de provocar una fugaz espiritualidad en los descreídos. Hay imágenes capaces de oír, capaces de expresar ternura con la mirada. Me encontré más, mucho más de lo que yo esperaba. De aquel día sólo recuerdo que la Virgen de la Esperanza escuchó a aquella anciana, nunca dejó de mirarla, sólo tenía ojos para su rostro cuarteado, sólo tenía calor para mitigar su soledad, sólo emanaba amor para darle fuerza a sus días como una madre que amamanta a un bebé para que nunca le falte energía. Aquel Domingo de Ramos aprendí a ver a la Macarena como la Virgen que habla con quienes no tienen compañía, que regala sus ojos a quienes no reciben ni el obsequio de una mirada. Fui buscando la corona de la Esperanza, el brillo de su cruz de guía, el Niño Jesús de Nazareno, cíngulo del gracejo en su pequeña cinturita de merino y pasamanería, fui buscando la estampa de recuerdo de mi anual visita, fui buscando contar, otra vez, las esmeraldas de sus mariquillas, esos brotes verdes que alumbran el mejor regazo de Sevilla. Fui buscando la consulta curiosa a la nómina de la cofradía, quién será el más antiguo con cirio verde, por qué nunca salen bocinas. Fui buscando el abrazo de mi amigo Manolo García, el paseo por San Luis, sol de cara, adoquines y parada en alguna cafetería, pero no es hora de oloroso, no vayamos a comenzar tan pronto el día… Todo eso busqué en tu templo, en tu casa, en el calor de tu hornacina, y me di de bruces con la gran verdad escondida: tú eres quien acompaña a los que están solos en la vida, divina tertuliana de quienes cuentan ya sus días. Qué gran verdad te dijeron al nacer la Semana Santa. Qué pregón te dio aquella mujer de plaza de abasto, mercado, pescadería, qué declaración de amor, qué media verónica brotó de sus labios, filigrana de amor, requiebro oral de artesanía, qué verdades más rotundas te dice la gente sencilla, como los niños que sueltan las grandes verdades de la vida: “¡Esperanza, eres guapa, pero hoy estás bonita!”.