Archivos para el tag ‘Urbanismo’

Las azucenas del Arco

El Fiscal | 26 de enero de 2011 a las 9:50

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Son un ejemplo de la desidia. O una estampa preciosa en la que se ven unas azucenas naturales, que cualquiera diría que han nacido de la piedra a imagen y semejanza de las cuatro que rematan el campanario de la Giralda. Terminada la poesía, hay que volver a la cruda realidad y telefonear al gerente de Urbanismo, Miguel Ángel Millán, para que mande la grúa con el tío de la podadora y limpie el Arco de la Macarena de vegetación antes de que los males vayan a mayores. El aspecto que ofrecen es el propio de uno de esos solares que la Junta tiene abandonados en Sevilla. Los jaramagos crecen ya hasta en el Arco de la Macarena, como empezaron a crecer tras el 92 en la Isla de la Cartuja. Y eso que uno se resiste todo lo que puede a no caer en la visión catastrofista sobre la ciudad. Está comprobado que la hermandad ha reclamado ante el Ayuntamiento el adecentamiento del edificio. Y le han dado nones por el momento. Si dicen que el Arco del Postigo está precioso con sus desconchones y el tono de pintura que sólo consigue el tiempo, en el de la Macarena se podrá ver un espectáculo que no lo arregla el poeta como la vegetación siga y siga creciendo. Menos urbanismo morado y más podadora.

El ‘convenio Millán’

El Fiscal | 30 de noviembre de 2010 a las 14:54

El viernes fueron vistos en ese agujero negro que forman Trifón, Casa Moreno y Becerra, donde usted sabe cuándo entra y nunca cuándo sale si es que logra salir. Pues bien, fueron avistados por esos rincones el presidente Arenas, Juan Salas, Juan Ruiz y (aquí suena el redoble del tambor de la Centuria)…¡el gerente de Urbanismo, el baratillero Miguel Ángel Millán! No es por ser pesado, que lo soy, pero aquello echaba un tufo a urbanismo morado que provocaba más toses que cierto incienso de la Madrugada que hace el maestro Palomino. Todo indica que el convenio Millán, por el cual la Gerencia reforzará el papel del Consejo a la hora de repartir los dineros, dineritos, a las hermandades está a punto de caer. Una suerte de ventanilla única que impedirá que cada cual se vaya por su cuenta y riesgo a pedir prebendas a los despachos de la caracola número uno de la Isla de la Cartuja. Se acabó la peregrinación. Razón, en San Gregorio.

La ventanilla única morada

El Fiscal | 14 de julio de 2010 a las 17:15

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Con tantos dimes y diretes de las hermandades con la autoridad (eclesiástica, por supuesto), ha pasado desapercibido el contenido de la audiencia concedida recientemente por el alcalde y el delegado de Urbanismo (morado) al presidente y el tesorero del Consejo. ¿Recuerdan aquel convenio que se anunció para que la Gerencia se ponga de acuerdo con la institución cofradiera a la hora de soltar los dineros para las hermandades? Ese acuerdo, bautizado como el Convenio Millán (en honor al gerente que lo negocia) fortalece la posición del Consejo, pues la hermandad que aspire a meter la cuchara en la olla de las subvenciones debe pasar por la taquilla de San Gregorio una vez que entre en vigor. Je, je, je. Menuda jugada la del veterano Arenas.

La conclusión es que Urbanismo le da el poder de interlocución única al Consejo, una facultad que no le concede ni el mismísimo Arzobispado, que sí atiende los requerimientos variados que quiera elevarle una hermandad en particular. Pues la cosa, por lo hablado en la audiencia de marras, no se va a quedar única y exclusivamente en el Convenio Millán, sino que se prepara un acuerdo mucho más ambicioso, que regulará muchos más contenidos que las dichosas subvenciones que anestesian a los hermanos mayores, ésos que se quedan aplatanados, sin sentido y como en un mediodía de 40 grados al sol ante el poder municipal cuando Millán les ingresa el dinerito en la cuenta corriente. Ay, esos artículos ambiguos sobre el aborto, echando el balón por encima del larguero de la portería del posicionamiento indiscutiblemente en contra que cabría esperar. Ay, esos silencios repentinos por las obras municipales en la misma puerta de la capilla trianera. Ay, esas fotografías de abrazos y firmas entre barandas municipales y barandas cofradieros en esos boletines que Su Excelencia quiere que sean pobres en la calidad del papel y en la edición, pero que rezumen espíritu libre.

Pues ahora se prepara un convenio por el cual el Consejo tendrá ese poder de interlocución exclusivo no sólo en materia de subvenciones urbanísticas, sino en muchos más asuntos municipales. Prácticamente en todos aquellos que son susceptibles de tener como partes implicadas al Ayuntamiento y el mundillo de las cofradías. Una suerte de ventanilla única morada. Se puede dar la circunstancia de que el próximo delegado de Fiestas Mayores quede con las manos atadas si quiere negociar determinados asuntos con una hermandad específica. Imaginamos a ese concejal telefoneando al Consejo y tragándose el buzón de voz: “Uno. Si llama del Ayuntamiento, marque el móvil corporativo de Tomás Vega. Dos. Si llama de una hermandad y desea una subvención, solicitar la banda municipal, vallas para su procesión, el teatro Lope de Vega para su pregón de segunda categoría o cualquier otra gestión, marque el móvil corporativo de Tomás Vega. A continuación, le facilitamos el móvil del señor Vega. Anote, por favor”. ¿Y se han fijado en un detalle de la foto superior? ¿Dónde está la muy querida por las cofradías delegada de Fiestas Mayores? ¿Pero no se trata de una audiencia de la autoridad municipal a la autoridad única cofradiera? Ay, Rosamar, que no te vemos y eso no nos huele nada bien. Este alcalde le va a dar tal vuelco al esquema de las relaciones entre los capillitas y los munícipes que no lo va a conocer ni la madre que lo parió (que fue Luis Uruñuela cuando se inventó el convenio de la carrera oficial). Arenas (Adolfo) gana. ¿Alguien me puede dar el teléfono del tesorero Vega?

El ‘tijeretazo’

El Fiscal | 13 de julio de 2010 a las 16:56

Las subvenciones a todas las hermandades se han recortado en unos 2.000 euros menos para cada una aproximadamente. Todas (penitencia y gloria) recibirán menos, a excepción de las de vísperas. La explicación se ofreció en la reciente asamblea de hermanos mayores que sirvió como clausura del curso. La reducción de los ingresos por la carrera oficial al haberse instalado menos sillas (512 menos según el Consejo, tan sólo unas 200 menos según los técnicos de la Gerencia de Urbanismo) y la incorporación de una nueva hermandad (la del Sol) a la hora del reparto justifican el tijeretazo. Como ahora hay una menos de vísperas, el grupo de estas cofradías han salido ganando unas perrillas. Los nuevos estatutos (¡Auuuuuuuu!) deben arbitrar mecanismos para que estas situaciones no se produzcan. Al menos, es lo que el Consejo anuncia. La reducción ha escocido en muchas mayordomías mermadas por la crisis económica.

Urbanismo del torno

El Fiscal | 25 de noviembre de 2009 a las 10:34

La collera Celis&Millán al frente de la Gerencia de Urbanismo se está hartando de visitar conventos. Hemos pasado del urbanismo morado a todo un urbanismo del torno, por el que ambos políticos gestionan subvenciones para las monjas. Ora Santa Clara, ora Santa Paula, ora Madre de Dios, ora et labora… Una vez que se acerca al final de la primera fase la obra que promueve el propio Ayuntamiento en Santa Clara, Gómez de Celis ya ha calificado de prioritario el proyecto de cerramiento del patio del noviciado en Santa Paula. A medio plazo se barruntan ya ayudas a Madre de Dios y a otro monasterio.

El convenio Millán

El Fiscal | 24 de octubre de 2009 a las 13:56

En una ciudad aficionada a las colas desde el 92, este joven de la política quiere acabar con la que crece peligrosamente a la sombra de las caracolas de Urbanismo. Tal es la lista de espera de hermandades queriendo trincar del urbanismo morado que el gerente Miguel Ángel Millán redacta ya el texto del convenio que a partir de 2010 regulará la concesión de las subvenciones. Una comisión mixta, formada por mandamases del Ayuntamiento y el Consejo, decidirá el orden y cuantía de las ayudas en función de los proyectos. Se terminó el rollito del hermano mayor influyente que se coge el C2 y se planta en la caseta de control de la Cartuja: “No tengo cita con el señor Millán, pero me dijo ayer en el besamanos que viniera cuando quisiera. Es que tenemos que reedificar la casa de hermandad, sabe usted”.

Este Millán tiene la sabiduría de los nacidos en el Cerro del Águila. Si presumiera de sus orígenes una cuarta parte de lo que lo hace el edil Fran Fernández –el que habló de los tontos de capirote en un Pleno– no habría quien lo aguantara. Pero es de la cofradía del silencio (en minúscula) de la política local. Y eso se premia. Entre sus amistades principales se encuentra el portavoz adjunto del PP municipal, Beltrán Pérez, como la mejor herencia de sus años de pasilleo por la Facultad de Derecho, donde hicieron sus primeras campañas electorales a representantes del claustro. En el PSOE hay quien le pregunta por lo bajini por esta relación, pero Millán mantiene vivo el espíritu de aquellas corporaciones municipales que se arreaban en el Pleno todo lo que tenían que arrearse pero limaban después las asperezas en El Portón.

A Millán se lo encuentra uno entre la bulla de la manifestación contra Lopera, jurando las reglas del Baratillo, almorzando en el Aero o disfrutando de la Fiesta Nacional en la fila tres de una barrera de la Real Maestranza. Este Millán encajaría quizás más en cierto sector del PSOE de Felipe que en el de ZP, pero le ha tocado vivir su momento y el hombre está en ello. Maneja directamente un presupuesto de 500.000 euros con el epígrafe de Hermandades. Por eso tiene a un ramillete de hermanos mayores que le persiguen como ratoncillos tras el flautista de Hamelín. No infravaloren ustedes el urbanismo morado, porque es tan potente que puede provocar efectos secundarios reveladores, como que un hermano mayor mantenga un discurso ambiguo en temas del aborto porque tres días después le sueltan la pastora (divina) en el Ayuntamiento del puño, la rosa, la hoz y el martillo. El convenio Millán promete, porque su paladín ha conseguido una sinergia perfecta con el presidente Adolfo Arenas, viejo zorro del mundo de las cofradías que está ganando peso interno en su institución gracias a la habilidad con la que se desenvuelve en los asuntos externos.

El joven Millán y el veterano Arenas serán las apócrifas Santas Justa y Rufina del nuevo urbanismo morado de la era Celis. En los meses que quedán dará tiempo a liquidar los compromisos previos: 200.000 euros del ala a la Hiniesta, 30.000 a Montserrat y un piquito al Cerro. Después comenzará a regir el nuevo orden y más de uno tendrá que tomarse el almax antes de llamar al presidente: “Adolfo, ¿qué hay de lo mío?”

Verídico

El Fiscal | 7 de octubre de 2009 a las 16:36

La conversación tuvo lugar en un despacho de la Gerencia de Urbanismo. “Mira, te lo digo muy claro. Aquí no podemos autorizar la carrera oficial tal como se ha montado hasta ahora desde el momento en que tenemos un informe del secretario municipal alertado de las irregularidades. Es que si cualquiera de nosotros firmara el permiso estaría ya prevaricando. ¿Te parece lo suficientemente lógico y razonable mi argumento? No sé si esto lo ha meneado Torrijos con interés electoral o como simple respuesta a la que le ha caído estos años por las subvenciones a brigadistas y otros colectivos afines, pero aquí tenemos muy claro que este año no firmamos si todo sigue igual”.

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Baratillo entre áticos

El Fiscal | 30 de julio de 2009 a las 19:49

La muy recomendable recopilación de artículos de Romero Murube que editó su hermandad soleana recoge el que incluye una crítica contundente sobre una casa de hermandad de nueva construcción que irrumpió en su día en los cielos de San Lorenzo. Por aquel entonces no cualquier hermandad tenía inmueble propio. Por no decir que ninguna. Así que concluyan ustedes mismos la cofradía de la que se trataba, pues el autor no aludió a ella.

Hoy no son las casas de hermandad precisamente las que rompen el ‘sky line’ morado. Más bien al contrario. Los áticos que ganamos son los que eclipsan ciertas capillas. A la del Baratillo la están ahogando a base de áticos pretenciosos y remontes espantosos. Y no es culpa de la arboleda de la calle Adriano, que el otoño desnuda cada año para descubrírnosla en el esplendor que la concibió Delgado Roig (don Antonio), cuyo plano original de fachada guardamos celosamente en un cajón como el mejor obsequio que nos hizo el arquitecto, doblado por él mismo con la habilidad y precisión propias de su oficio.

A la capilla la atosiga visualmente y la empuja más que en una bulla esa dichosa especulación que levanta nuevas plantas sobre los pilares apócrifos de los hechos consumados, que ya vendrá Urbanismo parando las obras y ya le haremos esperar con un buen recurso contencioso administrativo. ¿Usted sabe cuánto tardan esos recursos en resolverse? Más que ver pasar de dos en dos los nazarenos del Gran Poder. Mientras, el tío del ático dispone de 60, 80 ó 90 metros cuadrados de balde en pleno casco antiguo, que por mucho que no se puedan escriturar, ahí están, con su climatización y sus vistas a la Sevilla Eterna.

Y, mientras también, uno queda de dulce dejándole la llave a sus amistades para ver tanto la salida del Baratillo como esos interminables saluditos de las cofradías delante de la capilla con serruchos incluidos. Por cierto, aquí mucho apuntarnos a los colectivos de la ciudad abierta, pero al personal de todo pelaje le encanta luego ver una cofradía desde una atalaya tan privilegiada como de muy discutible legalidad, copa de balón en mano con catetería de catering incluida, valga la cacofonía.

¿Dónde ha quedado la defensa del denominado entorno inmediato de un edificio altamente catalogado? ¿Dónde la contaminación paisajística? En la calle Adriano se levantan los áticos como el prioste Traverso alzaba en tiempos los palios en los besamanos de la Caridad. ¡Venga para arriba ese palio! Que no se vea dónde se sostiene, que parezca que vuela, que ahí está el misterio. Vengan para arriba esos áticos, pero retranquee usted una mijita la fachada, que nos quede una buena terraza para las amistades en Semana Santa, para oler ese aroma azul que asciende por la cúpula. Ya tiene Paco Lola tema para escribirle otra vez al Baratillo: Entre áticos por Adriano. Seguro que hay un soltador que la paga. Uno que yo me sé…