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Hacia las nuevas normas

El Fiscal | 11 de julio de 2016 a las 12:44

Hermandad de Santa Cruz.
ADEMÁS de pegarle abrazos a Sainz de la Maza y ofrecerle las condolencias a Esquivias, ¿hay alguien en el orbe cofradiero hispalense que se haya molestado en leer las nuevas Normas Diocesanas?.
–Oiga, ¿hay alguien ahí?
Como ustedes saben que nos gusta ir a contramano y no vamos haciendo amigos, iniciamos hoy el análisis de un texto que será absolutamente vital para las más de 600 hermandades de la diócesis, que les recuerdo que en la provincia hay cofradías, muchas de ellas con más nazarenos y mejores formas que numerosísimas de la capital.

–Lo dicho, usted haciendo amigos. Así nunca dará el Pregón.
–Ya lo dio Rafa Serna. Y después de Rafa Serna, naide.

Lo primero que me ha dejado pasmado ha sido el artículo 18: “Las hermandades y cofradías no interpondrán demanda ni podrán establecer intervención judicial alguna en el fuero civil sin licencia del Ordinario del lugar”. Ojú, que yo me entere. ¿Se contempla la restricción a las hermandades del derecho constitucional a la tutela judicial efectiva mediante una suerte de superpotestad de control de la autoridad que podría resultar contraproducente? Digo yo: si una hermandad tiene personalidad jurídica canónica, también la tendrá civil con todas sus consecuecias. ¿O no es así?
El artículo 21 no sólo eleva unas simples Normas Diocesanas al segundo lugar de prelación por detrás únicamente del Derecho universal de la Iglesia Católica y las sitúa por encima de todas las demás disposiciones, sino que faculta al delegado episcopal para los asuntos jurídicos a dispensar del cumplimiento de los preceptos. El delegado se reserva la potestad de pedirle a la junta de gobierno que solicite la dispensa por escrito, previa aprobación de la petición por parte del cabildo general. Huuuuum… Eso puede generar conflictos. Ya estoy viendo a los movimientos de oposición haciendo usa de esta vía para poner a la junta de gobierno entre la espada… Y el Arzobispado. Lo veo.
El artículo 33 es sencillamente glorioso por el término que introduce: “El cese en el cargo de la Junta de Gobierno será efectivo al formalizarse la candidatura política correspondiente –o cuando se trate de cargos no electivos, al hacerse público el nombramiento–, sin poder reincorporarse a la Junta de Gobierno en lo que reste de ese mandato”. ¿Candidatura política? ¿He leído bien? Esto sí que es un legislador que sabe lo que se cuece en las cofradías… ¡Anda que no!
El artículo 34 es tremendo: “Las reglas deben establecer y desarrollar expresamente la obligación que el derecho universal de la Iglesia atribuye al hermano mayor de cuidar de que los miembros de su asociación se formen debidamente para el ejercicio del apostolado propio de los laicos”. ¡Pista que va el artista! ¡Anda que están muchos hermanos mayores preparados para asumir nada menos que el reto de la formación de sus hermanos..! Si a la mayoría se les habla del derecho universal de la Iglesia y dicen que no saben a qué hora hay misa en ese templo. Estas normas son para una suerte de cuerpo de élite.
El domingo que viene habrá más… Lo dejamos por hoy que tenemos que ir a darle el abrazo a Sainz de la Maza, Quino para todos a partir de ahora.

Toma de posesión
La nueva junta superior del Consejo toma posesión de sus cargos este martes en la Capilla Real. Después se celebra lacuchipanda de rigor en Los Seises. Dicen que Paco Vélez no espera a la toma de posesión. Ya está ejerciendo el cargo, lo cual es perfectamente comprensible, habida cuenta de la cantidad de cosas que debe controlar a partir de ahora. Por cierto, ¿es verdad que un miembro de la candidatura perdedora telefoneó antes de las elecciones al todavía tesorero, Tomás Vega, para interesarse por la fecha de terminación del contrato de un empleado del Consejo en particular? ¿Se preveía tal vez algún tipo de represalia en caso de haber logrado la victoria? ¿O era simple morbo? Uno creía que estas cosas ocurrían sólo en la política…

San Gonzalo
El resultado del cabildo general del otro día ha sido todo un espaldarazo a la actual junta de gobierno. Como es sabido, no habrá corona nueva, sino el enriquecimiento de la actual. Todo lo que se está preparando con vistas a la coronación canónica ha tenido el refrendo de la inmensa mayoría de los hermanos, lo cual supone una tranquilidad para el hermano mayor.

Peticiones singulares
Sorprendidos se quedaron en el Ayuntamiento cuando vieron la petición de la Hermandad de los Negritos para que el presidente Obama visitara hoy la Capilla de los Ángeles. ¿Por qué no?, debió pensar alguien, consciente de que toda visita de estas características puede tener un giro improvisado. También se recibió la solicitud de una conocida firma de mantones de Manila que pretende regalarle uno al presidente norteamericano. Al final, todos los gozos en el pozo. Ni Los Negritos, ni mantón, ni fotografía con Luismi Martín Rubio.

El pertiguero
Primer golpe. “Qué contento se quedó Adolfo Arenas cuando supo del escrutinio… Si vieras la sonrisa socarrona que se le puso en el mullido sillón de su hogar. A veces la memoria escoge el camino más corto para alegrarte”. Segundo golpe. Por más que el cura Marcelino pidió que nadie filtrara el resultado, el recuento de votos se fue retransmitiendo en directo. Tercer golpe. “Ahora hay quien convoca la cerveza de fin de curso el mismo día y a lamisma hora que la toma de posesión… ¿Tú crees que eso es normal? La gente se ha dado cuenta del intento de contraprogramación. Deben haber sentido un vacío tremendo con la derrota…”. Y ciriales arriba. La designación del director espiritual del Valle como delegado de asuntos jurídicos del Arzobispado es para dejar con las “patas colgando” a los bochincheros en el asunto del mayordomo. Las faltas de respeto que tuvo que sorportar el sacerdote aún están pendientes de una petición de disculpas.

Efemérides
Justo este verano se cumplen 15 años de aquella carta que convulsionó el verano en las cofradías, la misiva que imponía la igualdad y otras cuestiones al Baratillo, el Calvario y la Carretería. ¿Recuerdan? De aquellos días nació el recurso de Moeckel que derivó en un exhorto pastoral. Al final, nada fue impuesto. El Arzobispado se sentó a negociar. Tres lustros después, las nuevas normas dejan claro quién es la autoridad. Eclesiástica, por supuesto.

El lagarto de la Catedral
“Mi querido y siempre inquieto Fiscal. ¿Qué alto miembro de la curia se está haciendo un traje en la sastrería más cara de Sevilla? Sí, es la misma que trabaja para los caballeros maestrantes. El sastre es un señor muy reputado. Yahí los precios no son de Dustin, precisamente…”

Le llaman dispensa…

El Fiscal | 15 de marzo de 2015 a las 18:35

TOMA DE HORAS
Por no pedir perdón, por no implorar disculpas, por no llamar a las cosas por su nombre, por no quedar por debajo. Dicen que el vicario general ha concedido una dispensa para que el Cabildo de Toma de Horas se pueda seguir celebrando en la Capilla Real como desde hace 411 años, pues una reciente normativa de los obispos andaluces regula el uso extralitúrgico de los templos. Oiga, señores cofrades, el asunto no es para iniciar ninguna cruzada contra la altiva autoridad eclesiástica, ni para disparar el déficit de eclesialidad como en los peores tiempos de la prima de riesgo, que ya se sabe que la eclesialidad consiste en hacer lo que digan los curas sin rechistar y doblando el espinazo. El asunto, señores cofrades, es que ustedes ya se están dando cuenta de lo que tienen enfrente. El tiempo va colocando a cada cual en su sitio. Y ese puntillosismo que antes no pasaba de anecdótico comienza ahora a mostrarse como el pelo de la dehesa. El vicario general y ex párroco del Palmar de Troya y sus aldeas adyacentes, don Teodoro León, ha tenido que rectificar, camuflar su necesidad de hacerse notar y dejar el Cabildo de Toma de Horas donde estaba. Pero como eso de rectificar está feo, se le llama dispensa. ¡Marchando una nueva acepción de la dispensa para el diccionario cofradiero! Ahí la reproducimos.

Dispensa
Dícese de la solución que adopta el vicario general tras provocar un problema donde no lo había después de una decisión mamarracha y que tiene como principal efecto que el puntillosismo del personaje, que sólo conocíamos unos pocos, sea ya de dominio público en todo el orbe cofradiero.

Muy recomendable
No dejen de leer la columna que al respecto firmó ayer Carlos Colón en este periódico. “Comparado con el uso litúrgico que durante la mayor parte del día tienen la Catedral y el Salvador, el Cabildo de Toma de Horas sería una de las cosas menos extralitúrgicas que allí podrían celebrarse. Por lo menos los capillitas no van en pantalones piratas, camisetas que exhiben pilosidades del sobaco o gorritos estrafalarios. Y no acuden allí para hacerse selfies viendo las imágenes sagradas como si fueran estatuas y recorriendo las naves como si fueran los restos de una religión desaparecida hace siglos, sino que van a sancionar los recorridos de las cofradías que, al fin y al cabo, tienen algo más que ver con el culto que los tour operadores. A lo mejor –pensé– si los capillitas se disfrazaran y medio despelotaran, hablaran en japonés, inglés o alemán y, sobre todo, aflojaran la bolsa más de lo mucho que lo hacen –porque nuestra Catedral y el Salvador son pay per view– tal vez se relajaran las estrictas normas de los usos extralitúrgicos”.

Torpeza
Si el vicario y sus adlátares conocieran el paño, jamás se les hubiera ocurrido sacar precisamente este Cabildo de Toma de Horas de la Capilla Real, que es uno de las sesiones con mayores polémicas previas que se recuerdan a cuenta del lío de la Madrugada y la posición de defensa del Jueves Santo. Cuando un hermano mayor quiere asegurarse un cabildo tranquilo, siempre se prefiere su convocatoria en un templo, donde la sola presencia de los sagrados titulares tiene el efecto de amortiguar los ánimos. Hay que tener el alma de cántaro, por decirlo finamente, para haber amagado con el cambio justamente este año. Lo dicho: sacada de pinrel. Perdón, dispensa.

El pertiguero
Primer golpe. Manuel García, hermano mayor de la Macarena, advirtió ayer en estas páginas: “Me siento defraudado con algunas actitudes personales y lo que más lamento es que percibo un deterioro en las cordiales y fraternales relaciones que hemos venido manteniendo todas las hermandades de la Madrugada y éstas con el Consejo”. Segundo golpe. De lunes a jueves. Un gran orador. Mañana a las ocho de la tarde comienzan los ejercicios espirituales ignacianos dirigidos por monseñor Camilo Olivares en la iglesia de la Santa Caridad. Tercer golpe. Novedad en el mercado. Lo contento que está Antonio Lebrero con el recortable de La Macarena, de 62 figuras. Y ciriales arriba. Oído:“Pues si el Cabildo de Tomas de Horas hubiera sido finalmente en la Fundación Cajasol, tal vez Antonio Pulido nos hubiera invitado después a un cafelito, ¿no? Nos hemos quedado sin saberlo”.

Sacar el pinrel

El Fiscal | 14 de marzo de 2015 a las 13:16

ES lo que ha tenido que hacer el vicario para no agrandar un problema creado por él solito, como de costumbre. El Cabildo de Toma de Horas seguirá celebrándose en la Capilla Real, ante la Patrona, y no en el desubicador salón de actos de Cajasol, que está la mar de bien para oír el pregón del paseo de caballos de Luismi con la anécdota del gorila escapado, pero no para pleitear sobre horarios, itinerarios y preferencias de paso. Además, para garantizar el orden es mucho mejor ante la Virgen de los Reyes tal como está el personal… Si hasta el vicario va a salir ganando al sacar el pinrel. No perdamos la esperanza: en la curia algún día se acabarán enterando de qué trata esto.

El tuteador

El Fiscal | 1 de abril de 2014 a las 5:00

Cabildo de Toma de Horas.
Ojo a la intervención del vicario general en el Cabildo de Toma de Horas, en la solemnidad de la Capilla Real, con grandes sillones y folios sobre el damasco rojo. Teodoro León se dirige a los hermanos mayores con un tuteo revelador: “Como sabéis”, “Os invito”, “Cuando llamáis”, “Cuando queráis”, “Os tenéis que acostumbrar”. Cualquiera diría que aquello era la Seguridad Social, donde hay sanitarios que llaman “abuelo” a los pacientes de edad y, por supuesto, los tratan de tú. Dicen que los curas de hoy no saben latín. Lo que no saben es guardar ciertos modales. ¡Pero qué bien lucen el clergyman! Por cierto, cuando el ex párroco del Palmar alertó de los falsos prestes, aludió al falso cura de Alcalá que fue condenado: “Hasta nosotros hemos tenido a uno que luego hemos sabido que no es sacerdote”. ¿Nosotros como diferencia de vosotros? ¿No se trata de la misma Iglesia? Ay…

La última punta del tridente rojo

El Fiscal | 28 de julio de 2013 a las 17:50

Siempre siente un fuerte estruendo interior en el momento en que la caja entra en el nicho. Justo en ese instante es cuando el cardenal sufre el desgarro que provoca la guadaña al arrebatarle a otro ser querido. Lo ha confesado en varias ocasiones: hasta que el ataúd no desaparece de la vista es como si la muerte no fuera muerte, sino una circunstancia más de la vida. Pero cuando ya desaparece hasta la última referencia física hay que tomarse en serio que esto, señor cardenal, esto es la cara más cruel de la realidad. El martes se dio sepultura al último gran colaborador de quien gobernó la Iglesia de Sevilla durante 28 años. Monseñor Amigo formó un trío de lujo que tuvo como gran vínculo la amistad fraternal entre sus componentes y como características comunes la condición de doctores en Derecho Canónico, la proximidad a las filas del PSOE y unas vidas cortas pero intensas en obras. Eran –fueron– las tres patas del trípode de un dilatado pontificado. Alguna lengua acerada calificó a Manuel Benigno García Vázquez (1935-2005), Juan Garrido Mesa (1931-2007) y Francisco Navarro Ruiz (1968-2013) como el tridente rojo del cardenal Amigo más que como el trípode. A ellos les divertía la ironía, nunca se molestaron. Jamás se abonaron al escándalo mojigato.
Sería injusto no aludir a otros sacerdotes muy significativos durante todos esos años. Antonio Domínguez Valverde fue el servidor más fiel del cardenal; Francisco Ortiz se ganó la confianza de Amigo y llegó a rector del Seminario y vicario general; Ángel Gómez Guillén ha sido y es casi el único amigo personal de monseñor, pues un príncipe no tiene amigos en sentido estricto, como confesó en las entrevistas para su perfil biográfico en 2003. A Gómez Guillén lo invitaba en Palacio al almuerzo privado de cada festividad de San Carlos Borromeo. Antonio Granados fue su primer secretario y Antonio Hiraldo coordinó en 1982 la primera visita del Papa, aunque después se alejó de monseñor Amigo. Y otros curas muy próximos fueron, cómo no, Fernando Isorna, José Salgado, José Gutiérrez Mora y José Luis Peinado, quien sacó adelante nada menos que la restauración de San Isidoro.
No hay que olvidar a quienes fueron en un momento dado la conciencia crítica de monseñor Amigo cuando anunció la venta de San Telmo, como el desaparecido Gil Delgado y su inolvidable voto particular en contra de la operación, una joya jurídica a juicio de expertos canonistas en la que denuncia la modificación de la voluntad expresada en su testamento por la infanta María de las Mercedes de Orleans; o Pedro Ybarra Hildalgo, que entendía de buena fe que la Iglesia no debía desprenderse del edificio. Jesús Pérez Saturnino, uno de los seglares con mayor influencia en el Arzobispado en tiempos del cardenal, ha recordado estos días la carta escrita en latín que Gil Delgado remitió el 17 de junio de 2002 a Francisco Navarro con motivo de su cese en la Cancillería: “Te escribo en latín ésta mi lacrimosa y al mismo tiempo divertida carta no sólo por ser la lengua de Cancillería, sino también porque creo que expresar mis sentimientos de esta manera es más conforme con asunto de tanta importancia y valor; y porque todavía a ti y a mí nos es lícito comunicarnos de manera tan distinguida. Que lo entiendan otros, si pueden; que lloren, si no pueden”.


Nadie podrá discutir nunca que los tres canónigos de este trípode (o tridente) han mandado y mucho durante las casi tres décadas en las que la Iglesia de Sevilla tuvo que ponerse al día y tender puentes con el partido político que gozaba de una hegemonía en la comunidad autónoma a prueba de escándalos. El propio monseñor Amigo se llegó a defender de las críticas por su fluidez de entendimiento con los sucesivos gobiernos socialistas en Andalucía: “Es que no gobierna otro partido, ¿con quién me voy a entender?”.
Tan importante era saber latín como negociar la venta de San Telmo, gestionar las partidas de dinero público para la restauración de un buen ramillete de templos o implantar en la Catedral un modelo de gestión que asegurara su autofinanciación, que hiciera del primer monumento de la ciudad un negocio rentable cuyas cuentas se llevaran en una hoja de cálculo y no en una libreta de anillas. Esta última empresa la llevó a cabo con éxito el canónigo Francisco Navarro, la última punta del tridente rojo de monseñor Amigo. Navarro dirigía las finanzas de la Catedral con mano de ejecutivo como García Vázquez entraba una y otra vez en la Moncloa para asesorar a Felipe González –al que había casado– en las cuestiones de la Iglesia y el Estado (¡Cuánto hubiera necesitado Zapatero un García Vázquez a su lado!) o Garrido Mesa, desde su experiencia como secretario general técnico de la Consejería de Obras Públicas, llamaba a las puertas de los bancos, fundaciones, empresas y particulares para restaurar el Salvador con el impulso de Joaquín Moeckel, a quien supo sacarle sin complejos el máximo partido. Tres puntas de tridente que tenían claro que la misa no sale bien de tanto decir amén, a los que era difícil ver con el clergyman y que se sentaban en la mesa con el Diablo si se trataba de sacar beneficio para una Iglesia a la que sirvieron más en labores privadas que públicas pese a gozar de cargos con destacada notoriedad.
Los tres sabían latín (el de Cicerón y el otro, el de la calle) y los tres hacían gala de la típica socarronería de los curas de antes. En una tarde de toros en la Maestranza, Jaime Montaner, entonces consejero de la Junta de Andalucía, insitió a García Vázquez para que sentara junto a él en el palco de convite asignado al gobierno autonómico. El cura de grandes hechuras y nariz inconfundible, que ocupaba localidad en el palco asignado al Cabildo, le respondió en voz alta con cuarto y mitad de guasa sevillana.
–¡Que no, Jaime, que no! Que mi palco es vitalicio y el tuyo es por cuatro años.
Los tres, junto con Juan Guillén, formaban parte del denominado Grupo de Los Remedios, quienes junto al vicario Domínguez Valverde fueron clave muchos años en la profesionalización de la gestión de la Catedral. El pontificado de monseñor Amigo no se entiende sin este tridente, presente en las grandes operaciones que han supuesto verdaderos hitos en la Iglesia de Sevilla contemporánea. Navarro fue pieza clave en la Magna Hispalensis, que dio lugar al modelo de Catedral que ha llegado a nuestros días, pero también de otras operaciones menos conocidas como la cesión de la explotación del Hotel Los Seises o la venta de la antigua Escuela Francesa. Tuvo que soportar un aluvión de críticas cuando metía el pie en el área chica al abrir una cafetería en el Patio de los Naranjos durante la Magna Hispalensis, construir una entreplanta en el pabellón de recepción de los turistas o sembrar la Catedral de vallas y cintas separadoras a cargo de azafatas con la vehemencia, en ocasiones, de gorilas de discoteca. Pero Navarro hacía lo que debía. A punto estuvo de inaugurar un salón de actos permanente (¿O cafetería?) en la azotea de la cilla. Dejó una Catedral con un presupuesto que hoy supera los 10 millones de euros. Gracias a su revolución, el Cabildo no tiene que mendigar para la conservación del templo. El dúo formado por Navarro en la mayordomía y el arquitecto Alfonso Jiménez como maestro mayor ha afrontado todos estos años enormes obras de conservación de la Catedral, bien sufragadas directamente, bien con patronicios públicos o privados, pero con el criterio de que el Cabildo debía, como mínimo, sufragar siempre la mitad del presupuesto. Entre esas obras destacan la reparación de los pilares agrietados del trascoro, la limpieza de la gran fachada que da hacia la Avenida, ennegrecida por el tráfico rodado; la apertura de la visita aérea al templo, los planes de seguridad para las grandes concentraciones, etcétera.
Ninguno de estos tres personajes era ajeno al fenómeno de la religiosidad popular. García Vázquez era de la Amargura, Garrido Mesa de la Macarena y Navarro Ruiz del Silencio. Veían y valoraban el potencial de las cofradías, sin prejuicios y con más bondad de corazón que muchos sacerdotes considerados oficialmente capillitas. Impagable fue la labor de García Vázquez para desbloquear la incómoda situación que se produjo cuando algún lumbrera del Arzobispado trató de imponer la igualdad de derechos y obligaciones en varias hermandades en pleno verano (con agosticidad) y por medio de una carta sin ninguna negociación previa, cuando en la normativa diocesana se dejó libertad para que cada cofradía fuera asumiendo las directrices de los nuevos tiempos. Garrido fue clave a la hora que se admitiera a la mujer nazarena en la Macarena, una noticia que apareció en los telediarios. Y Navarro reivindicaba como suya la iniciativa de apagar todas las luces de la Catedral al llegar su primitiva hermandad.
Llama la atención que ninguno de los tres fuera a Roma en octubre de 2003 para asistir a la creación de monseñor Amigo como cardenal. Nunca fueron pelotas al uso, tal vez porque brillaban con luz propia. “Niño, ¿pero tú sabes cómo se edificó el Vaticano?”. Y Juan Garrido se echaba las manos a la cabeza en aquella reducísima cena con la que celebró sus 50 años como sacerdote. Amaba y servía a la Iglesia tanto como sufría con la cerrazón de algunos de sus miembros o disposiciones anacrónicas. Garrido se ofreció a oficiar el funeral de un sevillano muy conocido que se suicidó una mañana, porque el párroco de turno se negó a hacerlo. Largo como una cofradía de barrio, Garrido ha sido el cura que mejor respondía al perfil de padre y que más se quejaba cuando se le hablaba de usted o se le llamaba de don. García Vázquez lo arreglaba todo hablando, hasta en la habitación de la clínica de Santa Isabel tenía ganas de charlar por el móvil y estar al día de la actualidad en sus últimos meses. Y hablando vendió San Telmo a los socialistas, pilotando unas reuniones con el Ejecutivo socialista de José Rodríguez de la Borbolla que dieron lugar a la “mayor operación de enajenación del patrimonio eclesiástico en Europa” que ha dado hasta para un tesis doctoral, la del fallecido profesor Ribelot. Hoy se ve con toda naturalidad que la Iglesia se relacione con gobernantes de todo signo político, pero a cierta Sevilla de los años 80 le costó digerir que los curas se sentaran con socialistas (¡La Iglesia con el rojerío!) a hablar de dinero, de mucho dinero. Tanto dinero que buena parte del importe recibido en metálico (mil millones de las antiguas pesetas) acabó en un fondo de inversión del BBVA Privanza (Open Found) de alta volatilidad que incluía un porcentaje en un paraíso fiscal, una particular interpretación de la parabola de los talentos que también generó polémica.


Navarro era aparentemente el más distante, pero formaba parte de esa minoría de sevillanos que, lejos del estilo del compadreo, cuando ofrecían su casa lo hacían de verdad. Nunca se calló en asuntos delicados para la Iglesia, su Iglesia, de lo que podría dar fe el propio monseñor Asenjo, que recibió alguna carta de este veterano sacerdote en desacuerdo por algún alto nombramiento. Y no le gustaba que en la crónicas periodísticas se le refiriera como el “todopoderoso Navarro”, lo que me reprochó en su último día como canciller. Al mismo tiempo que recogía sus pertenencias del despacho me lanzó a la mesa –¡por fin!– el documento con todos los detalles de la venta de San Telmo.
–Ea, ya lo tienes. Tú sabes ya que dejo este despacho, ¿no?
La carrera de Navarro, con diferentes destinos en el mundo por su etapa como diplomático del Vaticano (y alguna polémica por su valentía de planteamientos), incluyó como anécdota una labor de interlocución con la reina para los preparativos de la Boda de la Infanta de 1995. Hubo que convencer a Doña Sofía de que las columnas de flores que pretendía quedarían engullidas por esa montaña hueca que es la Catedral por mucho que fueran de gran tamaño. Navarro y Jiménez, por cierto, fueron invitados al banquete en el Alcázar. Ninguno lució el chaqué protocolario.
A los tres les fui preguntando si eran los capellanes del PSOE. Y los tres respondieron igual.
–Je, je, je.
Fueron curas de su tiempo que ayudaron a su Iglesia a tener un papel activo en la sociedad que les tocó vivir, nunca arrinconados en la sacristía ni escondidos entre las humaredas del incienso. Qué curioso, ahora tenemos un Papa que parece marcar el camino señalado por estos tres curas: “Prefiero mil veces una Iglesia accidentada, que haya tenido un accidente, que una Iglesia enferma por encerrarse. Salid fuera, ¡salid!”. Dejan un hueco que alguien, por la propia teoría de la ocupación de los vacíos, deberá cubrir necesariamente, pues la Iglesia necesita un equilibrio de fuerzas y de mentalidades para poder seguir poniendo el intermitente a la derecha y girar a la izquierda cuando interesa, que es la especialidad de la casa.

El particular concepto de absolución

El Fiscal | 13 de mayo de 2013 a las 5:00

La historia no se repite, la historia es la misma. Esta semana hemos asistido no sólo a una extraña y desangelada procesión de la Patrona, sino a otro caso en el que la jerarquía de la Iglesia (que sólo es una parte de la institución, sin valor de sinécdoque) provoca una situación a mitad de camino entre la hilaridad y lo irrisorio. El decreto que absuelve de excomunión al falso cura de Pío XII y dicta varias condenas parece sacado del rodaje de El nombre de la rosa. La Iglesia tiene todo el derecho del mundo a establecer sus tiempos y sus liturgias particulares tanto como a no dejarse imponer ciertos sellos de modernidad. Pero ha de saber que vive en una sociedad en la que no se puede ni conviene jugar al escondite con decretos que imponen órdenes de alejamiento para que el falso cura no retorne a los santos lugares donde simuló el ministerio pastoral. No digamos ya si condenan a realizar una peregrinación en actitud “piadosa” de Alcalá a Utrera. Mireusté, que diría FG, eso es dar alpiste a los canarios, por decirlo finamente. ¿Yno se autocondena el Arzobispado porque nadie, ni en el equipo del cardenal Amigo ni en el de monseñor Asenjo, advirtió la presencia de un intruso durante nada menos que siete años? Vengan bodas, vengan comuniones, vengan direcciones espirituales y vengan pastoreos. Nadie trincó al ecuatoriano. Cabría hablar, cuando menos, de una culpa in vigilando. ¿O no? Huy, huy, huy. Lean el canon 392.2 sobre las obligaciones del obispo: “Ha de vigilar para que no se introduzcan abusos en la disciplina eclesiástica, especialmente acerca del ministerio de la palabra, la celebración de los sacramentos y sacramentales, el culto de Dios y de los Santos y la administración de los bienes”. Qué raro, de esto no ha dicho nada el decreto.

Puestos a condenar al sujeto por la vía eclesiástica, el decreto que firma Asenjo parece que lo ha redactado su enemigo. Dice el Arzobispado que es un decreto de absolución porque no lo excomulga. ¡Qué alivio! Tan sólo lo inhabilita para ser cura, le prohíbe acercarse a determinadas iglesias (¡Atenta la Guardia Suiza!), le obliga a realizar una peregrinación cardiosaludable de 21 kilómetros y a devolver los estipendios cobrados. Nada más. ¡Si es un decreto de absolución! “Es que no te enteras, Fiscal, que eres un retorcido empeñado en ir a la contra”.

Por cierto, ¿cómo sabremos cuánto dinero ha de devolver el cura impostor? Pues otra vez, mireusté, le recordamos al redactor del decreto un canon que se le ha olvidado citar. El 958.1: “El párroco y el rector de una iglesia o de otro lugar piadoso, donde suelen recibirse ofrendas para la celebración de misas, han de tener un libro especial en el que tomarán diligentemente nota del número de misas que se han de celebrar, de la intención, de la ofrenda entregada y del cumplimiento del encargo”. Yfíjense en el apartado siguiente: “El Ordinario tiene obligación de revisar cada año esos libros, personalmente o por medio de otros”. Es decir, si el titular del Juzgado de Instrucción número 4 le manda un oficio al vicario general de acuerdo con este canon, seguro que don Teodoro León, que es muy, pero que muy legalista, le responde con todo lujo de detalles sobre esos estipendios y número exacto de las ceremonias.
Porque ésta es otra. Ahora viene la investigación judicial. Con lo fácil que era hacer como hizo ejemplarmente el Gran Poder cuando le arrancaron el brazo: no ejercer ni la acusación particular a la que tenía derecho. Con lo fácil que era seguir el espíritu de Juan Pablo II, que visitó a su asesino y lo perdonó. Con lo fácil que era releer a San Marcos: “En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: ‘Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros’. Pero Jesús dijo: No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros».
Pero no. Nos pusimos a sacar decretos de los tiempos de mazmorras. Pero tranquilos todos, que es un decreto de absolución. ¿Las condenas? Son pellizcos de monjas. Menos mal que en Sevilla no hay Guardia Suiza. Si no, yo sé de uno que junta letras cada domingo que no tendría dónde esconderse.

Singular encuentro

El Fiscal | 8 de mayo de 2013 a las 5:00

El día 8 se celebra el primer encuentro de capataces y costaleros de la Madrugada en la fundación Cruzcampo, el gran salón multiusos de la ciudad junto con el Mercantil de la calle Sierpes. La cita es a beneficio de Cáritas y cuenta hasta con cartel propio. Cuando menos lo esperemos veremos el primer encuentro de diputados de tramo del Martes Santo, el primer encuentro de meteorólogos con el honor mancillado, el primer encuentro de directores espirituales o el primer encuentro de pertigueros del Sábado Santo.
Vicario y pregonero
¡Pero si da hasta pregones! El vicario general, Teodoro León, pronunciará el pregón de San Fernando, que no es el pregón de la movilidad de ir un rato a pie y otro andando, sino el que se organiza con motivo de la festividad del patrón. Vaya, vaya con don Teodoro. ¿Estaremos ante el monseñor Cirarda del siglo XXI? ¿Ante una nueva versión del Padre Cué? ¿O tal vez ante un nuevo Sánchez-Dalp? Está visto que haber sido párroco de El Palmar de Troya y sus aldeas adyacentes (no olvidemos nunca las aldeas) imprime carácter. Estaremos atentos, como siempre, a cuanto pregone don Teodoro. Y no olvide la regla: léale antes el pregón a quien ya sabe. Por aquello del nihil obstat. No vaya a ser que tenga…exceso de eclesialidad.
Leído en ‘twitter’
El ex director de la Delegación de Fiestas Mayores del Ayuntamiento, el periodista Carlos García Lara, siempre atento a la realidad, escribió el miércoles: “Leyendo la prensa veo hoy que han imputado al hermano mayor de una cofradía con mucha actividad últimamente. ¡Uuuuuuf!” Yla periodista Charo Padilla tuiteó lo siguiente sobre la última obra de su marido, el gran músico Marvizón:“Acabo de oír por primera vez la marcha Inmaculada, para la Inmaculada de Castilleja de la Cuesta. Me he emocionado… Mucho”.
El Baratillo
Emotiva jornada la que se vivió el pasado sábado en la Capilla de la Piedad, la de la preciosa Virgen niña a la que da igual las flores que le pongan para estar radiante. ¡Qué pedazo de cofradía la del Baratillo! Del Baratillo gusta hasta la incomodidad de las sillas de enea de la capilla, que deberían ser catalogadas como patrimonio singular de la cofradía, como el olor que asciende hasta la cúpula, una fragancia que es patrimonio inmaterial, ese olor azul reconocible desde que se accede por el postiguillo. Allí fuimos al homenaje a Otto Moeckel por sus 75 años de fidelidad baratillera, arropado por toda su familia y por hermanos tan reconocidos de la cofradía como José Luis Cantalapiedra, que siendo hermano mayor instituyó los actos oficiales en reconocimiento a los hermanos de platino; Fernando Moreno, Ignacio Pérez Franco, Vicente Ramos, Rogelio Gómez Trifón, Ricardo Ríos, Ángel Gallardo, Jesús Eguino, Luis Rizo, Francisco Hermosilla y un largo etcétera. Alegría también de ver presidiendo la eucaristía a don José Gutiérrez Mora. Que la Piedad guarde muchos años más a quien ha creado escuela en las cofradías, trabajando siempre por la unidad de su hermandad y manteniendo firme el criterio aun en tiempos de zozobra. A Sevilla y a la Semana Santa por el Baratillo, podría ser el lema de este feliz aniversario.
Reflexión
Lo de escribir “Madrugá” es de Madrid, donde se comen los bocadillos de calamares y se ven “procesiones”. Aquí se escribe Madrugada con todas sus letras y su bandeja de torrijas empapadas en miel.
Pañuelo verde
El que le han sacado en el Consejo al informe de Los Panaderos. Al parecer, se basaba en la negación de la evidencia. ¿Es verdad que la aprobación de los estatutos está al caer? Si cae pronto, hay quien defiende que se estrene ya el nuevo régimen sancionador.

¡Piratas, piratas!

El Fiscal | 23 de octubre de 2012 a las 5:00

¿En el Caribe? No, no, no. En la diócesis. ¡Cómo está la diócesis! El vicario general se ha subido al mástil de la nave mayor y ha dado la voz de alarma. ¡Piratas, piratas a la vista! Cada vez hay más asociaciones cofradieras que sacan sus procesiones no ya por los barrios, sino por el mismísimo centro de Sevilla, blonda y mantilla. Llevan los pasos hasta por delante de las narices del conserje del Palacio Arzobispal. Con su Señor Cautivo, su pedazo de paso, su música, sus mecidas y todos sus avíos. Pasos y más pasos que no son de hermandades, sino de entidades civiles. La cosa “preocupa” a la autoridad eclesiástica, que esta semana ha remitido un comunicado urbi et orbi para advertir que estas asociaciones pueden presentar una “apariencia externa similar a las de las asociaciones públicas de fieles (hermandades y cofradías) constituidas legítimamente por la Autoridad Eclesiástica competente y bajo la jurisdicción de la Iglesia y sus pastores”. ¡Te he pillado, Teodoro! ¿Constituidas por la autoridad eclesiástica? Ay, Mateo que te veo, que estás metiendo un gato en la bulla a cuenta del piraterío morado. Algunos ya nos tragamos en su día lo de las cofradías como asociaciones públicas de la Iglesia en lugar de ser reconocidas como privadas, tal como defienden muchísimos juristas de prestigio, pero no presuma usted mucho de ello a la mínima porque lo de la autoridad erigiendo hermandades no es ballena que cuele como animal de compañía. Pero a lo que íbamos: el señor vicario dice que estas procesiones piratas tienen una “apariencia externa que llega a crear percepciones erróneas”. ¿Ah sí? Pues yo creo, humildemente, que la mismísima Semana Santa de Sevilla –la que empieza ¿el Domingo de Ramos? y nunca se sabe cuándo acaba– esta cargaíta de motivos que pueden también confundir a la grey. En la Semana Santa legal, mi dilecto señor vicario, hay imágenes para temblar, estéticas más propias del Circo del Arte, músicas para espantar a la palomas del Salvador, decoraciones florales de carrozas del Día del Orgullo Gay y horarios de entrada de algunos cortejos absolutamente idóneos para un cotillón de fin de año.  Los únicos comunicados que se han visto en los últimos años han sido para prohibir la entrada en la carrera oficial del Tío del Carro, que todavía nos preguntamos a qué tanto prohibir el acceso al Tío del Carro con lo sevillanísimo que es el Tío del Carro y no tanto pantuflo que anida en los palcos, o para hacer caja a costa del eufemístico Fondo Común Diocesano. Y los intentos por intervenir han sido para tratar de controlar la elección del pregonero. ¿Que ahora preocupan en la curia las procesiones ilegales, piratas, civiles o como se les quiera llamar? Preocupa lo que no se controla. Porque a las otras, a las legales, se las tiene bien controladitas, que ya están distraídas con las quinielas sobre el magno vía crucis con el que vamos a quedar divinamente ante Don Rouco. Ese día sí que vamos a proporcionar al resto del mundo una percepción ajustadíííííísima de la Sevilla cofradiera. Anda que no. ¡Piratas, piratas… en el horizonte!