Ahora me lo explico

Jesús Cabrera | 3 de julio de 2011 a las 7:00

El pasado 9 de mayo estuvo en Córdoba la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, para la entrega de los premios Max. Como no podía ser de otra manera, se le preguntó por la Capitalidad Cultural y ella estuvo displicente, fría, distante. En ningún momento dejó entrever la más mínima complicidad con la ciudad que la acogía. Arrellanada en el sillón miraba hacia el suelo más que a los ojos del auditorio que esperaba de ella una palabra o un guiño. No pudo ser. El desdén de González-Sinde fue la nota dominante de su estancia en Córdoba, por más que aceptara un abanico de la Capitalidad en la puerta del Gran Teatro. Apeló reiteradas veces a la imparcialidad, que había que salvaguardarla para evitar cualquier descalificación por parte del jurado, una imparcialidad que los donostiarras no han guardado en el caso de Cristina Ortega. Si Sinde sabía esta situación me explico su frialdad.

Los comentarios están cerrados.