Cultura playera en auge

Jesús Cabrera | 17 de julio de 2011 a las 7:00

La llegada del verano supone el desdoblamiento de cada uno de nosotros cuando la playa aparece en el horizonte de descanso. Unos días de relax en este lugar hace que entremos en una especie de vida paralela en la que dejamos atrás todo aquello que nos acompaña a lo largo del año.

El secreto está en marcar la diferencia con la rutina diaria. Por eso el descanso tiene que ser en la casa de la playa, donde uno viste la ropa de la playa y se divierte con los amigos de la playa. Todo esto forma parte de una cultura playera en la que también hay que incluir el ocio. Hay una música específica para escuchar en la playa, lo mismo que hay libros que parece estar escritos para leerse bajo una sombrilla.

La intendencia familiar sabe bien de sillas plegables, sombrillas y neveras cuya vida útil se reduce a los días en que se disfrutan de verano. Si abrimos el armario ocurre lo mismo, pues hay camisas que se guardan para la playa y pantalones cortos que sólo se lucen en el paseo marítimo de verdad.

Cualquier estudio sociológico podría concluir sin grandes esfuerzos que los hábitos en la playa son distintos a los de la ciudad. Se hacen cosas que en cualquier momento del año podrían ruborizar a cualquiera. Y todo esto hace que acabemos duplicando todo porque la playa se merece su material exclusivo. ¿O no?

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