Más pan

Jesús Cabrera | 26 de octubre de 2011 a las 7:00

Ya está bien de demonizar el pan como culpable del incremento de talla que más de uno padecemos. Hay que romper falsos mitos y ponerlo en el lugar que corresponde para que recupere su dignidad y calidad, como ya ha pasado con el azúcar, el aceite de oliva o el pescado azul que también supieron lo que es estar en este infierno de la descalificación nutricional. Casi 13.000 panaderías de toda Andalucía se han unido para desarrollar una campaña en la que propugnan que el pan esté presente en cada comida, desde el desayuno hasta la cena. Además se defiende a este elemento como un pilar fundamental de la dieta mediterránea con unos beneficios nutricionales que son desconocidos por la mayoría de la población, a la que es más fácil dejarse engatusar por la dieta Ducan que aprender un poco las ventajas de alimentos cotidianos. Nuestra cultura occidental y mediterránea se sustenta sobre tres pilares gastronómicos de los que en Córdoba podemos sacar pecho por su altísima calidad contrastada: aceite de oliva, vino y pan. Pero, ojo, se trata del pan de verdad, no del precocinado que se mete un rato en un horno eléctrico y que es el que desgraciadamente abunda en nuestros días. Esta campaña reivindica la tostada del desayuno –con aceite, por supuesto–, el bocadillo de media mañana y su presencia junto al plato tanto en el almuerzo como en la cena. El truco está, como en todo, en calibrar la proporción justa para que el pan sea un beneficio y no un problema.

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