El centenario de Medina Azahara

Jesús Cabrera | 25 de noviembre de 2011 a las 7:00

 

Medina Azahara siempre estuvo ahí, aunque sólo desde hace un siglo se sabe cómo es. Durante siglos jugó al equívoco y hubo quien creyó que esa cantera inagotable de mármoles y columnas correspondía a la ciudad fundada por el propio Claudio Marcelo. Este error, que hoy nos hace sonreír, es el causante de que ese lugar fuese conocido como Córdoba la Vieja, denominación que aún tiene una finca colindante al yacimiento. Hace ahora un siglo comenzaron a ponerse las cosas en su sitio con el arranque de unas excavaciones sistemáticas que de forma inconstante han ido aflorando los tesoros escondidos en el subsuelo. Son muchos los nombres propios vinculados a este tedioso y muchas veces incomprendido proceso, en el que los arqueólogos tuvieron que pelear, y nunca mejor dicho, con la administración, para que no pararan los trabajos en la falda de la sierra. El arquitecto Ricardo Velázquez Bosco usó de sus influencias en Madrid para dar el primer impulso para el rescate de la ciudad que construyó Abderramán III. Hoy arrancan unas jornadas que tienen como objetivo conmemorar este centenario y en las que se va a recordar todo el proceso seguido hasta llegar a la luminosa realidad de hoy día, donde el Museo del Conjunto Arqueológico pone en su sitio la importancia de todo el recinto, gracias también a todas las personas anónimas que en estos 100 años han trabajado por Medina Azahara.

  • Ramón

    Gracias por acordarse de todas las personas anónimas, que son muchísimas, que han contribuido a proteger este patrimonio de todos, aunque sólo un grupito se arroge el protagonismo. En las dos últimas décadas, sólo el director es dueño y señor, el”califa” lo llaman, y los demás no existen. Sin un gran equipo detrás, ese señor no es nadie. Esperamos que los cambios lleguen también a este lugar

  • Rencor

    Esta persona (Ramón) anda desprestigiando Medina Azahra y los últimos 20 años de trabajos en el yacimiento por pura inquina contra su director. Pese a la antipatia que muestra esta persona, es innegable para todo el mundo, y así lo demuestra el publico, cordobés y de fuera, al apreciar y alabar los cambios experimentados por el yacimiento. Sólo la ceguera de quien se siente injustamente postergado puede explicar la negación y el ataque sistemático a los logros (que también conllevarán sus sombras, como no) del último y más brillante periodo de la recuperación de nuestra Medina Azahara.