La cultura, en el Potro

Jesús Cabrera | 18 de enero de 2012 a las 7:00

La principal seña de identidad de la ciudad es la cultura. Esto ha sido desde siempre, pese a que muchos crean que ha sido un invento de los últimos años. La cultura de Córdoba, en sus creadores, en sus obras y hasta en su mismo pálpito vital es una constante a lo largo de la historia, como se puede ver en la exposición sobre el periodo romano, por si a alguien le quedaba algún tipo de duda. Como la vida cultural se ha repartido por infinidad de sitios, si hay un sitio donde concentrarla es, sin lugar a dudas, en la plaza del Potro. La misma no sólo está bendecida con la valiosa cita cervantina, sino que además fue un foco que aglutinó lo mejor de la vida cultural cordobesa durante buena parte de los siglos XIX y XX. Ayer, en la ermita de la Candelaria, la directora del Museo de Bellas Artes, Fuensanta García de la Torre, disertó sobre el 150 aniversario que se celebra en 2012 tanto de la llegada a Córdoba de Rafael Romero Barros como del traslado de los fondos del museo al Hospital de la Caridad. Pues en este recinto, gracias a estos dos hechos, giró la vida cultural de Córdoba con la sede de la Real Academia, de la escuela de artes y de música, con los lienzos de Castillo y Valdés Leal, y sobre todo con la verdadera y auténtica agitación cultural que hicieron todos los descendientes de Romero Barros. Afortunadamente son bastantes coincidencias que enriquecieron el panorama sombrío de una ciudad que aún no sabía que tenía en la cultura su mejor seña de identidad.

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