El punto G de Alburquerque

Jesús Cabrera | 8 de febrero de 2012 a las 20:00

El portavoz de Unión Cordobesa, Juan Miguel Alburquerque, puede dar la impresión de ser un señor distante y envarado, cuando se conoce de primeras, quizás por su condición de catedrático de Derecho Romano, que es algo muy serio. Después, en el trato cercano, se descubre que es una persona afable y cercana con propensión a buscar la sonrisa en el interlocutor. Como concejal es excesivamente riguroso y hasta que no se ha estudiado bien un asunto no hay quien le arranque una opinión, algo que nos exaspera sobremanera a los periodistas, que siempre buscamos el comentario inmediato. Además, tiene la ventaja de que cuando pide la palabra en el Pleno sabe sintetizar sus ideas y exponerlas en dos minutos, algo que agradece todo el mundo. Ayer, fue el protagonista de dos anécdotas que levantaron la carcajada de los demás capitulares y de quienes en ese momento estaban en el salón de Plenos. Una de ellas fue en la ronda de intervenciones de despedida a Rafaela Valenzuela cuando dijo que no sabía “con qué parte de ella quedarse”. Le dio tal ataque de risa que fue su compañera de grupo Aurora Aguilar la que terminó la intervención. La otra ocurrió un par de horas antes, cuando se debatía la moción sobre la calidad de la enseñanza. Dijo que coincidía con los puntos A, B y C de la proposición, pero al hablar del punto G hizo un silencio que levantó las risas de todos. Y es que en la moción del PP había nada menos que dos puntos G. Superdotados que son.

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