Ojo, morosos

Jesús Cabrera | 31 de marzo de 2012 a las 7:00

El precedente sentado en Priego de Córdoba el otro día puede crear escuela a la hora de cobrar deudas pendientes, algo que desgraciadamente crece en estas fechas por culpa de la crisis económica. Los del cobrador del frac ya no surte el más mínimo efecto, ni aunque se vaya vestido de torero o de escocés, o se use un Seat 600 pintado de amarillo fosforito. Los morosos, como las bacterias, se han hecho inmunes a todas esas fórmulas que en su momento si tuvieron éxito ante la vergüenza que sentían quienes veían llegar a su casa, o a su negocio, a un tipo vestido de fallera esgrimiendo una factura a la vista de todos. El caso de Priego, decía, ha sido más expeditivo y no se ha andado con rodeos. Un tipo decidió el otro día en Priego cobrar una factura y se dirigió al hogar de una señora que le debía el importe de unas prendas. Aporreó la puerta, entró con violencia en la vivienda y comenzó a agredir a la mujer con descargas eléctricas a través de un aparato de defensa personal. Llamó a la Policía para pedir socorro y así consiguió librarse del agresor, aunque no de las quemaduras, de las que fue atendida en el centro de salud de la localidad. Esta nueva fórmula, como verán, es repudiable por lo que tiene de violenta, pero es un síntoma de la desesperación a la que están llegando comerciantes y empresarios con el acúmulo desproporcionado de facturas pendientes. Todo debe volver a la normalidad para que cobrar una deuda quede en lo folclórico y no en lo delictivo.

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