Toldos

Jesús Cabrera | 23 de mayo de 2012 a las 7:00

La lluvia del pasado fin de semana no resta valor a la acción. La colocación de los toldos en estos días en las calles del centro no tiene el objetivo de mitigar el sol de estas fechas sino de servir de garantía cuando el calor fuerte llegue dentro de unas semanas. El éxito de esta operación anual del Ayuntamiento está en su carácter preventivo, porque cuantos más días estén puestos, mejor. Todos recordamos el año en que entrados en pleno verano, pasada la Noche de SanJuan, estaban las grúas dale que te pego sujetando cables de acero y extendiendo toldos, después de varias semanas en que se sufrió a pelo la chicharrera de todos los años. En esta ocasión han sido previsores y se agradece, porque lo peor del calor es cuando llega sin avisar y aplasta a uno sobre el alquitrán o el granito de la calzada. Pasear por estas calles, mirar a lo alto y ver las lonas blancas es una garantía que nos anticipa el tiempo de los cines de veranos, de las veladas en las terrazas de los bares y de las vacaciones para quien se las pueda permitir. Como parece ser que este año se van a restringir aún más las salidas a la playa, estarán los toldos para resguardarnos. No es que esta cobertura sea la solución al inhumano calor que se padece en Córdoba en los meses de julio y septiembre, pero sí es verdad que por lo menos facilita el andar por la calle y nos refresca el cuerpo, al menos psicológicamente. Cuando avisen de la subida fuerte de las temperaturas no hay de qué preocuparse, porque ya tenemos los toldos y estamos salvados.

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