Se acabó el copiar

Jesús Cabrera | 29 de mayo de 2012 a las 7:00

Uno de los colectivos más beneficiados con la llegada de las nuevas tecnologías fue el de los estudiantes. Las plataformas para el acceso al mundo de la información y el conocimiento hicieron que todo estuviera al alcance de la mano para lo bueno y para lo malo. Para lo bueno, porque no es lo mismo buscar en la biblioteca de la facultad aquello que se desea que tenerlo al instante en la pantalla del ordenador; para lo malo, porque esta abundancia de materia incita al viejo vicio de copiar. Aunque haya docentes que miren para otro lado, la mayoría de ellos reconocen que sus alumnos copian y pegan lo que encuentran por internet. Han sido unos profesores chilenos hartos de esta práctica los que han dicho que ya está bien y han diseñado una herramienta que analiza el texto para ver si hay plagio. Este moderno sistema no sólo detecta la picaresca del alumnos, sino que también es capaz de descifrar las frases originales y las que se han alterado, la página de la que se ha extraído el material y sí ha intervenido más de una mano. Este sistema va a ser la salvación del profesorado universal y la perdición de los estudiantes haraganes, porque devuelve el proceso educativo a su esencia más tradicional y que ha sido la clave del mismo durante siglos: el esfuerzo. Los partidarios de la relajación educativa lo tendrán crudo a partir de ahora, porque se pierde definitivamente uno de los grandes mitos de internet. Es algo así como cuando cerró Megaupload.

Los comentarios están cerrados.