El resfresco de durazno

Jesús Cabrera | 15 de julio de 2012 a las 7:00

Lo del presidente boliviano Evo Morales cada vez se está pareciendo más a una película de Baron Sacha Cohen ahora que se acaba de estrenar El dictador. El absurdo, un género literario que brilló en España a lo largo del siglo XX ha abandonado el ámbito de la ficción para encastrarse en la realidad. Puede sonar a chiste, a relato de realismo mágico, pero es totalmente cierto que los bolivianos van a celebrar el próximo 21 de diciembre el fin de la Coca Cola y el comienzo de la era del refresco de durazno. Como comprenderán, en la factoría de Atlanta se han echado a temblar ante la amenaza del singular Morales. Más allá del símbolo anticapitalista que tiene la decisión arbitraria y seguramente antipopular, el presidente de Bolivia ha cogido la senda ideal para convertirse en un hazmerreír. Implantar por narices un refresco de melocotón es abrir la vía al mercado negro de la Coca Cola. De risa, oiga usted.

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