Mal gusto olímpico

Jesús Cabrera | 19 de julio de 2012 a las 7:00

Cuando se conoció la uniformidad que llevaría el equipo español en los Juegos Olímpicos de Londres ya nos desternillamos en este espacio del periódico tanto por la cutrez del diseño como por la presentación de los mismos, en una fotografía artesanal realizada a unos maniquíes setenteros en la azotea de un edificio desconocido. Todo un despropósito, vamos. Ahora se aproxima el momento de la verdad y los deportistas españoles reciben en estos días la equipación con la que defenderán los colores nacionales en la capital del Reino Unido. La sorpresa se mezcla con la indignación cuando uno se imagina lo que puede ocurrir a partir de la próxima semana. Los medios de comunicación, y sobre todo las redes sociales, han sido en estos últimos días el mejor exponente de la opinión de los españoles ante tamaño despropósito. Desde el Comité Olímpico Español, responsable de estos hechos posiblemente punibles, no se han escuchado más que respuestas altaneras para justificar lo injustificable. La mejor reacción, como siempre, ha estado en el pueblo soberano que aún sigue mostrado su opinión ante lo que nunca se debió de hacer. Todos sabemos que la ceremonia de inauguración es uno de los momentos en los que mayor número de telespectadores hay en todo el mundo. Por el bien del prestigio de España lo mejor que podría ocurrir es que en el momento en que salgan nuestros olímpicos haya un corte en la emisión que, por los menos, nos salve el pellejo.

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