Políticos

Jesús Cabrera | 20 de julio de 2012 a las 7:00

La profesión política atraviesa ahora uno de sus momentos más bajos. Las críticas a esta clase se han generalizado de un modo que no conocían precedentes y la sociedad ha reducido considerablemente la cota de su valoración. El pasado miércoles se conocía el resultado del Estudio General de Opinión Pública de Andalucía (Egopa) y el dato de que ningún líder andaluz llega al aprobado es una motivo de seria reflexión. Este resultado es equiparable al de cualquier estudio similar que se realice en España, porque todos ellos reflejan el descontento con la clase política. Pero, ojo, este descontento no debe dar paso a su eliminación porque si no se abrirían las puertas a otro tipo de liderazgos populistas de consecuencias insospechadas. La remisión de los políticos debe partir de ellos mismos y no por la vía de las palabras. Las afirmaciones grandilocuentes, por ejemplo, de María Dolores de Cospedal al señalar que los políticos son en la actualidad “una especie de infrahumanos” no sirve para nada, porque lo que la sociedad requiere son hechos. La clase política se tiene que redimir a sí misma por la vía de los hechos y cuando la sociedad compruebe que algo está cambiando es cuando comenzará a subir su valoración en todo tipo de sondeos y estudios. Será algo que se podrá palpar en la calle. Mientras la verborrea, los cruces de descalificaciones y la sensación de que son una elite sigan presentes aquí no habrá cambiado nada y seguirán suspendiendo por “infrahumanos”.

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