Operación imposible

Jesús Cabrera | 21 de julio de 2012 a las 7:00

Los ayuntamiento acostumbran algunas veces a meterse en unos berenjenales de los que obtienen escaso rédito. Todas las siglas políticas tienen algún momento de debilidad y les da por meterle manos a los excrementos en la vía pública. La medida cuenta con un primer momento de gran aceptación, aplauso generalizados incluso, pero después se pasa de forma automática al olvido porque es una labor prácticamente imposible de desarrollar. Como ejemplo, recordará que en septiembre pasado anunciaba Sadeco un plan de choque contra las defecaciones caninas. Se dijo que serían analizadas para dar con el dueño. Han pasado los meses y nadie ha visto a un investigador por la calle analizando la caca ni la propia empresa, inmersa en otros problemas más graves, ha divulgado el resultado de la aplicación de esta nueva normativa. Dentro de esta tendencia generalizada se ha metido ahora el Ayuntamiento de Lepe, que anunciaba días atrás que podría multas de hasta 750 euros a quien orinase en el mar o en la playa. En este caso, la sanción se impondrá a la ostentación más que al hecho en sí. Es el caso del viejo chiste del que le llaman la atención por hacer aguas menores en una piscina pública. Como alegación responde que es algo generalizado, que todo el mundo hace sus necesidades menores en el agua. “Tiene razón, pero nadie las hace desde el trampolín, como usted”, a lo que no pudo contestar.

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