El valor de la siesta

Jesús Cabrera | 6 de agosto de 2012 a las 7:00

La siesta, como es algo tan español, no concita unanimidades. Cada uno mantiene su propia tesis y la defiende con ardor frente a un interlocutor que también es practicante de la siesta, pero en otra modalidad. Los españoles nos dividimos entre los seguidores de Camilo José Cela, partidario de la siesta de pijama, padrenuestro y orinal, y de Salvador Dalí, que dormía con una piedra en la mano, para despertarse con el ruido que hacía al caer al suelo. Entre estas dos límites está la siesta de cada uno de nosotros y de personajes que la asumen como propia, como fue el caso del mismísimo Winston Churchill, que la descubrió durante su estancia juvenil en las Antillas españolas. Los seguidores de Cela y los Dalí son partidarios de su modo de practicar este descanso de sobremesa, pero los médicos han decidido poner orden entre tanto desbarajuste y han estudiado cuál es la siesta ideal. Un grupo de expertos en salud mental ha estudiado a fondo el asunto y ha llegado a la conclusión de que la siesta más beneficiosa para el organismo humano es aquella que no dura más de media hora y que se realiza en el sofá. La finalidad debe ser la de tener un breve descanso que nos impida llegar a un sueño profundo, ya que en este caso por la noche estaríamos desvelados hasta altas horas. Estos expertos, para satisfacción de los amantes de la siesta, han subrayado la importancia de este descanso vespertino, del que han dicho que es más importante, incluso, que el comer.

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