El deporte estival

Jesús Cabrera | 10 de agosto de 2012 a las 7:00

El verano, y sobre todo el periodo de vacaciones, es el tiempo del reencuentro con el cuerpo de cada uno y, a la vista de los estragos cometidos a lo largo del año, surge el propósito de enmienda. El primer paso viene a ser algo así como gastarse un pasta en el Decathlon, porque unas zapatillas o una camiseta tienen el efecto psicológico de que nos van a hacer perder algo de cintura. Pero esto no sucede ni al primer día ni al segundo; la máquina se esfuerza al ver la ausencia de resultados y comienzan los problemas. Los fisioterapeutas no son ajenos a esta realidad y han detectado que seis de cada diez personas sufren algún tipo de lesión en estas fechas. Señalan que en estas fechas se multiplican las dolencias de carácter muscular, tendinoso, ligamentoso y articulares. El origen de buena parte de éstas se encuentra, lógicamente, en la falta de práctica deportiva así como en la utilización de un material, como es el caso de rodilleras o tobilleras, que no se pueden usar para parecer atletas. La puesta en forma no se puede precipitar en una semana porque, como vemos, vienen los problemas y se corre un riesgo alto de fastidiar el resto de las vacaciones. Si esto es así, usted no se desanime, porque el dinero invertido en el Decathlon no será una inversión en balde. Siempre quedará el socorrido recurso de hacer la solemne promesa de que en septiembre se acudirá al gimnasio, una fiebre que sólo dura unos días y que todo se olvida hasta que llega el siguiente verano.

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