Siempre a mano

Jesús Cabrera | 17 de agosto de 2012 a las 7:00

Si hace unos años nos hubieran preguntado a cada uno de nosotros qué es de lo que no nos desprenderíamos por nada del mundo, unos contestarían que la televisión, otros la cerveza y alguno diría que los huevos fritos con chorizo. Era la pluralidad lógica de una sociedad donde cada uno de sus individuos tenía clara sus prioridades en esta vida. En los últimos años todo ha cambiado y nos han uniformado de tal manera que ante dicha pregunta todos responderíamos lo mismo. Si a día de hoy nos proponen que señalemos aquello de lo que no nos queremos responder la unanimidad sería tremenda, puesto que todos responderíamos que el teléfono móvil. ¿Qué haríamos sin él? Unos expertos han hecho una encuesta de ámbito europeo y más de la mitad de los interrogados señala que no le encuentran sentido a sus respectivas vidas sin el teléfono móvil en la mano, en el bolsillo o en el bolso. El motivo es muy fácil, puesto que con él, en cualquier lugar y a cualquier momento se pueden realizar acciones que antes serían imposibles. Contestar un correo electrónico, mirar los resultados de un partido, chatear con un amigo, son una mínima muestra de todo aquello que se concentran en un aparato de cien gramos de peso. Curiosamente, en esta encuesta son los alemanes los que están las dispuestos a prescindir de su teléfono. Claro, la explicación está en que como allí hace tanto frío llevan las manos en los bolsillos y no pueden ir conversando con el whatsapp.

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