Alfaros

Jesús Cabrera | 18 de agosto de 2012 a las 7:00

La semana que viene es decisiva para los vecinos de la calle Alfaros. Por fin el Ayuntamiento va a poner en marcha una medida reclamada desde hace años que llevará la tranquilidad acústica a estos hogares. El trabajo consiste en fresar una franja de los adoquines para que los neumáticos de los vehículos no vayan botando con el ruido que conlleva. Esta situación tiene la repercusión que tiene porque la calle Alfaros es una de las más sensibles de la ciudad. No sólo es frontera entre la Villa y la Ajerquía, sino que también es puente de acceso directo desde el Norte del Casco Histórico hasta el Centro y el Sur. Esta situación provoca que el volumen de tráfico sea muy superior al deseado por todos y que en el mismo se alternen tanto los automóviles particulares como los más pesados de carga y descarga así como el transporte público. La estrechez de la calle Alfaros se convierte en incomodidad cada vez que un autobús pasa por ella, algo que sucede muchas veces al cabo del día. Esta situación la conocen bien sus vecinos, puesto que saben del riesgo que esto supone en el exterior y de la molestia que genera en el interior de sus viviendas, con ese ruido característico que hacen las ruedas cada vez que pasan por Alfaros. En las próximas semanas asistiremos con interés al pulimento de los adoquines, algo que se realiza en Córdoba por primera vez, y después esperaremos a ver qué resultado da, aunque no estará todo decidido hasta que entre en funcionamiento la cámara de la calle de la Feria, para que nadie use Alfaros como atajo.

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