El resfresco de durazno

Jesús Cabrera | 15 de julio de 2012 a las 7:00

Lo del presidente boliviano Evo Morales cada vez se está pareciendo más a una película de Baron Sacha Cohen ahora que se acaba de estrenar El dictador. El absurdo, un género literario que brilló en España a lo largo del siglo XX ha abandonado el ámbito de la ficción para encastrarse en la realidad. Puede sonar a chiste, a relato de realismo mágico, pero es totalmente cierto que los bolivianos van a celebrar el próximo 21 de diciembre el fin de la Coca Cola y el comienzo de la era del refresco de durazno. Como comprenderán, en la factoría de Atlanta se han echado a temblar ante la amenaza del singular Morales. Más allá del símbolo anticapitalista que tiene la decisión arbitraria y seguramente antipopular, el presidente de Bolivia ha cogido la senda ideal para convertirse en un hazmerreír. Implantar por narices un refresco de melocotón es abrir la vía al mercado negro de la Coca Cola. De risa, oiga usted.

Los fatigas

Jesús Cabrera | 14 de julio de 2012 a las 7:00

El deseo de quienes todavía no están de vacaciones, que son muchos, es el de olvidarse con todo merecimiento de la rutina que se sigue a lo largo del año. El sueño no es otro que el relax más absoluto bajo una sombrilla en la playa, en el frescor de la montaña o descubriendo una ciudad inédita. El cambio de aires y de rostros es lo que se anhela durante todo el año, cuando el trabajo fatiga y se comprueba que el fin de semana no es suficiente para descansar. Pero como la realidad es tozuda, hay gente que se va de vacaciones y no se olvida del trabajo; es más, siguen trabajando en sus días de descanso. Hay que ser fatigas. Este dato, que hasta ahora no era más que una percepción, tiene ya un respaldo más o menos científico con los datos de una encuesta que nos dice que el 66% de los españoles reconoce trabajar mientras está de vacaciones. Los más (38%) lo hace “por tener algo que hacer”, mientras también están quienes tienen “sentido de la responsabilidad”, el 34%. Con el 19% están aquellos que no tienen pudor alguno en reconocer que disfrutan cuando trabajan durante sus vacaciones. Estos datos nos dibujan un español medio que poco o nada quiene que ver con el que está en el imaginario popular. La encuesta ha destrozado todos los tópicos, puesto que quienes más trabajan en su descanso anual son los italianos y los irlandeses, con el 75%. Habrá que ver en qué o cómo trabajan, porque en las playas no se ve a nadie rellenando expedientes, por ejemplo.

Los parados pasivos

Jesús Cabrera | 13 de julio de 2012 a las 7:00

La intervención del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, es como la digestión veraniega de un buen plato de pepino, que repite un día y otro, sin parar. En un momento te acuerdas del IVA, después de la paga de Navidad, después de la supresión de la deducción a la vivienda, del adiós a la bonificaciones a la contratación, de la subida del tabaco, y así hasta el infinito. Una pesadilla, vamos. Las únicas alegrías fueron la reducción de las subvenciones a partidos sindicatos y organizaciones empresariales y la reducción del número de concejales, pero esto tiene truco y no entrará en vigor hasta 2015. Pero además del plato de pepino Rajoy propició también una patada en los morros a todos los españoles, sin distinción alguna, sin sensibilidad. Si cada recorte fue un desgarro para todos, la frase con la que justificó la modificación de la ayuda al desempleo fue un insulto a la población en general. Que el dinero a percibir se reduzca un 15% a partir del sexto mes para facilitar la “búsqueda activa de empleo” es desconocer la realidad que se vive en estos momentos. Rajoy, que vive en su nube, cree que las ofertas de trabajo te asaltan a la vuelta de cada esquina y que la gente las rechaza porque prefiere darse a la molicie en el sofá, con la cervecita, en la tranquilidad de que papá Estado ingresa puntualmente cada mes la prestación. Si grave fue esta afirmación del presidente delGobierno, que no admite matizaciones, más grave aún fue el aplauso de la bancada popular.

Comida chatarra

Jesús Cabrera | 12 de julio de 2012 a las 7:00

Hoy no pide el cuerpo hincarle el bolígrafo al último paquete de recortes con el que Mariano Rajoy nos ha indigestado el día. Antes que amargarnos aún más con la economía nuestra de cada día nos vamos a centrar en un disgusto menor, que es el que nos ha dado el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), que le ha puesto la cruz a una actividad tan veraniega y relajante como es la de las cañas y las tapitas. Señala que esto es alimentación chatarra, un nuevo término que se aplica a todo aquello que tiene escaso valor nutricional, alto valor calórico y difícil digestión; es decir, los fritos, los dulces y las salsas que tanto protagonizan el picoteo estival que se da entre horas. Este instituto no prohibe la alimentación chatarra, sino que permite su consumo a cambio de lo de siempre, de incrementar el ejercicio físico, aumentar la ingesta de agua hasta los dos litros y medio al día, así como un mayor consumo de fruta y de alimentos bajos en grasa. En la parte positiva de esta compensación está que el IMEO aconseja que se aproveche el verano para incrementar las dosis habituales de pescado y de marisco, por ser alimentos muy ricos en proteínas. De este modo una cosa se compensa con la otra y si en la lista maldita están las croquetas, las tortillitas de camarones o la carne con tomate, en el listado permitido nos podremos dar un homenaje a base de gambitas y de poco más, que será lo que nos permitirá el bolsillo después de los últimos recortes de Rajoy.

Crisis equina

Jesús Cabrera | 11 de julio de 2012 a las 7:00

Conforme avanza la crisis, los tentáculos de la misma se adentran hasta el más mínimo resquicio. La asfixia social llega hasta los poros más inimaginables y raro es el día en el que no sentimos como un latigazo las consecuencias de la situación económica en los más diversos rincones de nuestro entorno. Ahora le ha tocado al mundo del caballo. En estos días se ha conocido el dato de que progresivamente va aumentando el número de animales que se sacrifican porque no se pueden mantener. En Andalucía, durante el primer cuatrimestre se llevaron al matadero 3.403 caballos, lo que significa un incremento del 264,39% respecto al mismo periodo del año anterior. La situación es parecida en toda España, donde cada día se matan 5.000 equinos, lo que ha provocado que los mataderos no puedan dar abasto y haya una lista de espera de hasta un mes. Son éstas las cuestiones que no se creen hasta que no se conocen, porque es difícil imaginar que las consecuencias de la macroeconomía lleve al sacrificio masivo de animales. Esta tendencia comenzó hace dos años, cuando los propietarios comenzaron a desprenderse de sus animales, bajo el argumento de la caída de mercado y de que no se puede sostener la alimentación, cifrada en unos 300 euros al mes. El riesgo de esta situación puede ser muy alto, ya que hay yeguadas que tenían 150 cabezas y ahora sólo tienen 15, lo que puede predecir una desaparición inminente de las mismas. Una pena.

Un hábito peligroso

Jesús Cabrera | 10 de julio de 2012 a las 7:00

En estos meses de verano no todo el mundo se puede ir de vacaciones. Además, quienes se pueden permitir viajar no lo hacen durante todo el tiempo, por lo que la mayor parte de las semanas estivales se pasan en casa, frente al televisor y con el aire acondicionado puesto hasta que llega la hora de dar un paseito por el barrio al anochecer. Esta experiencia, que es bastante común a los cordobeses, tiene un alto riesgo para la salud y se puede convertir en un peligro. Los norteamericanos, que están obsesionados con el sedentarismo, consideran que esta práctica tan generalizada en lugares como Córdoba reduce la esperanza de vida. El Centro de Investigación Biomédica Pennington de Louisiana ha concluido con que estar sentado frente al televisor más de tres horas al día reduce la vida en torno a unos tres años. Si tenemos en cuenta que la sobremesa, la siesta y buena parte de la tarde suman más de tres horas, este riesgo nos afecta prácticamente a todos. El investigador Peter Katzmarzyk, que no debe cruzar por la tarde el Vial Norte, debe contemplar en su estudio que otro factor que reduce la esperanza de vida, pero de forma muy considerable, es pasar el verano cordobés en plena calle. Si este científico conociera esta realidad que abruma cada año a decenas y decenas de miles de cordobeses cambiaría el planteamiento de sus investigaciones y llegaría a la conclusión de que en Córdoba muchos salvan la vida gracias al sedentarismo frente al televisor. ¿O no?

Las fiestas y el alcohol

Jesús Cabrera | 9 de julio de 2012 a las 7:00

El calendario marca a partir de estas fechas una combinación en la que el ocio de las vacaciones se mezcla con las fiestas que se prodigan a lo largo y ancho de la geografía. La resultante de esta ecuación se la pueda imaginar cualquiera, pero está mal decirla en voz alta. La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) se encarga de hacerlo por todos nosotros a través de un estudio que pretende sensibilizar a la población sobre el consumo de alcohol en verano entre la juventud. Los datos son escalofriantes y deben provocar una reflexión: más de un millón de jóvenes dedican en estos meses una media de 144 horas en formas de ocio en las que el alcohol tiene una presencia predominante. Por si esto fuera poco, uno de cada tres jóvenes de entre 14 y 18 años reconoce haberse emborrachado en el último mes, cuando hace seis años este dato era de uno de cada cuatro. Preocupante. Si el reparto se hace por sexos, la FAD no duda al señalar que las mujeres están en todos los aspectos analizados. El problema está más que en esta realidad en la vista gorda que hace la sociedad. Un ejemplo: en estos días son numerosas las imágenes que cualquier cadena de televisión se ofrecen de los sanfermines. En ellas se ve a los jóvenes esgrimir el vaso o la botella, hablar desaforadamente y sin lógica, así como andar con un equilibrio deficiente que se mitiga al apoyarse en alguien en la misma situación. Todo este panorama se resume en la alegría con que se vive la fiesta sin hacer mención al alcohol ni a sus efectos.

Nombres huecos

Jesús Cabrera | 8 de julio de 2012 a las 7:00

La sociedad, y los periodistas en su nombre, somos muy respetuosos con todos los colectivos, porque en teoría representan a una parte de la población. Esta norma elemental es vulnerada por quienes se arropan con la grandilocuencia de un nombre rimbombante tras el que no hay nada. Llámese, plataforma, colectivo, observatorio, unión, junta, asociación, lobby o agrupación que la nomenclatura es un traje tras el que en muchas ocasiones hay una persona, o dos; no más. Sus notas de prensa están siempre encabezadas por frases grandilocuentes de condena, respaldo, denuncia o aplauso que sirven para tomar el pulso a la sociedad. Pero no es así. Los condenados, respaldados, denunciados o aplaudidos desconocen que en muchas ocasiones sólo existe el impulso de una persona que busca la notoriedad permanente o que actúa en nombre de otros. A muchos de estos colectivos tendríamos que darles un golpe con los nudillos para ver si suenan a hueco.

Guerra al ‘foie gras’

Jesús Cabrera | 7 de julio de 2012 a las 7:00

Se veía venir. En los muy puritanos Estados Unidos ya han prohibido el foie gras. California ha dado el pistoletazo de salida y de aquí a poco se irán encadenando los estados que convertirán en clandestino uno de los mayores placeres gastronómicos que existen. La prohibición no afecta al popular producto que se vende en unas latitas redondas y aplastadas, sino al más caro y que se extrae directamente de la oca y del pato. Este acuerdo se adoptó en 2004, cuando Arnold Schwarzenegger era gobernador de California, pero hasta ahora no ha entrado en vigor. El fondo del asunto, como habrán imaginado, no es otro que el maltrato que se ocasiona al animal para su engorde artificial, algo que los legisladores californianos no quieren ver en el caso de los pavos, su alimento nacional. Esta absurda situación ha puesto en pie de guerra a los franceses, como era de esperar, en defensa de uno de sus orgullos nacionales. Aunque parezca mentira, los galos, heridos en lo más hondo de su ser, han puesto en marcha toda su maquinaria jurídica para hacer valer uno de sus productos estrella. El Ministerio de Agricultura francés, la embajada y todo lo que han pillado por delante se han convertido en los primeros defensores del foie gras frente al hipócrita ataque sufrido en California. De un país que vende las gambas sin cabeza, porque consideran cruel descabezarlas en público, se puede uno esperar cualquier cosa.

El Códice

Jesús Cabrera | 5 de julio de 2012 a las 7:00

El final feliz del caso del Códice Calixtino no debe eclipsar la necesaria reflexión sobre las condiciones de seguridad de determinadas piezas de nuestro patrimonio. El robo de elementos de este tipo es un atractivo argumento tanto cinematográfico como para novelas, pero en el caso de la Catedral de Santiago de Compostela hemos comprobado con dolor que no sólo se da en la ficción sino también en la realidad. El caso del exelectricista despechado, conocedor de todos los entresijos del gran templo, que sustrae de una cámara pseudoacorazada un libro del siglo XII que además es la primera guía del Camino de Santiago contiene todos los ingredientes para concitar la atención de todo el mundo, como así ha sido. Este guión cinematográfico tan bien hilvanado pone el dedo en la llaga de determinadas lagunas que se dan tanto en lo público como en lo privado a la hora de preservar estos bienes valiosos de manos codiciosas. Desde sistemas de seguridad con escasas garantías hasta peligrosas confianzas en el acceso a estas piezas, pasando por la reticencia a la actualización tecnológica, son algunos de los elementos que pueden provocar que se repita el caso del Códice Calixtino. Éste, al menos, ha terminado bien y los compostelanos han ganado en un atractivo que cuenta con una popularidad extraordinaria. El libro mantiene la misma importancia que hace dos años, cuando pocos sabían de su existencia, pero ahora todo el que vaya a Santiago no volverá a su casa sin verlo.