Quemando ruedas

Hyde | 21 de septiembre de 2009 a las 9:23

Ya comentaremos en próximos post el resultado de los Emmys, nuestra alegría y a la vez tristeza por el premio al mejor actor a Bryan Cranston (lo que supone que nuestro terapeuta favorito, Gabriel Byrne, se quedara sin él), nuestro pasmo por el hecho de que Kenneth Brannagh y su excepcional Wallander se fueran compuestos y sin estatuilla, nuestra ilógica manía a ‘Mad Men’ -tendremos que pedir cita al doctor Weston para hallar las causas, posiblemente fobia a cualquier obra que se autotitule heredera de ‘Los Soprano’-. Y sí, por lo que he leído, Neil Patrick Harris estuvo genial de host, como sólo cabía esperar.

Pero este post, fresco, fresco, fresco, no va de los premios entregados hace unas horas. Va sobre la carrera por el trono televisivo que ha empezado este septiembre. Y aunque todavía quedan por llegar platos fuertes, tengo que proclamar que hay un claro favorito al título: ‘Sons of Anarchy’. La segunda temporada de los salvajes moteros, de la que acabo de visionar el segundo episodio, es absolutamente brutal, estremecedora. Kurt Sutter iguala e incluso supera los mejores momentos de ‘The Shield’, y eso son palabras mayores. Y Katie Sagal impresiona. ¡¡¡Dios, qué ganas de comprarse una Harley ahora que están ‘baratitas’!!!

También hay una pequeña decepción, porque no esperábamos mucho de la serie: The vampire diaries. Es una copia mala e incluso más ñoña, si es que es posible, de Crepúsculo. La banda sonora, elegida para captar a los adolescentes, impide cualquier posibilidad de oír los diálogos, que son pobres, pobres, pobres. La única esperanza de redención para esta serie es que se desarrolle un poquito más el personaje del hermano malvado, aunque tampoco lo esperemos.

  • St. James

    Estimado Doc:

    Menudo cliffhanger el de la primera temporada de “Sons of Anarchy”. Tan bueno que el primer capítulo de la segunda me ha decepcionado un poco, dado que no sé cómo van a lidiar los guionistas con el callejón sin salida en el que se han metido. A mi entender, cuando uno quema cierto número de naves, es imposible volver atrás, y eso es lo que veo en este inicio de temporada.

    Espero que nos callen la boca, aunque no se puede dejar de reconocer que el método de soltar de sopetón una bomba de final de temporada y volver a la siguiente casi como si nada es algo clásico, de toda la vida.

    Un abrazo,
    St. James