Borrachera de talento

Hyde | 23 de septiembre de 2010 a las 9:00

El principal peligro que corría el estreno más esperado del año, ‘Boardwalk Empire’, era el de no alcanzar sus altísimas expectativas. Es lo que ocurre cuando en el mismo plato televisivo juntamos la mejor cocina posible, la HBO, a algunos de los mejores artesanos de los últimos años, como son el guionista Terence Winter y los directores Tim Van Patten y Allen Coulter, a un chef estrella algo excéntrico capaz de lo mejor y lo peor, como Martin Scorsese, y a actores muy solventes venerados en el mundillo independiente, como Steve Buscemi y Michael Pitt. Una de dos: o el maremágnum de talento produce una obra memorable o hay un descalabro histórico, no caben medias tintas. Visto el primer episodio, emitido el lunes, la duda ahora es si la serie será capaz de mantener el nivel. A la HBO ya le ha bastado para renovarla por una segunda temporada.

Por la trayectoria de algunos de sus protagonistas, y por la misma trama, los años de la Ley Seca en Atlantic City y el nacimiento de las mafias que controlaron la distribución ilegal del alcohol, se ha comparado hasta la saciedad a esta serie con ‘Los Soprano’, quizás el producto televisivo con el que la HBO empezó la guerra, de igual a igual, con las grandes productoras de Hollywood. Curioso que en el piloto también se adivine un pequeño homenaje al otro pilar de la revolución de la televisión, ‘A dos metros bajo tierra’, de la misma casa. Hay que estar muy seguro de lo que se hace para compararse con esas dos catedrales de la pequeña pantalla, también para exhibir a James Gandolfini en el estreno. Por lo visto en el episodio piloto, hay motivos sobrados para ello.

‘Boardwalk Empire’ es el ejemplo perfecto de la evolución que han experimentado las series en la última década. Nada hace pensar que no estamos disfrutando de una gran película sin estrecheces presupuestarias. Desde los apabullantes créditos de inicio hasta la fotografía, la música y la escenografía, todo es de lujo y no se descubren por ningún lado las habituales costuras televisivas. A lo largo de la hora y doce minutos que dura el piloto, vamos adivinando la compleja psicología de ‘Nucky’ Thompson, un tipo duro y sin escrúpulos que, sin embargo, nos caerá bien. De paso conocemos a un joven Al Capone y al ambicioso ‘Lucky’ Luciano. También hay tiempo para mezclar escenas cómicas con el drama absoluto –pocas secuencias recientes más crudas y terribles que la del episodio de violencia doméstica, créanme-. ¿Qué más se puede pedir? Que ‘Boardwalk Empire’ siga así.

  • Okr

    Les falta ensuciar un poco las calles… que parece un decorado recién montado :D

  • Hyde

    Siempre certero en sus apreciaciones. ¿Pero qué me dice de esa niña llorando mientras su padre golpea a su madre? ¿De esa fiesta de inauguración de la prohibición en la que dan ganas de estar? Y recuerde que no estamos hablando de España. Siempre hemos visto Atlantic City como un lugar decadente, porque nos lo han enseñado sesenta, setenta u ochenta años después Se supone que esta era la década de esplendor… y cuando Michael Jordan se gastaba allí la pasta en los casinos…

  • Okr

    Jajaja, sí, quizá por aquel entonces la gente era menos guarra. :D La serie pinta muy bien. :) Y los actores son geniales. Ya había visto a Pitt y Buscemi currar juntos antes, en “Delirious”, y muy bien. Al terminar de ver el capítulo parece que acabas de ver una peli. Aquí han soltado pasta para todo: actores, guión, dirección y decorados. Se puede convertir en unas de las grandes.

  • St. James

    Estimado Hyde:

    A la vuelta del primer capítulo, me parece un producto más que digno del prestigio de HBO, aunque servidor ha optado por ignorar que detrás está Scorsese y concentrarse en los grandes pilares de la productora: valores de producción, guión e interpretaciones.

    Sólo una objeción: me chirría sobremanera (creo que “chirriar” es el término adecuado) la presencia de esa bomba sexual pero pésima actriz llamada Paz de la Huerta. Al contrario de lo que comentaba de nuestra querida Astrid, creo que algunas presencias (y aquí incluyo las de ambos géneros, antes de que alguien se apresure a llamarme machista) sólo sirven para florero, como bien descubrió Jim Jarmusch cuando hizo uso del físico y la sensualidad abrumadora de esta señorita en “Los Límites del Control”. Espero que Scorsese no abuse de sus limitadas capacidades interpretativas y podamos disfrutarla en otros ámbitos para los que no dudo que está suficientemente preparada. Y si está en Boardwalk Empire por una razón indiscreta que concierne sólo a Marty, que la disfrute en la intimidad. La olla y la… ya sabe… mejor no mezclarlas. Sospecho que Bobby “Partyallthetime” DeNiro ha tenido algo que ver aquí.

    Un abrazo,
    St. James