La mejor serie desconocida

Hyde | 29 de octubre de 2010 a las 11:54

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El entrenador Taylor se parece a Guardiola, aunque también puede ser un poco Mourinho. Vive por y para el fútbol (que sea americano o europeo nos es indiferente), da igual que se trate de un equipo profesional como los Dallas Cowboys o de sus Panteras o Leones de Dillon, esa pequeña ciudad imaginaria de Texas que tan bien refleja los golpes de la crisis económica, los sueños rotos y las frustraciones de los habitantes de cualquier lugar periférico, sea en Estados Unidos o aquí en Andalucía. ‘Friday Night Lights’ no es una serie sobre el deporte ni sobre adolescentes, aunque quien haya tenido la mala suerte de no verla nunca podría catalogarla así. Es quizás la ficción televisiva que más certeramente se aproxima a los problemas del día a día, que mejor sabe tejer las relaciones de sus personajes, que más profundamente nos sumerge en lo que significa la familia, sea eso lo que sea. Algunos incluso podrían confundirla con una telenovela. Si efectivamente lo es, tiene enganchados a los críticos de televisión de todo el mundo. Pocas series, quizás sólo ‘Mad Men’, te dejan como ésta el vello erizado cuando llega la música de los créditos finales.

Si el entrenador Eric Taylor es el referente moral y vital de muchos de los jóvenes de su equipo, el pilar que lo sostiene a él es su mujer, orientadora y directora del instituto. Los Taylors, el mejor matrimonio de la televisión reciente, es tan real como la vida misma: se quieren, se pelean, discuten y se apoyan frente a las adversidades. Todo sin excesos poco creíbles: si se cabrean, se acuestan en la cama refunfuñando; se levantan con cara de sueño, y sus problemas son tan reales como los nuestros. Tienen el amigo gorrón que acaba haciéndose querer, el guaperas descarriado medio adoptado, el novio de la hija, huérfano, al que protegen y exigen como a un hijo. Por algo las merecidas nominaciones a los últimos Emmy de Kyle Chandler y Connie Britton, justo reconocimiento a una serie que ha pasado muchas veces desapercibida de cara a los premios. No lo ha tenido fácil esta adaptación de la misma película de Peter Berg. La NBC se planteó cancelarla tras la segunda temporada, pero un pionero acuerdo con el canal de pago Direct TV, que la emite unos meses antes que la generalista, ha permitido mantener este producto de culto hasta ésta, su quinta y última temporada, que hoy comienza.

Friday Night Lights, ha funcionado además como cantera de otras series y de Hollywood. Los productores, con tino, han huido de explotar a los protagonistas hasta que les salieran canas en el instituto, así que los han ido graduando progresivamente. De aquí han salido las disputadas bellezas Minka Kelly y Adrianne Palicki, Taylor Kitsch, Zach Gilford y Scott Porter, ahora magnético rival de la aún más eléctrica Kalinda de Archie Panjabi, en ‘The Good wife’.

  • JPe

    El final de la primera temporada es épico pero el final de la segunda la verdad es que resulta bastante flojo en comparación. En todo caso, ciertamente es una gran serie que engancha. Además, es una foto perfecta de la (Norte-)América profunda, donde la autoestima de un pueblo entero está apoyada en lo que hacen unos chavales de instituto cada dos viernes. Eso por no mencionar las hipocresías, los chantajes y la doble moral de sus políticos o el, al principio asqueroso y luego lamentable Buddy Garrity.

    Una seriaza que, además, yendo de lo que va, triunfaría en España seguro si la explotaran convenientemente. En fin, ¡vamos a por la tercera temporada!

  • Hyde

    Te quedan las mejores temporadas. Y algún día me gustaría que habláramos de la España profunda, que también la hay. Puede dar el mismo susto que la Norteamerica profunda… Dillon no entra en esa categoría