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Acción mental

Hyde | 4 de noviembre de 2010 a las 2:09

paul-weston-photo_432x324El doctor Paul Weston se pasa la mayor parte del día sentado en un sillón que tiene pinta de ser muy confortable. Pero su trabajo es agotador. Una sesión me cansa a mí, que soy espectador, y deja exhausto cada temporada al actor que interpreta al personaje, el excelente Gabriel Byrne. El mejor terapeuta de ficción -lo lamento por la sopraniana doctora Melfi-, acaba de regresar en la tercera temporada de ‘En terapia’, una exhibición interpretativa en la que nos metemos en una consulta sin diván que parece un cuadrilátero. Porque aunque se trate de una serie de diálogos de dos personajes sentados y sin apenas moverse, ‘En terapia’ es un combate mental permanente entre el doctor Weston y sus pacientes, una obra policiaca en la que intentamos adivinar qué trauma oculta cada uno de sus protagonistas, incluido el propio psiquiatra, al que también acompañamos cuando él se sienta en el sillón de enfrente.

Son apenas veinte minutos por capítulo, dos dosis diarias, dos veces a la semana, pero a pesar de no tratarse de una serie de acción, hay momentos de extrema tensión en estos viajes al subconsciente, esas exploraciones a la mente de sus pacientes que hace, a pecho descubierto, el sufrido doctor Weston. Su vida personal no es además el mejor ejemplo. Divorciado, irascible, separado de sus hijos y con dificultad para establecer relaciones. Una cosa es el Weston doctor, un tipo cercano, amable, tolerante hasta casi el extremo, sensible, y otra Paul, malhumorado, amargado, solo e infeliz. Y posiblemente enfermo.

Gabriel Byrne tuvo que aceptar seguir encarnando este exigente papel (la cámara está casi permanente sobre él) después de una campaña de cartas de admiradores enviada al New York Times. El irlandés tiene sus propios traumas. A principios de este año confesó haber sido víctima de abusos sexuales en el seminario, cuando tenía 11 años, por parte de dos curas. También fue maltratado, y más adelante, ya adulto, cayó en el alcoholismo y la depresión. Puede que toda esa experiencia vital tan terrible lo haga perfecto para este papel, aunque por lo general Byrne borda todo lo que hace.

‘En terapia’ es una obra casi más de teatro que de televisión, con un casting de lujo y unas intervenciones para el recuerdo, como la de Glynn Turman, que le valió el Emmy. Dianne Wiest, Blair Underwood, Mia Wasikowska (aquí debió conquistar a Tim Burton para su ‘Alicia’), Michelle Forbes, Hope Davis y John Mahoney han pasado por el sofá del doctor Weston en las dos temporadas anteriores, y este año tenemos un plato fortísimo, Debra Winger haciendo prácticamente de sí misma: una estrella de cine ya madura que sabe que sus mejores años han pasado ya.

Se trata de un producto típico de la factoría HBO, creado por Rodrigo García -me niego a volver a decir de quién es hijo, búsquenlo ustedes- a semejanza de una serie televisiva israelí, y en el que está presente ese astuto productor que huele el éxito y la calidad, el actor Mark Walhberg, también detrás de ‘Entourage’ y de ‘Boardwalk Empire’.

  • Okr

    Genial Weston! Cuando ves al doctor confesar sus paranoias personales, más mérito tiene el trabajo que hace con sus pacientes. No sé cómo hace para no levantarse del sillón y mandar a todos a la mierda (lo piensa, seguro, pero no se le nota). A veces, muchas veces, pienso: o este hombre quiere dejar su trabajo pero no puede porque no tiene formación para otra cosa o está psicológicamente enganchado a algo que a la vez le toca las narices, o ambas cosas. Como Byrne también está quemado del personaje (tiene que ser, como dices, agotador) le cuesta poco transmitir que Weston está harto de casi todo. A Byrne/Weston vendría muy bien una jubilación anticipada y un par de viajes con el imserso.