Padres e hijos

Hyde | 17 de noviembre de 2010 a las 3:21

fnlrighthand

Dos chavales de instituto que crecieron sin padre. Uno estaba en Iraq, el otro en la cárcel. Uno de los niños fue criado por una abuela entrando en la senilidad y el otro en las calles, con una madre adicta al crack y amigos delincuentes. Uno es blanco, el otro negro. Los dos inseguros. Comparten algo más que su pueblo, Dillon. Ambos son, o han sido, los quaterbacks del entrenador Eric Taylor. Dos ‘underdogs’, hablando en yankee…

Los dos mejores capítulos de la extraordinaria ‘Friday Night Lights’ son ‘The son’, de la cuarta temporada, en el que acompañamos a Matt Saracen en el duelo por su padre (memorable interpretación de Zach Gilford), y ‘The right hand of the father’, emitido el pasado miércoles, en el que sufrimos con Vince Howard el regreso de su progenitor, en libertad condicional, pero eterno culpable para un hijo obligado a ser demasiado pronto el hombre de la casa.

Michael B. Jordan es el desafortunado nombre de un joven actor de gran talento que nos seguirá dando que hablar. Y en cuanto a ‘Friday Night Lights’, en su temporada de despedida, a mí se me sigue erizando el pelo cada vez que escucho la música de sus créditos de inicio, a cargo de W.G. Snuffy Walden (autor, por cierto, de la apertura de ‘The West Wing’). Esta serie no debería acabar nunca. Go Lions!

  • St. James

    ¡¡Snuffy Walden!! Conocía a este tipo por algunas recopilaciones de Windham Hill, donde él y su guitarra destacaban (para bien) entre melosidades y moñadas varias (las que han hecho envejecer la “new age” como si fuera Yoda-Mickey Rooney), pero no había reparado en su carrera televisiva. A partir de ahora le prestaré más atención en esta faceta, se lo garantizo.

    Le dejamos en su casillero, Hyde, la petición de un post homenaje a los grandes compositores de tv, donde la ausencia de Bill Conti (grandes, grandes, las sintonías de “Dinastía” y “Norte y Sur”) será penada con visita del capítulo de SamCrow en Benalmádena, cuyos miembros le obligarán a ser único acompañante al Tívoli de dos clases de niños de primaria (“El horror…”)

    Abrazos,
    St. James

  • Nahum

    Mi capítulo favorito de la cuarta temporada es el que citas, recogiendo ese potentísimo final del capítulo anterior al ritmo de José González. Glups.

    He estado esperando a que mi mujer terminara la cuarta temporada para poder empezar la quinta. Lo hizo durante el viaje a Sevilla, así que volveré. Pero tiene una pinta estupenda, ¿verdad?

  • Hyde

    Creo, querido Alberto, que hace tiempo que dejamos (al menos yo) de ser objetivos con esta serie. Le perdono cualquier cosa con tal de que me siga regalando capítulos como el tercero de la quinta, dosis de amor real y cotidiano como el de los Taylors, que tanto hemos comentado. Echaré mucho, mucho de menos Dillon.