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El show debe continuar

Hyde | 12 de septiembre de 2011 a las 13:01

Ni Andy Whitfield era Kirk Douglas ni su ‘Spartacus’ le llegaba a la altura de la sandalia al de Kubrick. Pero una vez establecido ese principio, la muerte del actor australiano, a los 37 años y tras casi dos años de dura batalla contra el cáncer no sólo es una triste noticia para los millones de seguidores de la serie y un golpe para los que teníamos la esperanza de que superara la maldita enfermedad, también una constatación de la falta de sentimientos del negocio de la televisión. El show debe continuar, y tanto que lo hizo. Whitfield era prácticamente un desconocido cuando se estrenó ‘Spartacus: Sangre y Arena’ en la cadena Starz. Su mezcla salvaje de violencia y sexo explícitos, y el hecho de que se trata de una serie más que entretenida si lo que se busca es desconectar tras una jornada de duro trabajo, la convirtieron en un inmediato éxito.

A Whitfield, estupendo como tracio recién llegado al ludus de Batiatus, le acompañaban Lucy Lawless (Xena), los británicos John Hannah y Peter Mensah y el neozelandés Manu Bennet. Cada uno de sus capítulos era una pequeña orgía de sangre y demás fluidos corporales, con un atrevimiento pocas veces visto en la televisión. El episodio final, la revuelta, era apoteósico, y prometía una continuación de guerra total contra Roma, algo seguramente bastante caro de producir. Pero al serle detectado entonces el linfoma, los productores esperaron primero un poco y luego acometieron la precuela, con ‘Dioses de la Arena’, que por cierto mantenía bastante bien el nivel. Era la forma de ganar tiempo, hasta que pasaron unos meses y el cáncer del protagonista no remitía. Se fichó al también australiano Liam McIntyre para sustituirlo, en una tercera temporada ya en rodaje e incluso con cierta promoción. Aunque el equipo y los actores no dejaban de mandarle muestras de apoyo en la batalla por su vida, finalmente ayer llegó el desenlace más temido. Whitfield murió en brazos de su esposa en su hogar australiano. Le echaremos de menos. Descanse en paz.

  • jorge

    3 acotaciones a esta nota priodistica: 1.- Andy whitfield murio de 40 años (1971-2011), no de 37. 2.- Decir que no le llegaba este Spartacus a la altura de la sandalias al de Kubrick, es exagerado. Esta serie a pesar de su violencia y sexo cuasi explicito (acaso no era asi la vida romana?), tuvo muy buenas actuaciones que muchas peliculas de los años dorados de hollywood quisieran. Actuaciones como la de Lucy lawless como Domina, Hannah como Batiato, la de Ashur u otras mas dentro de la serie, asi como un apego historico a los detalles de las costumbres, nombres de los utensilios, atuendos, jeraquias sociales y militares (de las que muchas producciones de antaño carecian y transmitian un desacertado y poco educativo conocimiento historico falseando datos, llamando a los legados generales, por ejemplo, o como la de troya de brad pitt mezclando la historia del caballo de troya con la batalla de hector y aquiles), hablan de la seriedad con que los productores se tomaron la ralizacion de esta historia novelada. Que habia un cierto encanto clasico en las peliculas epicas hollywoodenses de los 60 es innegable, ademas de una impecable direccion, pero no por ello puede demeritarse el trabajo en esta serie planteando que hay una distancia abismal (altura de las sandalias), con la vision excsivamente romantica y poco realista del Spartacus de Kubrick. 3.- La precuela Spartacus dioses de la arena, no fue motivada esperando por la recuperacion, que lamntablmente jamas llegó, de andy whitfild. Al contrario, en la pagina web oficial, los estudios ya planteaban la precuela aun antes de la detección del cancer de whitfield, y quisieron aprovechar la sorprendente popularidad televisiva que los personajes de Batiatato y Domina (que por razones de historia solo estaban contemplados para la primera temporada hasta su muerte en la revuelta del ludus) tuvieron entre la audincia, por lo que se les incorporó como protagonistas indiscutibles en la precuela.