Paladares exquisitos

Hyde | 30 de noviembre de 2011 a las 22:28

El marbellí Dani García, que con sus dos estrellas michelin es posiblemente el cocinero andaluz más reconocido de la actualidad, ha venido demostrando en los últimos años que la alta cocina no tiene por qué estar reñida con el gran público. García, en su cadena de gastrobares La Moraga, se inventó la burgerbull, una hamburguesa de rabo de toro que hace saltarse las lágrimas de emoción a quien la deglute. Con mucha carne pero podrida, la modesta y venerada cadena de cable AMC quiso demostrar el año pasado que podía hacer televisión para masas sin perder sus señas de identidad que la han encumbrado en el trono de la ficción de calidad. Con ‘The Walking Dead’, la rival más seria de la HBO en este negocio (aunque con un presupuesto y un accionariado que sería como si el Betis, el Sevilla, el Granada o el Málaga le estuvieran mojando la oreja continuamente al Real Madrid o el Barcelona), pretendía rentabilizar otras series anteriores que le han supuesto un enorme prestigio y reconocimiento pero todavía poca audiencia e ingresos, como son ‘Breaking Bad’ y Mad Men’. Qué quieren que les diga, Ferrán Adriá siempre ha mantenido que ‘El Bulli’ era una ruina.

La adaptación del cómic de zombies de Kirkman, a cargo del guionista y director Frank Darabont, fue recibida con tibieza y cierto desdén intelectual por la crítica, acostumbrada a las delicatessen de Don Draper, Walter White y compañía. Pero fue un rotundo éxito de público. La segunda temporada, que acaba de ser estrenada en España en abierto por la Sexta y que se ha despedido hasta febrero al alcanzar la midseason a los siete capítulos con un episodiotan estremecedor como redondo, llegaba en medio de la polémica televisiva del verano: el despido de Darabont como showrunner y el malestar de todo el equipo por los recortes a los costes de producción que los ejecutivos de la cadena impusieron. El resultado ha sido una trama mucho más lenta tras la frenética primera temporada pero más rica. Menos zombies pero más conflictos internos, en definitiva un estilo mucho más acorde a la AMC: lo que importa son los personajes y su desarrollo, así como los dilemas morales a los que se enfrentan. En estos siete capítulos asistimos al posible nacimiento de uno de esos antihéroes para el recuerdo, uno de esos malos-ambiguos con los que no resulta difícil empatizar. Hay un golpe de Estado de Shane y Jon Bernthal, el actor que lo encarna, se come crudos al resto de sus compañeros sin necesidad de convertirse en zombie. Sin embargo, parte de la crítica sigue inmisericorde con ‘The Walking Dead’, exigiéndole a una hamburguesa exquisita lo mismo que a un bloc de foie con trufa blanca regado con Dom Perignon. Y olvidando que es el éxito de este (buen) producto de masas (su regreso batió el record del cable en EEUU, con 7,3 millones de espectadores) lo que permite a la AMC mantener sus tres estrellas Michelin.

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