Leer o no leer

Hyde | 3 de mayo de 2012 a las 11:28

A estas alturas lo mejor que se puede decir de ‘Juego de Tronos’ ya está dicho una y cien veces: si es posible alguna traducción audiovisual a la colosal obra literaria fantástica de George R.R. Martin no será mejor que ésta. Aunque, como dice más de un crítico, hay dos tipos de espectadores para esta serie, quienes no han leído los libros y consideran que se encuentran ante historia viva de la televisión, ante la mayor empresa jamás desarrollada por una cadena, y quienes lo han hecho y, pese a admitir el éxito de la adaptación, siguen echando en falta muchas cosas de los libros.

Sin embargo, tras temporada y media, la serie de la HBO ya se ha enfrentado a varios de los grandes desafíos que estaban en la mente de los fieles, qué digo fieles, fanáticos lectores de Martin y su saga ‘Canción de Hielo y Fuego’. El impresionante Muro fue uno de ellos. Luego llegaron los dragones. Y recientemente la sombra. Hasta se esperaba con la pistola cargada el examen como Tyrion, protagonista real de la obra, de Peter Dinklage, un actor solvente sin nada que demostrar y que se llevará muchos más premios por su interpretación.

Si hay otra cosa que distingue a los libros que edita en España Gigamesh es su enorme riqueza en personajes, la facilidad con la que Martin los introduce y enseguida ganan un lugar en el corazón de sus lectores. Habría que subrayar, claro, que con la misma facilidad los despeña, manteniendo así la tensión constante del lector/espectador. Y la serie de Benioff y Weiss también ha sabido aprovecharse de esa gran cualidad, sin que se le vean costuras prácticamente por ningún lado. Estupendos, por ejemplo, Liam Cunnigham como ser Davos Seaworth, el contrabadista caballero de la cebolla, y el alemán políglota Tom Wlaschiha, que clava a la perfección el enigmático personaje de Jaqen H’ghar. Del casting original, aunque a muchos sigue sin convencernos demasiado Lena Headey como Cersei, hay que levantarse y aplaudir al joven Jack Gleeson, que logra componer a uno de los personajes más odiosos de la televisión actual, el rey Joffrey Baratheon.

Se sea o no lector de ‘Canción de Hielo y Fuego’ -lo recomendable, desde luego, es serlo- la serie de la HBO es todo un acontecimiento, una exhibición de medios técnicos, presupuestarios y, sobre todo, de interpretaciones y guión.

 

  • St. James

    Estimado Hyde:

    Debo confesarle que estoy más que impresionado con esta segunda temporada, hasta el punto de rechazar la mayoría de las escasas críticas con cierto desdén. Y la razón es bien sencilla: hace tanto que leí “Choque de Reyes” que puedo permitirme ir directo a una impresión general y huir de detalles “frikicolerizantes”. Incluso sospecho que algunos de los cambios han recibido el visto bueno de Martin y otros han sido directamente sugeridos (él mismo ha confesado, como haría cualquier autor mínimamente autocrítico, que al día de hoy cambiaría muchas cosas). Lo del affaire Loras-Renly, por ejemplo, ha aportado una motivación brutal al Caballero de la Melena Sucia (Orzogay, para los amigos).

    En cuanto al cast, tres sorpresas: Cuningham (Davos), Christie (Brienne) y Natalie Dormer (Margaery). “Juego” está lleno de “cuerpos”, pero hay que agradecer que la mayoría tengan talento, y Dormer ya lo demostró en “Roma” interpretando a la Livia (“young wicked womannn!”, que diría Cla-Cla-Claudio), así como, según me comentan, en “Los Tudor”. Por cierto, Esmé Bianco es otra que crece en cada episodio en que aparece; y no sólo por esos kilitos de más (que la acercan a una belleza rubensiana, en un detalle muy acertado para la evolución lógica de su personaje), sino por su transformación de adorable y risueña prostituta de pueblo a madame amargada. Al principio me pregunté el “por qué” de este personaje, pero a estas alturas mis dudas quedan resueltas. Como diría usted, no sólo no sobra, sino que aporta.

    Además, coincidimos (y cada vez más fans lo reconocen) en que Gleeson está soberbio. Le ha tocado “el papelón de pescao” y el nene lo está bordando. Creo que tenemos Jackie para rato, y “a ratos” veo a la máma Hedley. A ratos no me creo lo bien que le sale y a ratos me hace preguntarme una vez más por qué la cogieron.

    Quien me está empezando a dar miedo es Harrington, que me parece ahora un soseras de impresión. No es que Cosmo se lo coma con patatas en cada escena conjunta (era de esperar), sino que últimamente hasta John Bradley (Samwell) le gana en credibilidad. No quiero ni pensar cómo le va a ir en ese momento crucial que tiene próximo junto al excelente Qhorin Mediamano que se han buscado.

    Concluyo con un elogio a esa economía de guerrillas de la que hace gala la serie de HBO. Bastan unos planos de gente en acantilados para situarnos en el lado de Stannis, y están resolviendo de un modo más que resultón la parte de Qarth. Los batacazos con esteroides presupuestarios del pasado año (pienso en los dos de Spielberg) deberían tomar buena nota.

    Ah, y hablando de Spielberg, que hizo un cameo en el último SNL, le conmino a ver la parodia de “Juego de Tronos” de esa misma emisión. Entre nosotros, como incondicional del programa esperaba mucho más, aunque lo de que uno de los guionistas sea un chaval judío de 13 años y supersalido me hizo cierta gracia.

    Un abrazo,
    St. James.

    PD: Dado que no se pueden postear réplicas, excelente entrevista. Y no sabe usted hasta qué punto le hace destacar en la cada vez mayor nómina de compañeros de su grupo editorial que intentan hacer análisis televisivos desde un criterio y bagaje catódico cuasi-adolescente. Por supuesto, si considera prudente suprimir este comentario, lo entenderé.

  • PECARSAN

    Coincido en que esta serie hay que verla y hay que leerse los libros. En mi caso, conforme avanzaba en el libro, veía un capítulo, y fue una buena experiencia. El gran acierto de la serie ha sido fundamentalmente el casting, con algunas salvedades. Entrando en estas, me parece más desacertado el Rey Robert que la reina Cersei, al margen de la lozanía de los Starks más mayores, cuando en el libro se presentan como algo barbilampiños. En cualquier caso, nunca será mejor la serie o la novela, son lenguajes distintos. Sólo que una visión más completa y complementaria te la va a dar la lectura, que colma algunas pequeñas lagunas de la serie. Pero para esto está la imaginación.

  • Marco

    Yo estoy leyendo ahora el segundo, casi al mismo tiempo que veo la serie. La impresión al ver la serie es que estoy ante un telegrama, recortado, revuelto e insuficiente. Es normal, supongo, es imposible contarlo tan bien como lo hace el escritor en los libros, pero creo que así no voy a disfrutar de la serie tanto como alguien que no ha leído los libros. Estoy por dejar la serie y verla en un futuro, cuando haya pasado un tiempo tras la lectura y la comparación no sea tan desagradable.

  • St. James

    ¡Y como echamos de menos a Mark Addy, amigo Pecarsan! Lo dice quien puso a parir a los responsables del casting por su elección y luego se tuvo que tragar sus palabras con el regocijo de quien se traga un Lagavulin. Así da gusto equivocarse…

    PD: Estimado Hyde, no crea que me refiero a personajes históricos como si se tratara de la vecina del quinto.Lo de “La Livia” fue una erratilla. :)

  • Hyde

    Querido St. James: ¿Lagavulin? ¿Quiere casarse conmigo? Hacemos una pareja mejor que la de Cumberbatch y Freeman… Eso sí, tendría que dejar de fumar… Ahora bien, le apuesto a que cuando afronte ‘Justified’ se encontrará con un buen bourbon en la mano…

  • St. James

    Si “Justified” estimula el consumo de bourbon, amigo Hyde, lo llevo claro…

    ¿Nos pedimos a Gallardo de Mycroft? XDD

  • St. James

    Por cierto, anda que me equivoqué con Mediamano… ¡Otro señor desconocido, pero para echarle de comer aparte! Y, antes de que la pongan a parir, me encanta Ygritte. Es una Ygritte de verdad, y la chica lo hacía la mar de bien en “Downtown Pijis”.