Escapismo narrativo

Hyde | 13 de diciembre de 2012 a las 13:31

A la espera de su último capítulo este domingo en Estados Unidos, la segunda temporada de ‘Homeland’ ha confirmado lo que establecíamos el año pasado: ninguna serie se acerca, ni de lejos, a su capacidad para meterse en líos, en callejones aparentemente sin salida, y escapar de ellos no solo indemne, sino con los aplausos de público y crítica en el zurrón. Sólo el hecho de que haya una segunda temporada tras la vertiginosa primera entrega ya fue digno de muchas, muchísimas dudas. ¿Será posible mantener la extrema tensión con Brody una vez cruzado el Rubicón del búnker presidencial? ¿Cómo recuperará la CIA a su mejor pero más inestable agente tras el eléctrico final de la primera temporada? ¿Hasta cuándo seguirá la tensión sexual entre los protagonistas, hasta cuándo podrá el marine mantener las cosas en orden en casa?

Los críticos veían ‘Homeland’, al principio, como un francotirador apostado: esperando que más temprano que tarde alguien se equivocaría con el guión y toda la trama se vendría abajo, cual castillo de naipes. Todo habría sido una ilusión, demasiado buena para ser verdad. Pero de momento, la verdad es que ‘Homeland’ es buena, buenísima, histórica. Y todo manteniendo su ritmo de jazz y las interpretaciones estelares a cargo del trío mágico que forman Claire Danes, Damian Lewis y Mandy Patinkin, parodiados por cierto, de forma magistral e hilarante por un reciente Saturday Night Live. Adaptación de una serie israelí, ‘Homeland’ ha puesto a la cadena de pago Showtime a la altura de sus grandes competidoras, la HBO y la AMC. La trama de Gansa, Gordon y Cuesta no tiene nada que envidiarle en términos de calidad a las otras grandes de estos años. Puede mirar a los ojos, sin bajarlos, a ‘Breaking Bad’, ‘Boardwalk Empire’ y ‘Mad Men’. Palabras mayores.

Y aunque este año hay que descontar el efecto sorpresa que supuso la primera temporada, casi tan sorprendente ha resultado que se pueda estirar, sin romperlo, el guión. Y, a sabiendas de que ha sido renovada por una tercera temporada, todavía en este momento nos surge de nuevo la incertidumbre, la inquietud por ver hasta cuándo y dónde dará de sí este thriller valiente y políticamente incorrecto con tantos giros como ha dado últimamente. Pero sus creadores se han ganado todo el crédito. No descarten que este año se vuelva a llevar muchos premios.

 

  • St. James

    Estimado Hyde:

    Son varias las semanas que llevo advirtiendo a los late downloaders (aquellos de “yo no me bajo esto hasta que termine la temporada”) que lo de esta season de “Homeland” no tiene nombre. El serial televisivo ha empleado durante años la técnica del cliffhanger al final de un capítulo y la solución inmediata a éste en el episodio siguiente, pero aquí se está haciendo con una elegancia y una falta de trapalonerías que raya en lo sublime. Hay momentos en los que, sencillamente, dan ganas de aplaudirle a la pantalla, por no tener a los guionistas delante.

    Por cierto, ya que recuerda la hilarante parodia del SNL (tremendos Hatthaway y Bill Hader) váyase al discurso de Bloomberg al principio del programa de Louie C.K., donde Fred Armisen, en un español tronchante, recuerda a los hispanos de New York que “perdonen a los blancos por estar nerviosos e irritables, porque no tienen internet, no tienen facebook, no tienen cable, no tienen HBO y por tanto no pueden ver Homeland. Y a los blancos les encanta Homeland, así que sean comprensivos con ellos”.

    Así que, al final, mi querido Hyde, va a resultar que somos vulgares “wasps”. Bueno, usted y yo, con estos nombrecitos, medio que sí…

    Un abrazo,
    St. James

    PD: Tengo un bate de beisbol untado en heces perrunas reservado para apalizar a Peter Quinn. ¿Se apunta?

  • St. James

    Estimado Hyde:

    [ALERTA SPOILERS]
    He dado orden a mi agente de viajes para que me prepare una peregrinación a Lourdes, de rodillas y con las obras completas de Álvaro Baeza a cuestas, para enmendar mi posdata.

    Más arrepentido que El Lute,
    St. James