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Una copa de sangre y un Emmy, por favor

Hyde | 21 de agosto de 2010 a las 11:56

OJO, ESPOILER!!!! Esta secuencia es del último capítulo emitido de la tercera temporada de ‘True Blood’. Así que si no sois otros adictos a la sangre, a esta serie tan chabacana, surrealista y tramposa como entretenida de Alan Ball, mejor será que lo dejéis para más adelante.

Una de las claves del éxito de True Blood son sus secundarios, mucho, mucho mejores que sus protagonistas. Ya he contado aquí que no soporto a la Sookie Stackhouse de Anna Paquin, por muchos premios que se haya llevado la niña, y el Bill Compton de su novio, Stephen Moyer, empieza a cargarme con tanto “Sookie is mine”. Tara también se merece que la maten de una vez. En cambio, el Lafayette de Nelsan Ellis fue el mejor personaje de la primera temporada y el sueco Alexander Skarsgard, el sheriff Eric Northman, lo mejor de la segunda. En esta temporada no hay ninguna duda de quién es el rey: Russell Edgington, el rey de Mississippi. La secuencia que os cuelgo, junto con la locura colectiva de Bon Temps, en el penúltimo capítulo de la segunda temporada, es a mi juicio lo mejor de esta serie montaña rusa, que a veces nos hace preguntarnos qué demonios hacemos viéndola. Otras, como esta semana, te quedas frente a la tele repitiendo una y otra vez una secuencia. Si el año que viene el actor Denis O’Hare no se lleva algún premio por ella, debería arrancarles el espinazo a más de un miembro de la academia…

Blasfemia sangrienta

Hyde | 17 de junio de 2010 a las 10:57

Parece una blasfemia dedicar este artículo al estreno de la tercera temporada de ‘True Blood’, cuando éste llegaba el domingo casi al mismo tiempo que terminaba la tercera entrega de Breaking Bad. Puestos a blasfemar, déjenme simplemente decirles que si al principio fue Los Soprano, y luego llegó A dos metros bajo tierra, en la Santísima Trinidad televisiva se ha instalado por méritos propios la serie de Bryan Cranston y Vince Gilligan, tan imprescindible, o más, que las dos anteriores. Pero ya hablaremos de las desventuras del profesor Walter White, de Jesse y de Los Pollos Hermanos la próxima semana. En esta tocan vampiros, a los que tenemos últimamente hasta en la sopa. Y como hablábamos de pecado, está claro que ‘True Blood’ es la irreverencia pura.

Cuesta creer que Alan Ball, el venerado creador de la serie funeraria de la familia Fisher, un guionista exquisito, ganador del oscar por ‘American Beauty’, esté detrás de esta historia de chupasangres sureños salidos del armario que no tiene ni pies ni cabeza. De acuerdo, es adictiva, como esa V con la que trafican, pero no resiste ningún tipo de análisis objetivo, porque en el fondo tenemos que ser conscientes de que nos estamos tragando una chorrada considerable. Volvemos a Bon Temps, en ese sur de EEUU tan castigado por el derrame de crudo, y volvemos a encontrarnos con la insoportable Sookie que (mal)interpreta Anna Paquin. También cuesta creer que a esta chica, también ganadora de un oscar, como la niña de ‘El Piano’, la consideren cada año para los Emmy. Es un insulto a la inteligencia y el buen gusto situarla en el mismo plano, escenario, mesa o auditorio que Julianna Margulies o Edie Falco.

Este año también tenemos nuevos y peludos monstruos, y se adivina un pulso al estilo ‘Crepúsculo’, así que nos tememos lo peor. Lo mejor de ‘True Blood’ son sus personajes secundarios. El inquietante sheriff vampiro, Eric, que encarna el sueco Alexander Skarsgard, el paleto de Jason Stackhouse, el mutante Sam Merlotte, la vampira novata, el siempre estupendo Chris Bauer y su no tan estúpido detective Andy Bellefleur. Y po supuesto, el histriónico Lafayette. Aunque pagaríamos por que algún vampiro acabara de una vez por todas con el sufrimiento de otros personajes, como los de Tara y su madre.

Por supuesto que veremos la tercera de ‘True Blood’, aunque a sabiendas de que es una soberana tomadura de pelo. A su lado, los guiones de ‘Perdidos’ parecen obra de Shakespeare.

Fiasco en Fangtasia

Hyde | 19 de junio de 2009 a las 19:07

http://www.youtube.com/watch?v=qufAFY7FL0U Hacía meses que la HBO de nuestros amores no aportaba nada nuevo a la mesa. Y el primero de los ansiados platos sabe a mil rayos, centellas y demonios, que diría el capitán Haddock. A la espera de que nuestros queridos muchachos de Entourage nos resarzan próximamente, lamento comunicarles que el primer capítulo de la segunda temporada de True Blood es malo, malo, malo. El trailer de hace semanas que les adjunta sobre estas líneas, con música de Bob Dylan, es mucho más entretenido. Pero sí, seguiremos viendo esta serie porque nos negamos a renegar tran pronto del gamberro Alan Ball.

Afortunadamente no les ha dado por cambiar los magníficos créditos y canción de entrada de Jace Everett. Pero si ya el año pasado hablábamos de que la serie se asomaba al precipicio de la ridiculez, sobre todo por la interpretación de Anna Paquin / Sookie, esta primera entrega de la segunda temporada da cierta vergüenza ajena. Parece que los productores se han currado más el marketing y la venta de camisetas y chorradas para los fans que los guiones, sólo hay que echar un vistazo a la web oficial de la serie.

Sí, el personaje de la siempre sugerente Michelle Forbes, la mujer de nuestro terapeuta favorito en In treatment, promete. No, el hermano tonto de Sookie no ha espabilado. Sí, el sueco Alexander Skarsgard, protagonista de Generation Kill, tendrá más presencia este año. No, afortunadamente no ha desaparecido uno de los mejores personajes del show.

Pero después de tanto esperar la continuación, anoche me sentí un poco estafado. A pesar de que no pagué un duro por bajarme el capítulo televisivo emitido en USA, queridos lectores amantes de la SGAE. ¡¡¡Eso es vampirismo y lo de True Blood tonterías!!!

Pedrea, pedrea

Hyde | 12 de enero de 2009 a las 14:22

http://es.youtube.com/watch?v=0FxrdW33uMwSeis aciertos y medio. Supongo que eso me daría una pedrea en la quiniela. Pero el chasco gordo de los globos de oro fue el premio de mejor actriz para Anna Paquin. Anteriormente ya hemos hablado de las emociones contrapuestas que nos produce True Blood. Es una serie original, del maestro Alan Ball, que engancha a pesar de que no sabemos si es buena o si no vale un duro. Pero lo peorcito de la misma son las caritas que pone la ganadora del oscar por ‘El Piano’, aunque cierto es que no tenía una gran competencia. Por otra parte, ‘John Adams’, como era fácil prever, ha arrasado. Incluso el gran Tom Wilkinson se ha llevado el premio de secundario.

Póngase el traje

Hyde | 11 de enero de 2009 a las 14:25

http://es.youtube.com/watch?v=zHK5oxHu5QY&feature=related Por petición popular (bueno, en realidad sólo lo ha pedido un internauta despistado, pero seguro que hay miles clamando por lo mismo…), ahí va la siguiente quiniela de los Globos de oro que se entregan esta noche. Más que una quiniela es una lista de preferencias, porque seguro que fallaremos más que una escopeta de feria.

Mejor serie:

Dexter, aunque ganará Mad Men. Nuestro querido psicópata merece un premio y los publicistas fumadores y acosadores de secretarias no me acaban de entrar, la verdad (¿será porque también han calificado a esta serie como la “sucesora” de Los Soprano?)

Mejor comedia o musical de TV:

De las nominadas, me quedo con Entourage (El séquito), Ya expuse anteriormente mis reticencias a 30 rock, la gran favorita (pero prometo tragármela entera, Matías).

Mejor actor en una serie dramática:

Michael C. Hall. Por lo mismo de antes. Pero no se descartan Gabriel Byrne y, por supuesto, Jon Hamm. Echamos mucho de menos entre los nominados a Bryan Cranston, de la magnífica Breaking Bad, y ganador del Emmy en la misma categoría.

Mejor actriz en serie dramática:

Mientras no se lo den a Anna Paquin o a Sally Field nos sentiremos satisfechos, aunque no tenemos muchas esperanzas.

Mejor actor y actriz de comedia:

Es inevitable que se lo den a Alec Baldwin y Tina Fey. Aunque sienta debilidad por Kevin Connolly y Steve Carell.

Mejor miniserie:

Sinceramente, no he visto las demás. Pero si no gana John Adams será un escándalo. :)

Mejor actor y actriz de miniserie:

Por la misma e inaceptable subjetividad ignorante anterior, todo lo que no sea la victoria de Paul Giamatti y Laura Linney me irritará bastante.

Mejor actor secundario en serie:

Aunque Jeremy Piven/Ari Gold es nuestro héroe y dan ganas de emularlo en la redacción, Neil Patrick Harris se merece el premio. Sería LEGENDARIO que se lo dieran por su irresistible Barney, lo más gracioso que hemos visto en años, como su serie, How I met your mother, que deja a Friends a la altura del betún…

Mejor actriz secundaria:

Ni la más remota idea.