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Series que no molestan

Hyde | 26 de mayo de 2011 a las 12:47

Hay series que se estiran como el chicle, y aunque hayan perdido gran parte del sabor original, las sigues masticando. De vez en cuando te sorprenden con una alegría, cual pompa, y te alegras de aguantar algunos capítulos repetitivos, de ser fiel a unos personajes que después de cinco o seis años, forman parte del paisaje de tu hogar, como ese viejo sofá que te niegas a cambiar. Otras series, sin embargo, te pegan fuerte de salida, pero llega un momento en el que la traición al espectador es tan absoluta que sólo quieres enviar a guionistas y creadores al infierno. Algunas de ellas las acompañas hasta el final, a regañadientes, y otras las mandas a paseo.

Ahora que se ha cumplido un año del final de ‘Perdidos’, con la perspectiva del tiempo parece más que claro que le sobró al menos año y medio, que el final, por hermosamente grabado que estuviera, por muy amorosamente que tratara a los personajes, fue una estafa total. ¿Seis años para esto? El guionista jefe de cualquier nueva serie debería firmar un contrato de buenas intenciones, ante notario, en el que garantice que habrá una mínima coherencia de principio a fin. O avisar de lo contrario. En caso de llegar hasta el último episodio con la solución ‘Los Serrano’ (ya saben, todo ha sido un sueño) habría que prever una serie de castigos que pasarían por la inhabilitación de los productores y el cierre temporal de la cadena.

La clave, como siempre, está en las cuentas. Hay series que pese a repetirse como el ajo les salen bastante rentables a las televisiones. Es el caso de ‘Como conocía vuestra madre’, una comedia que nos dio grandes ratos y que la CBS ha renovado sine die pese a que empecemos a estar hasta las narices de no tener ni idea de quién es su puñetera madre. Incluso empieza a ocurrirle al tercer año a la otra sitcom estrella de la misma cadena, ‘The Big Bang Theory’, también con continuidad más que garantizada.

En el campo de las series de acción, la sexta temporada de ‘Supernatural’ ha recibido numerosas críticas con una línea común: la CW tenía que haber finiquitado con dignidad las aventuras de los hermanos Winchester en la quinta. Pero ha habido al menos cuatro o cinco episodios tan fantásticos, (como el excepcional ‘The French Mistake’) que a servidor no le molesta seguir viendo las peripecias de estos cazadores de monstruos. Sam, Dean, Bobby, Cas e incluso Crowley ya son como de la familia…

Sonrisas y lágrimas

Hyde | 20 de enero de 2011 a las 9:31

abed

Por mucho globo de oro que se haya llevado, ‘Glee’ dejó de ser la mejor comedia de la parrilla hace bastante tiempo. Justo en el momento en que se hizo extraordinariamente popular y Ryan Murphy se vio obligado, cadena Fox mediante, a rebajar su tono y huir de lo políticamente incorrecto. Sí, hay capítulos estupendos, y los dedicados a cada artista pueden ser una gozada para los fans, como aquellos de Madonna o Lady Gaga, pero ‘Glee’ no provoca las carcajadas que sí causan sus rivales. El otro premiado por la asociación de periodistas extranjeros en Hollywood, Jim Parsons, tampoco pasa por sus mejores horas. Los ‘geeks’ de ‘The Big Bang Theory’ garantizan un buen rato, pero han perdido la frescura de sus primeras temporadas y resulta preocupante el abuso de las risas enlatadas, un recurso que cada vez funciona peor.

No tiene falsas risas ‘Modern family’, aunque esta sitcom familiar a tres bandas experimenta demasiados altibajos en su segundo año. También tiene sus picos de montaña rusa, pero cuando ofrece un capítulo genial, nada está a la altura de ‘Community’, la comedia sobre ese grupo de estudio de perdedores en una universidad pública con la que la NBC se ha redimido un poco de sus muchas pifias. Abed ha conquistado con todos los méritos el título de mejor personaje cómico que hasta hace poco ostentaban Barney Stinson y Sheldon Cooper. Va siendo hora de que le caiga algún premio al actor de origen indio-polaco Danny Pudi, capaz lo mismo de imitar a Don Draper, al Morfeo de ‘Matrix’ a Batman o a cualquiera de los mafiosos de Robert de Niro en algunos de los mejores episodios de comedia que se han emitido en los últimos meses. Por cierto que el maléfico Senior Chang tampoco se queda atrás.

No es exactamente una comedia, porque a veces ofrece momentos absolutamente dramáticos -como el final de la tercera temporada-, pero uno también puede reírse de lo lindo con las aventuras y sinvergonzonerías de Hank Moody, el escritor descarriado y autodestructivo que protagoniza ‘Californication’. En su cuarta temporada sigue siendo un vehículo para que David Duchovny exhiba su narcisismo, pero lo cierto es que el personaje tiene encanto y atractivo.

Pero si este año hay una comedia que está atreviéndose a indagar en territorios no demasiado explorados es precisamente una de las más veteranas. ‘Cómo conocí a vuestra madre’, ‘HIMYM’ para los amigos, ha deparado episodios geniales, de gran originalidad pese a que la serie de la CBS había dado muestras de agotamiento el año pasado. Nos equivocamos al darla por muerta. En la sexta temporada sus guionistas, que quieren darle mayor complejidad a los personajes y tramas, se han atrevido a romper una regla no escrita: no hagas llorar a un público con las defensas bajas que sólo aguarda risas. En los dos últimos capítulos emitidos nadie diría que ‘HIMYM’ es una comedia. Pero son geniales y valientes. Eso esperamos de la buena televisión.

What the hell was that?

Hyde | 5 de enero de 2011 a las 17:14

HOW I MET YOUR MOTHER

‘Como conocí a vuestra madre’, ‘How I met your mother’, o ‘HIMYM’ para los amigos, es una de las mejores comedias de los últimos años. Este año el ingenio de sus guionistas ha vuelto por sus fueros, con fantásticos episodios, como la carrera por Nueva York. Sí, es la clásica sitcom, pero algo la hace muy, muy diferente. Y no sólo el Barney Stinson de Neil Patrick Harris. En el último capítulo emitido, ‘Bad News’, algo se rompe (Espoilers a continuación).

Diría que existe un pacto no escrito entre una serie cómica y el espectador. Hay ciertas barreras que no se cruzan. Una de las claves tanto de HIMYM como de ‘Modern Family’ es la facilidad con la que la trama más trivial sirve para abordar profundos y tiernos temas con clase, sin asomarse al precipicio. Porque se supone, dentro de ese contrato, que uno termina de ver una comedia con gran sabor de boca, entre carcajadas si es posible. En ‘Bad News’, un episodio genial por otra parte, las lágrimas, a traición, suceden a las risas. Y nos quedamos más hundidos que en un drama. Eso no se hace sin avisar, chicos.