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¿Quién dijo miedo?

Hyde | 13 de noviembre de 2010 a las 23:10

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En un mundo televisivo dominado por los vampiros, los zombies intentan una pequeña revolución. Por lo general, los chupasangres son unos guaperas irresistibles que provocan chillidos allá por donde pasan, ya sean el sureño Bill y el nórdico Eric de ‘True Blood’, los hermanos Salvatore de ‘Crónicas vampíricas’ o, por supuesto, el lánguido Edward de ‘Crepúsculo’. Y en cuanto a las vampiresas, sólo hay que buscar la palabra en el diccionario: sexy, sexy, sexy. Así que muchas y muchos se dejarían dar algún mordisquito en la yugular a cambio de retozar un rato con estas criaturas.

En cambio, los muertos vivientes apestan. Dan asco. Están podridos. Son tontitos, torpes y no saben hablar. En fin, todo lo contrario de los seductores vampiros. Partiendo de esta desventaja y basándose en el exitoso cómic del mismo nombre de Robert Kirkman, la cadena de pago AMC acaba de estrenar la muy esperada ‘The Walking Dead’. Su primer episodio, una maravilla, ha sido el que más audiencia ha tenido en la historia de esta exquisita casa, con 5,3 millones de espectadores (similar, para que se hagan una idea, a la de Hispania de Antena 3, aunque ése sea su único parecido). La AMC, ‘El Bulli’ de la televisión, tiene 3 millones de audiencia media para su colosal ‘Mad Men’ y algo menos con la grandiosa ‘Breaking Bad’, así que sus ejecutivos no tardarán en anunciar una segunda temporada.

La criatura es obra del veterano escritor y director Frank Darabont, al que conocerán por ‘Cadena perpetua’, ‘La Milla Verde’ o su adaptación de ‘La niebla’. El arranque recuerda demasiado al de la exitosa ’28 días después’, pero, sinceramente, está mucho mejor filmado. En su primera hora, uno se siente más ante una pantalla de cine que viendo un episodio de una serie, y es un gran acierto no meter apenas banda sonora. El silencio es otro elemento más de terror, si tenemos en cuenta que el ruido atrae a los muertos vivientes.

Con esta serie, la AMC contraataca por todo lo alto ante el fenómeno ‘Boardwalk Empire’ de la HBO. Además de miedo, que se pasa, ‘The Walking Dead’ consigue emocionarnos en algunas escenas. El pavor de su protagonista, el británico Andrew Lincoln, al llegar a su casa tras despertarse en el hospital, la difícil decisión que debe hacer el aún no viudo… En definitiva, otra serie de obligado seguimiento.

Los vampiros no tienen acné

Hyde | 19 de noviembre de 2009 a las 10:10

Uno de los poderes universalmente aceptados de los vampiros y vampiresas es su seducción hipnótica. Porque hemos visto vampiros que explotan con el sol, que brillan como diamantes o que simplemente lo soportan poniéndose un anillo. También los hay que comen ajo y se reflejan en el espejo, aunque todos están educados a la antigua: deben ser invitados para poder entrar en una casa. Unos se convierten en murciélagos o ratas, otros corren que se las pelan y otros vuelan. Pero a pesar de esta heterogeneidad según la fuente, algo tienen los puñeteros chupasangres a casi todos nos atraen. Habrá que preguntarle a nuestro terapeuta de cabecera, el doctor Paul Preston, por las connotaciones sexuales de los colmillos, pero el caso es que de los no muertos nos gustan, como del cerdo, hasta los andares. En los últimos años se ha producido una revisión adolescente del mito de Bram Stoker. Si en los ochenta películas como ‘Jóvenes Ocultos’ -cómo se vengó Jason Patric del vampiro Kiefer Sutherland birlándole a Julia Roberts- o ‘Noche de miedo” frivolizaron con el asunto, en los noventa Francis Ford Coppola sentó las bases del romanticismo de la historia, con una película de una estética imponente. Paralelamente, triunfaban las novelas de Anne Rice, también llevadas al cine pero con peor fortuna. Y ahora la televisión pelea con el Hollywood por la adaptación de novelas que triunfan entre jovencitos. Si la saga ‘Crepúsculo’ de Meyer arrasa en la gran pantalla, lo propio han hecho las dos últimas temporadas de ‘True Blood’ en la pequeña y está empezando a hacer ‘Los diarios del vampiro’, de un parecido con la primera que raya en el plagio (guapo vampiro adolescente conoce a guapa humana adolescente en el instituto y se enamoran perdidamente a pesar de los peligros y de las obvias dificultades a la hora de almorzar). De todas, como corresponde a un fiel seguidor de Alan Ball desde su magistral ‘A dos metros bajo tierra’, mi favorita es ‘True Blood’. Vale, es surrealista y a veces ridícula, pero también es irreverente, política y siempre nos sorprende. Aunque es una recomendación extensible a todas las series -ya hablaremos de eso en otra ocasión- hay que verla en versión original con subtítulos. En el doblaje se pierden los cerrados acentos sureños de sus personajes, que son parte de la gracia del show. En cuanto a la más reciente ‘Los diarios del vampiro’, que la cadena CW ha enganchado a la veterana ‘Sobrenatural’ -ambas se emiten seguidas los jueves-, de momento no nos convence. Pero también debe de habernos hechizado porque la vemos cada semana.

Quemando ruedas

Hyde | 21 de septiembre de 2009 a las 9:23

Ya comentaremos en próximos post el resultado de los Emmys, nuestra alegría y a la vez tristeza por el premio al mejor actor a Bryan Cranston (lo que supone que nuestro terapeuta favorito, Gabriel Byrne, se quedara sin él), nuestro pasmo por el hecho de que Kenneth Brannagh y su excepcional Wallander se fueran compuestos y sin estatuilla, nuestra ilógica manía a ‘Mad Men’ -tendremos que pedir cita al doctor Weston para hallar las causas, posiblemente fobia a cualquier obra que se autotitule heredera de ‘Los Soprano’-. Y sí, por lo que he leído, Neil Patrick Harris estuvo genial de host, como sólo cabía esperar.

Pero este post, fresco, fresco, fresco, no va de los premios entregados hace unas horas. Va sobre la carrera por el trono televisivo que ha empezado este septiembre. Y aunque todavía quedan por llegar platos fuertes, tengo que proclamar que hay un claro favorito al título: ‘Sons of Anarchy’. La segunda temporada de los salvajes moteros, de la que acabo de visionar el segundo episodio, es absolutamente brutal, estremecedora. Kurt Sutter iguala e incluso supera los mejores momentos de ‘The Shield’, y eso son palabras mayores. Y Katie Sagal impresiona. ¡¡¡Dios, qué ganas de comprarse una Harley ahora que están ‘baratitas’!!!

También hay una pequeña decepción, porque no esperábamos mucho de la serie: The vampire diaries. Es una copia mala e incluso más ñoña, si es que es posible, de Crepúsculo. La banda sonora, elegida para captar a los adolescentes, impide cualquier posibilidad de oír los diálogos, que son pobres, pobres, pobres. La única esperanza de redención para esta serie es que se desarrolle un poquito más el personaje del hermano malvado, aunque tampoco lo esperemos.