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Complejos de antihéroe

Hyde | 26 de noviembre de 2010 a las 19:51

jon-hamm

Alguna vez ya hemos comentado por aquí que habría que colgar a algunos agentes.  Al de Jon Hamm el primero. Hace unos días, mientras la larga penuria de un vuelo transatlántico me obligó a ver prácticamente todo el catálogo del menú audiovisual, incluida la denostada pero entretenidilla ‘El equipo A’ (sí, el vuelo fue insufrible), me ratifiqué en mi convicción. Si en esa película, fracaso de taquilla, el actor fetiche apenas salía un minuto y medio al final, casi un cameo, ¿cómo podemos esperar que le consiga un papel de protagonista decente?

Quizás somos unos snobs y, en resumidas cuentas, sólo tres millones de espectadores siguen cada capítulo de ‘Mad Men’ en su emisión en la AMC. Pero al final son muchos más millones de personas en todo el mundo las que están hechizadas por Don Draper y la exquisita serie de Matt Weiner. A mi juicio, el mejor lugar para el ‘product placement’. ¿O acaso a ninguno de ustedes le ha apetecido tomarse un Canadian Club o un Old fashioned? ¿O comprarse una Samsonite o un carrusel Kodak? ¡¡¡Espabilen, empresarios andaluces, pongan al prescriptor Don Draper a beber Jerez, Montilla o vinos de Málaga, a comer jamón serrano y a mojar pan con aceite!!!

El bueno de Hamm, un tipo que no lo ha tenido fácil para labrarse una carrera pero que ahora es admirado por compañeros y críticos, está entre los candidatos para interpretar la versión cinematográfica de ‘El llanero solitario’ que rodará Verbinski. Acabo de votar por él en una encuesta que ofrece el LAtimes en la que se le incluye en una lista junto a George Clooney, Ryan Reynolds, Jake Gyllenhaal y Hugh Jackman. Me alegra saber que la mayoría de los internautas, un 32%, también lo ha hecho. Pero despide a tu agente de una vez por todas, Jon.

Especialmente en el caso de Jon Hamm. No lo he visto en

Galactica

Hyde | 4 de junio de 2009 a las 23:59

Se acerca el final -bueno, en EEUU llegó hace semanas- de Battlestar Galactica. Atrás quedan miles de años luz recorridos, cientos de escaramuzas con los Cylon, y uno de los mejores pilotos que se han hecho jamás para televisión. Cierto, dura casi tres horas. ¡Pero qué tres horas! El piloto de la revisión del siglo XXI de esta serie que a muchos nos marcó de niños, en esa nebulosa que son los finales de los setenta y principios de los ochenta, es mejor que la gran mayoría de películas de ciencia ficción que se hacen hoy día.

Los creadores de la nueva Galactica decidieron dar un montón de vueltas de tuerca al original. El más atrevido, sin duda, que Starbuck fuera una mujer. Aguerrida pero guapa, masculina, pero muy femenina. Pero hay otros muchos, que acaban convirtiendo una serie sobre buenos y malos, humanos y androides, en una versión televisiva de Blade Runner. De hecho, diría que los guionistas se pasan al final y la gran Galactica se convierte en una serie menor, en una especie de culebrón, con tanta metafísica de Cylon queriendo ser humano, de sentimientos a través de los chips. Sin embargo, nunca iré tan lejos como el Starbuck original, el actor Dirk Benedict (el Phoenix del Equipo A), que en su blog puso a caer de un burro la nueva versión de su serie. “Starbuck perdido en la castración”, tituló un post lleno de rencor -y con razón- hacia los ejecutivos que cancelaron la original después de recortar presupuesto en una segunda temporada infame. Pero a Benedict se le va la mano y se le ve la vena machista y ahora carca que tan bien reflejó en la pantalla.

En la nueva Galactica sí aparece Richard Hatch, el anterior Apolo. Hatch escribió unas cuantas novelas sobre el universo de la serie y en 1999 rodó un episodio que convenció a las productoras para volver a lanzar el show, lo que no ocurriría hasta 2003. Un año y poco después del 11-S, de la lógica paranoia en EEUU ante los ataques inesperados, ante las brechas en la seguridad, ante los infiltrados. Todo el mundo es vulnerable, y Cáprica parece Nueva York.

Para el papel fundamental, o por lo menos él lo convierte en el principal, escogieron a Edward James Olmos, actor siempre encasillado en papeles latinos y quien, por cierto, tiene un personaje destacado en Blade Runner. Es el almirante Adama que interpretó anteriormente Lorne Greene, el padre de Bonanza. Y la presidenta es otra actriz de cierto prestigio, Mary Mcdonnell, la protagonista junto con Kevin Costner de ‘Bailando con Lobos’, y que en los 90 tuvo su momento en el cine.

En Galactica hay sexo (de humanos con humanos, de humanos con cylons, de cylons con cylons…), acción, suspense. Incluso miedo a la desaparición de la raza humana. Y ahora que la serie ha acabado después de cuatro temporadas y algunos webisodios, me apena que el éxodo llegue a su fin. Por muy pesada que se me hiciera la tercera temporada, por muy liosos que acabaran los guiones. Por eso atesoro los últimos capítulos en el disco duro de mi ordenador como si fueran las claves de navegación para llegar a la Tierra.

Otra justicia

Hyde | 28 de enero de 2009 a las 20:01

http://es.youtube.com/watch?v=StLfRkZlaD0 Imaginen una mezcla televisiva de los muchachos de Ocean’s Eleven de George Clooney y el Equipo A, como apunta espoiler. Un grupo de ladrones bienintencionados dirigidos por un buen tipo que quieren devolver el dinero robado al prójimo por otros. Una serie en la que se castigan los abusos de las grandes corporaciones, los bancos, las empresas de mercenarios como la tenebrosa Blackwater, los especuladores inmobiliarios, que reciben un poquito de su propia moneda. ¿No sería ideal hacer pagar a los bancos algo más que el euríbor en estos días que corren, colarse en la sede de la promotora inmobiliaria que tiene pendiente nuestra casa desde hace siete años, que no nos devuelve el dinero, y tumbarla desde los cimientos?

Pues un poco de todo eso hay en Leverage, una de las series de la pasada temporada en EEUU, protagonizada por Timothy Hutton, que siempre recordaremos por la deliciosa ‘Beautiful Girls’. Llevo cinco capítulos vistos y la verdad, aunque la serie está muy bien hecha, acaba por cansar tanto asalto a oficinas, tanta estafa facilona. Aunque no nos cansaremos nunca de que paguen los malos…