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Sinergias en la estrellada ‘Camelot’

Hyde | 5 de abril de 2011 a las 13:35

¿Qué haces si te gastas una pasta en vestuario, atrezzo, espadas, escudos y demás utillaje medieval para hacer series como ‘Spartacus’ o ‘Los pilares de la tierra’? Pues hacer lo posible para amortizarlo y rellenar la parrilla. Le das otra vuelta de tuerca, la énesima, a la leyenda artúrica y grabas ‘Camelot’. Eso son sinergias televisivas y lo demás tonterías.

La reflexión no es mía, todo hay que decirlo, sino de Mrs. Hyde. Fue inmediata nada más comentarle que se trataba de una producción de la cadena Starz, especializada por lo que se ve en ficción histórica de dudosa calidad. ‘Camelot’, vistos dos capítulos, entretiene, pero no tanto como ‘Spartacus’. Y el mito de Excalibur la tabla redonda lo tenemos ya muy visto en sucesivas adaptaciones, no como ocurría con ‘Los pilares de la tierra’, también de la misma cadena.

Apenas merecería la pena ver ‘Camelot’  si no fuera por la presencia magnética de Eva Green como una sensual y maligna Morgana. Posiblemente el único acierto de casting. Porque el actor escogido para hacer de Arturo, el imberbe Jamie Campbell Bower, parece más propio para una pasarela de Jean Paul Gaultier vestido de marinerito en su primera comunión que para ponerse a soltar mandobles. La red está llena de comentarios, con mucho sentido común, en los que se apunta que habría sido mucho mejor para ese papel Peter Mooney, que interpreta a Kay, el hermano y mano derecha de Arturo.

Tampoco está demasiado afortunado Joseph Fiennes como Merlin. El pobre no anda demasiado bien desde la cancelación de ‘Flashforward’ y todo parece irle precisamente al contrario, hacia atrás. No levanta cabeza desde ‘Shakespeare in love’ y ‘Enemigo a las puertas’. Una cosa es cambiar el cine por series de calidad y otra dedicarse a productos ‘B’.

En los primeros episodios de ‘Camelot’ también aparece otro clásico televisivo británico que está haciendo sus pinitos en el cine, James Purefoy. Desde Marco Antonio en la añorada ‘Roma’, siempre viene a hacer también el mismo personaje.

En definitiva, si no tiene nada mejor que ver o hacer, puede emplear una hora en seguir ‘Camelot’. Pero justamente ahora se acaban de estrenar ‘The Killing’, de la AMC, ‘Los Borgias’, de Showtime, y a finales de mes llega a la HBO la producción televisiva posiblemente más esperada de la historia, ‘Juego de tronos’, el primer volumen/temporada de la saga fantástica de ‘Canción de hielo y fuego’, de George R.R. Martin. Y todo lo que estamos leyendo de las críticas y comentarios en EEUU sólo aumenta el entusiasmo y las ganas.

La audiencia manda

Hyde | 20 de mayo de 2010 a las 16:46

Nadie va a llorar por la cancelación de ‘Flahsforward’. Pero con su decisión de no renovar una segunda temporada de la tramposilla serie del apagón, la cadena ABC ha mosqueado a mucha gente y cometido un error estratégico. Por muy bajos que fueran los niveles de audiencia (de 12 millones en septiembre pasó a 4 en abril), este show podía haber sido un sucesor de transición para los huérfanos de ‘Perdidos’. Y la primera damnificada será la cadena. El parón invernal había mejorado sin duda la trama y tampoco debía de ser una serie con unos costes de producción inasumibles. La medida carece de sentido si además tenemos en cuenta que los mismos ejecutivos de la ABC han decidido renovar la lamentable ‘V’, que ha sido una decepción mayor, tanto en números de audiencia como en guión. Aunque el remake de ‘Los Visitantes’ tuviera mejores cifras de rating que la serie de Joseph Fiennes, no se puede ocultar que también partía con dos ventajas insuperables: la enorma campaña de marketing de su lanzamiento y el hecho de programarla los martes, justo después de ‘Lost’. Y efecto arrastre tiraba mucho. ‘V’, se pongan los comentaristas deportivos de Canal Sur como se pongan, es una bazofia de mucho cuidado. Puestos a hacer una versión, hazla mejor que el original o no la hagas. Y el otro día revisionando un capítulo de la primera V, por muy anticuados que se hayan quedado sus efectos especiales, lo cierto es que no había color.

En cuanto a ‘Flashforward’, la idea original era buena. Toda la humanidad se desmaya simultáneamente por culpa de un experimento científico, parece que intencionado. Su gran defecto, por no llamarlo su condena, es que había que seguir muy fielmente la trama para no perderse. No es la típica serie que uno engancha una semana y la pierde de vista dos. Aquí o te ves todos los capítulos o no te enteras de nada. Esperemos que sus creadores y guionistas tengan la decencia de darle un final digno. La historia de la tele está llena de series canceladas que terminan con tramas abiertas (no hay más que recordar ‘Kings’, de Ian Mcshane), por si acaso algún cable pica y la compra.