Archivos para el tag ‘Patty Hewes’

Un regalo inolvidable

Hyde | 4 de enero de 2011 a las 14:15

ESPAÑA-NAVIDAD

En estas entrañables fiestas, y no sigo con ese tono porque corro el riesgo de parecerme al Rey, la mayoría de nosotros hace juegos malabares para encontrar el regalo adecuado para la persona adecuada y al precio adecuado. Si ustedes son como servidor, corren el riesgo de dejarlo todo para última hora, es decir, hoy, y eso se paga caro. Al final acabamos comprando lo primero que nos entra por los ojos, y como los ojos no son tontos, la gracia nos cuesta un dineral. Por lo general nos olvidamos de que todavía hay mucha gente, cada vez menos, que aún gusta de ver las series dobladas, que tiene la paciencia suficiente para esperar a que termine toda la temporada e incluso para que una cadena española compre sus derechos. No es mi caso. Soy físicamente incapaz de esperar todo ese tiempo, a veces más de un año, para que las televisiones nacionales tengan a bien mostrarme lo que quiero ver y no las bazofias con que habitualmente nos obsequian y que engulle a la fuerza, almax mediante, el sofalícola Gallardo. Mi estantería está repleta de series compradas a tocateja hace años, de hecho ese fue el inicio de una adicción que poco más tarde se rebeló, cual la tripulación de la Bounty, contra un absurdo: ¿por qué esperar tanto y pagar un pasta cuando puedes descargarte un capítulo que fue emitido horas antes en la televisión americana? ¿Si estás en EEUU de viaje o te conectas a una tele por internet puedes verlo gratis y si no es así, no? Entiendo que el cine, que implica pagar una entrada, es otra cosa, pero no se pueden poner barreras al consumo de la poca televisión de calidad que se emite. Y qué demonios, si la AMC y la HBO establecieran un mecanismo por el que tuviera que pasar por caja para ver sus joyas, estaría más que dispuesto a hacerlo.

En todo caso, y sin perdernos en la polémica de la ley Sinde, pocos regalos pueden ser mejores, y más rentables, que descubrir a un ser querido el insuperable mundo de las series. Requiere un trabajo psicológico previo, porque no a todo el mundo le gusta ‘Dexter’, y quizás el adicto de ‘Mad Men’ abomine de ‘Battlestar Galactica’, aunque no lo creo. Así que ahí van diez recomendaciones de ahora y siempre. Y ojo que según el establecimiento el mismo pack puede costar hasta 20 euros más o menos:

Los Soprano (visto a 85,49 euros): A menos de un euro cada episodio, no hay mejor regalo que éste. Sus seis temporadas le cambiarán la vida. Cualquier loa se queda corta para esta obra maestra de lo audiovisual. No es sólo un tratado sobre la mafia, la familia, la ambición, el drama y la comedia. Los Soprano lo abarca todo. El afortunado que reciba este regalo estará siempre en deuda con usted. Ya mandará a Tony Soprano a cobrarse el favor.

A dos metros bajo tierra (a 68,39 euros): La vida y la muerte, y no es la letra del romance de Curro el Palmo. Sólo a Alan Ball, guionista de American Beauty, se le podía ocurrir hacer una serie sobre la familia que dirige un funeraria. No sólo se trata de una obra extraordinaria, poética, divertida y trágica, sino que además le debemos haber descubierto a uno de los iconos de la nueva TV, el gran actor Michael C. Hall.

Mad Men (tres temporadas a 80 euros). Puede quedar como un visionario regalando esta serie inclasificable y pionera, exigente, que pone un listón de entrada muy alto, pero cuando le aguantas los primeros capítulos a esta pandilla de creativos machistas, fumadores y alcohólicos, descubres que no hay nada más parecido a la vida. Nadie dice lo piensa y nadie es más brillante, más misterioso y quizás más desgraciado que Don Draper. La única pega a este pack es que le falta la rompedora e histórica cuarta temporada, con algunos de los mejores capítulos jamás emitidos en televisión.

Perdidos (a 170 euros). Aunque a priori pueda parecer un regalo caro, son 94 horas de emociones trepidantes, una montaña rusa de acción, suspense e intriga que ha revolucionado la historia de la televisión, pese a su controvertido final. Las aventuras de un grupo de supervivientes en la isla misteriosa (no confundir con la de Julio Verne, que acojonaba mucho menos). Si usted es capaz de ver la primera temporada sin engullir con ansiedad varios capítulos seguidos, seguro que le devuelven el dinero.

The Wire (a 90 euros). Más que un obsequio navideño, es una faena. La magistral inmersión del periodista David Simon en los guetos de Baltimore, el mundo de la droga, el crimen, la trata de blancas y la corrupción general. No es una serie fácil (“Que se joda el espectador medio”, llegó a decir su creador), pero muchos sostienen que es la mejor de la historia. Quizás no de servidor, pero no seré yo quien inicie una polémica por ello.

Roma (45,60 euros). Son sólo dos temporadas, pero qué dos temporadas. Esta ‘joint-venture’ de la HBO y la BBC, en esos momentos las dos grandes cadenas de referencia en términos de calidad (luego llegaría la AMC) fue una producción carísima y ruinosa que mereció la pena para los que la disfrutamos. De la mano de un casting extraordinario retrocedemos a los días de Julio César, Augusto, Cleopatra y Marco Antonio, contados por un centurión romano y su fiel compañero de armas. Violencia, sexo e intrigas palaciegas para una recreación histórica de primera. Lástima que se incendiaran los estudios de Cinecittá, aunque quizás les prendieran fuego para cobrar al menos el seguro.

Hermanos de Sangre (40 euros). Ni se le ocurra regalar o regalarse The Pacific si no vio la anterior miniserie sobre la campaña europea, de los amigos Spielberg y Hanks, basada en el estupendo libro homónimo de Stephen Ambrose. Seguimos a la compañía Easy de la División 101 aerotransportada en su lucha contra los nazis. Una joya.

Damages, Daños y perjuicios (primera temporada a 30 euros). Puestos a hacer un buen regalo no demasiado caro, la primera temporada de esta serie de abogados protagonizada por Glen Close es histórica y redonda. Luego cae en picado. Una brillante abogada recién salida de la facultad decide fichar por el polémico bufete de Patty Hewes, especializada en demandas colectivas y con unos métodos poco ortodoxos. Ambición, suspense y una mala para el recuerdo.

El Ala Oeste de la Casa Blanca (97 euros). No es sólo una serie, sino un tratado utópico sobre lo que es y debería ser la política. Una obra maravillosa, escrita y producida por ese maestro de los diálogos que es Aaron Sorkin (guionista de ‘La red social’, ‘Algunos hombres buenos’ y ‘La guerra de Charlie Wilson’), y protagonizada por Martin Sheen, un presidente de ficción que seguro influenció a Obama.

Battlestar Galactica (100 euros). La versión moderna es mucho mejor que la antigua, pese a que alguna de las temporadas se pareció peligrosamente a una telenovela entre humanos y cylons. La raza humana busca refugiarse en la Tierra tras quedar al borde de la extinción por un ataque a traición de los cylons. Protagoniza Edward James Olmos, muy bien como comandante Adama.

Centrifugado narrativo

Hyde | 4 de marzo de 2010 a las 12:44

El esquema narrativo de partida de ‘Damages’ (Daños y Perjuicios), parece extremadamente complejo, pero en realidad es bastante sencillo. Se coge al espectador, se le mete en la lavadora y se le centrifuga. El tambor gira hacia delante y hacia atrás, y desde el primer capítulo sabemos que algo terrible va a pasar, ha pasado y está pasando. Pero se nos hurtan los pasos intermedios y sabiendo lo que sabemos, en realidad estamos a dos velas. Si a eso se le añade el detergente más potente del mercado, un elemento casi explosivo como es su personaje principal, la abogada Patty Hewes que compone de forma magistral Glenn Close, y una amplia gama de excelentes secundarios, tenemos una de las mejores primeras temporadas de una serie de la historia.

Porque el problema principal de ‘Damages’ es su espectacular arranque. No es una estrella fugaz, como Prison Break y Heroes, pero la trama de los Kessler y Zelman sufrió mucho en la segunda temporada, porque los guionistas habían agotado la capacidad de sorpresa del espectador en la primera, absolutamente adictiva. Damages sentó cátedra en el uso del flashback, pero sus creadores han abusado del recurso, incluso más que los de ‘Lost’. Si en la primera temporada el personaje de Close, una letrada que hace llorar al más fiero de los tiburones de Wall Street, se obsesiona con un millonario por estafar a sus trabajadores y accionistas, en la algo decepcionante segunda lo hace contra una gigantesca multinacional que está contaminando un condado y alterando las reglas del mercado eléctrico. En la tercera temporada, que empezó hace semanas, los oportunistas guionistas han copiado el escándalo de Maddof, y se adentran en los esquemas de una estafa Ponzi. La nómina de estrellas invitadas y secundarios de Damages es impresionante. Desde el magnífico Ted Danson y su Arthur Frobisher, hasta John Doman, nuestro jefe favorito de ‘The wire’. Pasando por el siempre estupendo Zeljko Ivanek, el algo apagado William Hurt, Marcia Gay Harden o Timothy Olyphant. Este año tiene en nómina a Martin Short, Campbell Scott y Limli Tomlin, por lo que parece que el listón ha bajado algo en esta serie de trucos narrativos que está renovada por varias temporadas, pero que se enfrenta al casi imposible reto de mantener enganchado a su público, algo saturado de tanto artificio.

Secundarios estelares

Hyde | 22 de abril de 2009 a las 18:58

Anoche, casi rematando en casa la primera temporada de ‘In treatment’, que me tiene totalmente adicto al doctor Paul Weston, me acosté sobrecogido por la actuación de Glynn Turman, un veterano secundario que ha pasado por ‘The Wire’, ‘Urgencias’ e incluso por ‘Se ha escrito un crimen’. Su interpretación es de Oscar. Hoy, buceando en la red, me entero, ignorante de mí, de que ese trabajo le valió un Emmy el año pasado. Merecido, sin duda.

Las grandes series se distinguen especialmente por sus grandes secundarios. Sí, el protagonista es fundamental, y otro día haremos una lista de los mejores personajes y actores en el papel principal, pero hoy quiero pararme en quienes les roban de vez en cuando el plano, la cartera y algo más a Tony Soprano/James Gandolfini, Glenn Close/Patty Hewes, y compañía.

Así que además del mencionado Glynn Turman, de la serie ‘In treatment’ estamos obligados a citar a la pequeña gran Mia Wasinowska, la próxima ‘Alicia en el país de las maravillas’ de Tim Burton.  De la reciente ‘Sons of Anarchy’ -recomendada por el amigo St. James y de rabiosa actualidad tras la desarticulación en España de la banda Ángeles del Infierno-, a la magnífica Katie Sagal, la esposa Bundy de ‘Married with Children’. De la añorada ‘The Shield’ es obligado recordar al paleto Shane que encarnó Walton Goggins y al inspector Kavanaugh que bordó el oscarizado Forest Whitaker.

En ‘Damages’ hay que quedarse con el trabajo en la primera temporada de Zeljko Ivanek como el litigante y atormentado Ray Fiske y con el de Ted Danson como Arthur Frobisher.

Después hay otras series en las que no está tan claro que haya secundarios, sino que se trata de obras más corales. Es el caso de ‘Perdidos’ o de ‘Entourage’, en la que lógicamente despunta el Ari Gold de Jeremy Piven, o de ‘How I met your mother’, en la que hay que citar por obligación al Barney Stinson de Neil Patrick Harris. En cuanto a ‘Los Soprano’, sería incapaz de mencionar un solo secundario. Los nombres y personajes darían para otro post.

¿Cuál es tu secundario favorito?

Vuelve una de las grandes

Hyde | 5 de febrero de 2009 a las 14:18

http://www.youtube.com/watch?v=sjJC7c-qyfw&feature=related En capítulos anteriores/”previously, on el cine ha muerto”, hemos comentado la facilidad con que las series mueren de éxito. Es decir, se alargan artificialmente magníficas tramas que se habían agotado en la primera temporada. Es el caso de ‘Prison Break’ y de ‘Héroes’. Está por ver si le ocurre lo mismo a la sensación de 2007, ‘Damages’. Sí, es otra serie de abogados y de suspense. Pero no tiene absolutamente nada que ver con las anteriores, es algo completamente diferente, un alarde de guión, ritmo narrativo, uso de los flashbacks y, sobre todo, interpretación. Quien haya visto un capítulo de esta serie y no haya seguido viendo todos los demás que levante la mano… ‘Damages’, en España ‘Daños y perjuicios’, es obra de los hermanos Kessler, Glenn y Todd. Uno de ellos es actor e incluso ha participado como agente del FBI en esta serie y en ‘Los Sopranos’. El otro también ha sido guionista y productor de los añorados mafiosos de Nueva Jersey. Es decir, que los dos tienen el certificado ISO 9000 en series de calidad y saben lo que se traen entre manos.

Tampoco son novatos exactamente los actores de la serie. En la primera temporada, y ganó un Emmy por ello, descubrimos a una Glenn Close como nunca, y eso es mucho decir. Su Patty Hewes es ya uno de esos personajes históricos de la televisión, homologable a Tony Soprano, Vic Mackey. La inicialmente mosquita muerta Rose Byrne está muy bien, pero sobre todo nos sorprende Ted Danson, sí, el de Cheers.  Es uno de los secundarios de absoluto lujo de esta serie imprescindible, como Zeljko Ivanek, un pequeño grande (por cierto, es básico ver esta serie en versión original). En la segunda temporada se incorporan otros tres pesos pesados de la pantalla: William Hurt, Marcia Gay Harden (impresionante su papel en ‘La niebla’, by the way) y el más joven Timothy Olyphant.

Aunque la segunda temporada no tiene (es imposible) el elemento de sorpresa absoluta de la primera, los tres primeros capítulos no han sido una gran decepción. Y eso ya es algo, porque las expectativas estaban demasiado altas.