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El final no es el todo

Hyde | 23 de mayo de 2010 a las 21:30

Ten cuidado con lo que pides no sea que se te conceda. Seis años y casi 120 horas después, ‘Perdidos’ acaba hoy. La colosal, enciclopédica obra de Lindelof, Cuse y Abrams llega a su largo capítulo final con muchas respuestas aún por responder. Aunque la mayoría de sus millones de fans en todo el mundo estemos con el hacha en la mano pendientes de si los guionistas son o no capaces de resolver los cientos de interrogantes aún abiertos, los misterios pendientes, que levante la mano quien no haya disfrutado como un niño con esta historia coral protagonizada por una isla. Algunos todavía no se han dado cuenta de que lo importante es el camino. Y qué diablos, qué impresionante aventura nos ha brindado esta serie, que ha venido a ser a la televisión lo que en su día pudieron ser al cine películas como ‘Ben Hur’ o ‘La Guerra de las Galaxias’. Un hito irrepetible. Conocedores de que habrá muchos seguidores descontentos, Lindelof y Cuse, que se han currado el show mientras el ‘pequeño Midas’ Abrams seguía lanzando proyectos en cine y televisión, concedían la semana pasada una larga entrevista al New York Times. Se agarraban al argumento de David Chase, creador de ‘Los Soprano’ y un dios de la tele: la vida es ambigua y no siempre nos da respuestas a todo, esa es precisamente parte de la gracia. Aunque la siguiente declaración de intenciones con respecto al final de ‘Lost’ era preocupante: no habrá respuestas claras porque no quieren imponer toda su visión de la historia a los espectadores, así que el desenlace será una especie de buffet libre que posiblemente desate las iras de muchos.

Aunque lo mejor de ‘Perdidos’, precisamente, ha sido la incertidumbre permanente como eje argumental. En la primera temporada, que desde su minuto uno ponía toda la carne en el asador estrellando un avión en Hawaii (eso es apostar por la tele y lo demás tonterías), no teníamos claro si se trataba de una serie de terror, suspense o de ciencia ficción. Su tremendo éxito motivó su renovación, una lógica caída de la tensión narrativa pero también el inicio de la vasta mitología de ‘Lost’. Tenemos por supuesto a Los Otros, los falsos y los verdaderos; a osos polares corriendo en mitad de una isla tropical, un furioso humo negro que surge de entre la selva; apariciones de muertos; un tipo encerrado en una escotilla tecleando la misma serie de números cada 108 minutos porque si no lo hace, el mundo se acaba; viajes en el tiempo; universos paralelos, un templo perdido, un galeón cargado de esclavos pudriéndose en el bosque, una avioneta de narcos africanos que se estrelló con su cargamento de vírgenes-mulas, un millonario malvado que quiere matar a todo el mundo… Y tenemos, sobre todo, a la Corporación Dharma, una iniciativa científica pseudo hippie que va construyendo estaciones por la isla pero que a día de hoy sigo sin explicarme muy bien.

Todo este berenjenal, del que se quedan mil otros factores en el tintero, no es sin embargo la clave del éxito de la serie. Como dicen sus creadores, al final todo se reduce a un buen desarrollo de los personajes y su interacción, a lo que los guionistas han dedicado el 85 por ciento de su tiempo. Nadie es lo que parece en ‘Perdidos’. Todos buscan la redención, según Lindelof y Cuse, y a lo largo de estos seis años los conocemos mejor que a la mayoría de nuestros amigos y familiares. Sabemos que Sawyer podía parecer un cabronazo egoísta al principio, pero que en el fondo es un niño traumatizado por la muerte de sus padres, necesitado de cariño, y un gran lector. Jack es el héroe indiscutible, el líder que no quiere serlo pero tampoco evitarlo. Aunque se trata de un tipo tremendamente inseguro, obsesionado con la figura paterna. ¿Y qué decir de Locke? Lo mismo un alfeñique que un titán, un hombre maltratado por la vida, al que su padre le roba un riñón y lo tira por una ventana, que se empeña en ir de excursión a Australia en silla de ruedas y que acaba encarnando al Mal Supremo.

Pero el realmente malvado de la serie es Benjamin Linus, uno de esos malos antológicos que cumple el requisito de todo buen pérfido: queremos creer que, en el fondo, no es tan malo. Algunos lo han comparado a Darth Vader, y su aparición fue casi por casualidad. El azar, y los errores cometidos a lo largo del camino -que han sido unos cuantos, y los creadores de la serie los admiten sin tapujos- han enriquecido ‘Perdidos’. Muchos nos preguntamos por qué desapareció el inquietante Mr. Eko de la segunda temporada. Pues simplemente porque el gran actor británico que lo interpretaba no quería pasarse tanto tiempo rodando en Hawaii, lejos de su familia. Así que llamaron a Michael Emerson, un secundario poco conocido por el público. La idea inicial era convertirlo en un ‘otro’ rehén. Pero acabó siendo el líder de los malos, ganando un Emmy, creando un villano histórico.

Luego están Jacob y su hermano, a mi juicio introducidos con calzador en la trama. No hay quien se crea la historia de las dos piedrecitas y la tumba, por muy justificados que se sientan los guionistas al introducirla para convencernos de que todo estaba pensado. ¡Pero si precisamente la improvisación, el hecho de encerrar durante un mes a un montón de escritores y guionistas para ver cómo seguían, es una de las claves de Perdidos!

No sé ustedes, pero me niego a juzgar por un solo capítulo esta superproducción televisiva, en la que han trabajado 425 personas, en la que se han empleado los mejores medios técnicos, que cuenta con la excelente banda sonora del gran Michael Giacchino y un casting excepcional. Sería como forjar una idea definitiva de alguien muy querido en base sólo a nuestro último encuentro. Es humano hacerlo. Pero también un error.

Que no se acabe

Hyde | 15 de abril de 2010 a las 12:36

Este artículo es un artículo de arrepentimiento. Un ejercicio de contrición. Una petición pública de perdón. Ahora que se va acercando el final, admito que hemos sido demasiado duros y exigentes con ‘Perdidos’. Es lo que ocurre con la familia, con los amigos, con las personas a las que queremos y admiramos. No les perdonamos el mínimo fallo y tendemos a olvidar los buenos momentos que hemos pasado. Dice Punset que una ofensa requiere de cinco actos de conciliación para que el cerebro la olvide. Puede que ‘Lost’ nos haya ofendido en unas cuantas ocasiones, que los giros de la trama, los primeros capítulos de esta temporada, nos decepcionaran después de tanta expectación. Pero esta serie nos ha dado infinidad de compensaciones por ello. Basta escuchar la monumental banda sonora de Michael Giacchino para darse cuenta de la variedad de emociones que nos han brindado la isla y sus personajes. Giacchino es el nuevo John Williams, y con esa facilona comparación puede que nos quedemos cortos. Este joven compositor de Nueva Jersey, de 42 años, empezó haciendo sus pinitos poniendo la música en videojuegos y acaba de conquistar el Oscar por ‘Up’. Ha compuesto las bandas sonoras de otras joyas de Pixar, como ‘Los increíbles’ y ‘Ratatouille’, y desde que lo conoció el rey Midas de la televisión, J.J. Abrams, no se ha separado de él. ‘Alias’, ‘Fringe’, la última versión de ‘Star Trek’, ‘Misión Imposible III’, ‘Monstruoso’, llevan su firma.
Pero quizás la banda sonora de ‘Lost’ sea su mejor trabajo hasta ahora. La música es una de las grandes claves del éxito de esta serie. Hay temas que provocan un miedo terrible a lo desconocido, mientras otras piezas nos descubren el enorme cariño que le tenemos a la mayoría de los personajes. Incluso malvados como el Ben Linus de Michael Emerson tienen un hueco en nuestro corazón. Es doloroso pensar que nos queda poco por disfrutar de ‘Perdidos’, del puñado de estupendos personajes que son Desmond, Locke, Sayid, Jack, Charlie, Sun, Kate, Jin… Pese a todos los defectos que le queramos encontrar, se trata de una extraordinaria obra coral. Y su música es sublime.

Regresos y familias en la ABC

Hyde | 8 de abril de 2010 a las 11:17

chiklisEl fin del parón invernal, que supuestamente debía servir a algunos guionistas para recargar las pilas, ha devuelto a las pantallas varias series, así que se nos acumula el trabajo. Hoy nos centraremos en la cadena ABC. Por el momento, ‘V’ sigue siendo la misma bazofia que dejamos en diciembre. Al menos en el quinto episodio por fin vemos una rata… …aunque no es engullida. ‘Flahsforward’, que empezó muy fuerte y después se fue diluyendo como un azucarillo, va a apostar por Dominic Monaghan. Bien hecho. El ex hobbit tiene capacidad, como ya nos demostró en ‘Perdidos’, para aportar muchas capas a sus personajes. Todavía no tenemos claro si es bueno, malo o ambas cosas en la serie, una característica que distingue a las creaciones honestas. A esos dos shows hay que sumar ‘Lost’, que por cierto ha recuperado su brío original tras unos primeros tres capítulos muy decepcionantes, y, especialmente, ‘Modern Family’, uno de los mejores estrenos de los últimos años. Esta comedia de situación innova donde todo estaba trillado, y en cada episodio nos aporta carcajadas de muchos quilates y también las precisas dosis de ternura y reflexión. Es difícil encontrar una serie con un casting mejor, con el hilarante Ed O’Neill como patriarca de la familia. Su presencia inunda la pequeña pantalla. Y luego está Ty Burrell, un actor secundario con mucha experiencia en producciones de Hollywood, interpretando al cansino padre moderno y bastante estúpido. Al principio empacha, pero luego no quieres dejar de verlo. Por no hablar de Eric Stonestreet, el gordito del matrimonio gay, un oso de peluche que jugaba al fútbol americano.

La ABC prepara otra serie familiar que promete ser la sensación de la próxima temporada. Michael Chiklis, nuestro añorado Vic Mackey en ‘The Shield’, y Julie Benz, la sensual pero cursilera Rita de ‘Dexter’, encabezan ‘No ordinary family’, que vendrá a ser la adaptación televisiva y en carne y hueso del éxito de Pixar ‘Los increíbles’. Si la película fue extraordinaria, la serie pinta estupenda.

Placaje a ‘Perdidos’

Hyde | 18 de febrero de 2010 a las 11:49

Lo siento por los millones de fans, por la campaña de marketing mundial, y por mí mismo. Pero los tres primeros capítulos de ‘Perdidos’ son una tomadura de pelo. No teman, que no vamos a emplear espoilers, pero hay un momento concreto, en el que se nota en las propias caras de los actores que ni ellos mismos se creen ya tanto giro de guión. A estas alturas no hace falta recordar que la serie estaba pensada para una temporada. Habría sido excepcional, histórica. Y sí, nos habría dejado sin muchos buenos momentos posteriores (entre esos momentos sublimes está la muerte de Charlie…). Pero también nos habría ahorrado el desengaño final. No tengo problema en tirar la primera piedra: de momento la última temporada de ‘Lost’ no nos convence en absoluto. Exigimos ahora mismo mayor respeto a su trayectoria y a sus fans. Porque hasta el tercer capítulo, lo mejor de la sexta es, con diferencia, la magnífica promo que hicieron los muchachos de Cuatro y que fue explotada por la Fox. Ya saben, el tablero de ajedrez, el poema de Omar Khayyam. 

Aunque mientras todos nos volvemos locos con Perdidos, ha pasado bastante desapercibido en EEUU, y totalmente ignorado en España, el final de la cuarta temporada de ‘Friday Night Lights’. Hace semanas escribimos de esta estupenda serie de Peter Berg. Si el grado de ansiedad con la que uno espera que se descarguen los capítulos es directamente proporcional a lo que le gusta una serie, debo admitir que ésta es ahora mismo nuestra favorita. Pero no sólo de servidor, también de muchos críticos y guionistas de EEUU. Hay que tener talento para mantener e incrementar la tensión narrativa cuando la trama iba en teoría de algo tan superficial como el equipo de fútbol americano de un instituto de un pueblo tejano que vive obsesionado con ese deporte. Pero luego descubres que es lo único que le da alegría, sueños, a Dillon, una población sumida en la crisis, con graves diferencias sociales. Todo abordado con una exquisita distancia, sin caer en las tentaciones fáciles de enfrentar a blancos y negros, de banalizar un aborto juvenil, los problemas de las drogas o las bandas. En esta temporada incluso se afronta el drama de la muerte de un padre que es un desconocido para su hijo, un capítulo memorable que ejemplifica muy bien el alto nivel de esta serie.

Friday Night Lights es un retrato de un pueblo medio con el deporte de fondo, con un grupo de grandes y jóvenes actores que se va renovando cada año. En éste ha irrumpido con fuerza Michael B. Jordan, que ya nos gustó en ‘The Wire’. Pero a esta serie le ocurre lo mismo que a sus protagonistas: tiene que estar en permanente pelea para que sus méritos sean reconocidos, para no pasar desapercibida. Una bellísima historia sobre el fracaso, el éxito y la lucha. Grave error el mío si no la incluí en la lista de las diez mejores series de la década. Merece estar en el top5.

¿Perdidos sin perdidos?

Hyde | 14 de enero de 2010 a las 10:23

http://www.youtube.com/watch?v=5cfaGCRBr2s Nada puede con el fanatismo por ‘Lost’. Desde luego, tampoco la política, ya hemos visto que la Casa Blanca ha tenido que dar marcha atrás a su idea de que Obama pronunciara el discurso anual sobre el Estado de la Unión el 2 de febrero, lo que habría retrasado la premiere de tres horas prevista por la ABC. Obama puede ser más fan de ‘Entourage’ y ‘The Wire’, pero no un suicida en lo que se refiere a popularidad. Este humilde bloguero, muy crítico con las extensiones artificiales de todo tipo, especialmente las tramas televisivas que se alargan hasta matarlas, tiene que agachar la cabeza ante el fenómeno desatado por la sexta y última temporada. Nadie puede negar que ‘Perdidos’ ha sido un fenómeno mundial. Sí, le han sobrado muchos capítulos, se ha abusado del flashback, de los tríos amorosos, del lado oscuro de sus personajes. Pero la isla y la Corporación Dharma nos han llevado más lejos, en términos de narrativa, imaginación y misterio, que ninguna otra serie. Como con la escotilla, nunca sabíamos qué nos podíamos encontrar. Y nada, nada, nadie, nadie, es lo que parece en ‘Lost’.

Además, quizás esta serie fue la que inaugura en España una nueva forma de ver televisión: gracias a internet y a pesar de las cadenas. Porque TVE la maltrató de mala manera, con cambios de horarios y días y con repeticiones repentinas, como había hecho antes, oh sacrilegio, con ‘A dos metros bajo tierra’ y ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’. Así que o bien te la descargabas o bien te comprabas la caja de DVD de la primera temporada. El resultado era el mismo: noches enteras sin dormir porque eras incapaz de ver sólo un capítulo. O sólo dos. Estabas tan perdido por la serie como los protagonistas en la isla.

Ningún otro show ha nutrido tanto de actores los demás. El hobbit Dominic Monaghan, tras la muerte de Charlie –por cierto, el mejor capítulo de la serie desde la primera temporada-, es ahora uno de los supuestos malos de ‘Flashforward’. Elizabeth Mitchell, Juliet, otra fenecida, es la estrella de ‘V’, un fiasco, por cierto. Otro cadáver, Ian Somerhalder, es uno de los protagonistas de ‘Los diarios del vampiro’. A Michelle Rodríguez, también criando malvas en la isla, la acabamos de ver en ‘Avatar’. Pero ¿qué será de los vivos? ¿Qué harán el año que viene nuestro Terry O’Quinn, el gran Locke, Josh Holloway, Sawyer, o Michael Emerson, Benjamin Linus? Por Evangeline Lilly no nos preocupamos. De momento tiene un papel en ‘The hurt locker’, favorita para los oscars. En cambio, Matthew Fox puede prevenir muy bien sus arrugas y ojeras, pero debería echarle más ojo a sus futuros proyectos. Hay que aprovechar bien las oportunidades mientras uno está de moda, y él la pifió a base de bien con ‘En el punto de mira’.

Han vuelto

Hyde | 30 de octubre de 2009 a las 14:05

Apenas faltan cuatro días para el esperado estreno (más bien reestreno) de ‘V’, los visitantes. Tiene como protagonista a una vieja conocida de ustedes, Elizabeth Mitchell, ‘resucitada’ de ‘Lost’. El caso es que la cadena generalista ABC se posiciona en esta temporada de otoño/invierno como el rival a batir. Entre ‘Perdidos’, ‘V’, que será un éxito seguro, y la sorprendente y más que recomendable ‘Flashforward’, su parrilla se lo pone muy difícil a las cadenas de pago. La próxima semana hablaremos del estreno, en cuanto podamos importarlo. Calculen jueves o viernes.

Mensaje de la Corporación Dharma

Hyde | 7 de junio de 2009 a las 11:21

Antes de que el próximo comentario proponga mi excomunión televisiva, prefiero matizar el último post sobre ‘Perdidos’. Más que matizar, ruego a los que ya están con las antorchas en la mano que lo lean bien. Sí, ‘Lost’ inauguró una nueva era en la televisión. Sí, somos tan masocas que aunque creamos que nos toman el pelo, seguimos enganchados por si remonta el vuelo y porque, repito, no hay nada mejor en la televisión. Ya se recuperó en la magnífica tercera temporada, después de una segunda que iba cuesta abajo. Y la primera temporada de Perdidos es de lo mejor que se ha hecho nunca en televisión. Nadie puede discutir eso. Pero demonios, la serie se ha alargado por su tremendo éxito, no porque los creadores ni la ABC tuvieran pensadas seis temporadas de la ‘isla misteriosa’.

Relean los post, la veneración por el nuevo Spielberg Abrams y descubrirán que no soy uno de Los Otros. Yo también iba en el Oceanic Flight hasta que se estrelló.

Mantengo lo dicho sobre los personajes y su agotamiento, salvo algunos casos honrosos. Y a los embajadores de la SGAE les recuerdo que la quinta temporada que tanto comentan aún no se ha emitido en España ni se vende en DVD. Salvo que vivan en EEUU, no encuentro una forma que no sea ‘alegal’ de verla.

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La agonía de Perdidos

Hyde | 25 de mayo de 2009 a las 1:50

Lo sentimos, pero definitivamente ‘Perdidos’ acaba de entrar en la categoría que menos nos gusta en este blog, la de SCRAQUETEQUEHAACHAMUTI (Series Con Respiración Artificial Que Tenían Que Haber Acabado Hace Mucho Tiempo). Hace ya un par de temporadas que ‘Lost’ perdió el rumbo y se convirtió en una telenovela de suspense, en un ‘pasen y vean el nuevo salto triple mortal’. Sí, ‘Lost’ inauguró una nueva era en la televisión. Sí, cualquiera de sus capítulos y guiones de microondas supera seguramente a cualquier otra de las alternativas que ofrezca la tele. Sí, da pena rendirse y dejar solos en la isla a nuestros Robinsones del siglo XXI. Pero leñe, cada vez que termina una temporada uno tiene la impresión de que le han vuelto a tomar el pelo, de que le han robado la cartera.

La primera temporada de ‘Perdidos’ quitaba el hipo. Somos legión quienes desde entonces sufren la adicción a las series. Uno se compraba el pack de DVD por curiosidad y era incapaz de irse a la cama sin tragarse cuatro o cinco episodios seguidos. La segunda temporada nos desvelaba un poco más el pasado de los personajes, alargaba la trama y se hacía un poco tostón. Sin embargo, llegó la tercera y ‘BOOM’, los guionistas decidían inyectarnos adrenalina y no se cortaban un pelo, matando incluso a uno de los protagonistas. Nada como una tragedia para que volviéramos a alistarnos en la Corporación Dharma. La cuarta temporada volvía a ir cuesta abajo, aunque con un par de episodios memorables, de alta tensión. Pero después llegó la quinta y la depresión. Esta serie no tiene pinta de levantar cabeza, y los personajes empiezan a ser un fastidio. Jack nos tiene cansados de su vena autodestructiva, Kate podría aclararse de una vez, y Locke ha dejado de ser interesante. Incluso Benjamin Linus da pena. Sólo Sawyer, quién lo diría, mantiene el nivel.

Propongo crear un grupo en ‘facebook’ de fans locos por que la isla estalle, se hunda o se vaya a hacer carajo. El filón se ha agotado pero ni la ABC ni los productores quieren parar la máquina de hacer dinero. Prometen que la próxima temporada, que se emite a principios del año que viene, será la última. Ojalá acaben con este sufrimiento.

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Secundarios estelares

Hyde | 22 de abril de 2009 a las 18:58

Anoche, casi rematando en casa la primera temporada de ‘In treatment’, que me tiene totalmente adicto al doctor Paul Weston, me acosté sobrecogido por la actuación de Glynn Turman, un veterano secundario que ha pasado por ‘The Wire’, ‘Urgencias’ e incluso por ‘Se ha escrito un crimen’. Su interpretación es de Oscar. Hoy, buceando en la red, me entero, ignorante de mí, de que ese trabajo le valió un Emmy el año pasado. Merecido, sin duda.

Las grandes series se distinguen especialmente por sus grandes secundarios. Sí, el protagonista es fundamental, y otro día haremos una lista de los mejores personajes y actores en el papel principal, pero hoy quiero pararme en quienes les roban de vez en cuando el plano, la cartera y algo más a Tony Soprano/James Gandolfini, Glenn Close/Patty Hewes, y compañía.

Así que además del mencionado Glynn Turman, de la serie ‘In treatment’ estamos obligados a citar a la pequeña gran Mia Wasinowska, la próxima ‘Alicia en el país de las maravillas’ de Tim Burton.  De la reciente ‘Sons of Anarchy’ -recomendada por el amigo St. James y de rabiosa actualidad tras la desarticulación en España de la banda Ángeles del Infierno-, a la magnífica Katie Sagal, la esposa Bundy de ‘Married with Children’. De la añorada ‘The Shield’ es obligado recordar al paleto Shane que encarnó Walton Goggins y al inspector Kavanaugh que bordó el oscarizado Forest Whitaker.

En ‘Damages’ hay que quedarse con el trabajo en la primera temporada de Zeljko Ivanek como el litigante y atormentado Ray Fiske y con el de Ted Danson como Arthur Frobisher.

Después hay otras series en las que no está tan claro que haya secundarios, sino que se trata de obras más corales. Es el caso de ‘Perdidos’ o de ‘Entourage’, en la que lógicamente despunta el Ari Gold de Jeremy Piven, o de ‘How I met your mother’, en la que hay que citar por obligación al Barney Stinson de Neil Patrick Harris. En cuanto a ‘Los Soprano’, sería incapaz de mencionar un solo secundario. Los nombres y personajes darían para otro post.

¿Cuál es tu secundario favorito?

La Corporación Dharma se infiltra en el Ayuntamiento

Hyde | 10 de marzo de 2009 a las 13:37

Esto es ser forofo de verdad por la isla y no lo de este bloguero…

LA HIJA DE UNA EDIL DEL PP DE GETAFE GASTA 30.00O EUROS CON LA TARJETA DEL AYUNTAMIENTO PARA DESCARGARSE ‘PERDIDOS’ 

USÓ LA TARJETA DEL AYUNTAMIENTO PARA DESCARGARSE ‘PERDIDOS’

La concejala pide “perdón” y promete devolver “íntegramente” el importe con los “intereses” correspondientes
 Madrid, 9 (Fax Press)

 A la concejala del PP del Ayuntamiento de Getafe (Madrid), Blanca Rosa Alcántara, le ha salido cara la afición de su hija por las series. La menor, de 14 años, utilizó la tarjeta oficial del Ayuntamiento de su madre para descargarse por Internet capítulos de la serie de televisión ‘Perdidos’.

 

 La hija de la edil gastó con ese fin un total de 30.000 euros (cinco millones de las antiguas pesetas) que extrajo de la arcas municipales.Fue la propia Alcántara la que hoy reconoció la “travesura” de su hija, que utilizó una tarjeta oficial del Ayuntamiento que permite acceder a Internet. La concejala pidió hoy en una rueda de prensa organizada por el PP disculpas por el comportamiento de la menor y se comprometió a devolver “íntegramente el importe económico, con los intereses” oportunos.

El PP decidió sacar a la luz esta costosa anécdota y después de que el gobierno municipal le informara el pasado viernes de la existencia de una factura “excesiva y desmesurada” de una de las tarjetas que permitía el acceso a la red a los grupos municipales. El partido ha querido “dar la cara” para asegurar a los vecinos que las arcas municipales “no se verán dañadas”, a la vez que pidieron que no se usara este asunto con intereses políticos. “Hemos actuado nada más tener conocimiento del mismo”, aseguró el portavoz adjunto del PP de Getafe, José Luis Vicente, que mostró su apoyo a la concejala y comprendió que es “algo que nos puede pasar a todos”.
Por su parte, Alcántara, entre lágrimas y avergonzada, reiteró constantemente sus disculpas a los vecinos de Getafe por “las molestias y daños ocasionados”. La edil popular garantizó que desconocía el comportamiento de su hija que, a pesar de verla conectada en su casa a Internet, desconocía que estaba haciendo uso de la tarjeta oficial.

 

 

 

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