Archivos para el tag ‘Starz’

Los excesos del jefe (o Spartacus se mete a alcalde)

Hyde | 17 de noviembre de 2011 a las 12:40

La política ha sido tratada por la televisión de forma sublime, esperanzada pero ingenua, en la excepcional ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’ de Aaron Sorkin –me temo que no hay muchos presidentes Bartlets por ahí sueltos-, con el enfoque realista, crítico y brutalmente honesto de David Simon en ‘The Wire’ –se nota que el hombre, periodista, sabía de lo que escribía-, e incluso en versión histórica. ¿O acaso los Tudor y los Borgia no eran también tratados sobre la vieja política? Hace unas semanas, la cadena Starz, hogar de la sangrienta y excesiva ‘Spartacus’, se embarcó en una nueva ficción política, llamada ‘Boss’. Kelsey Grammer, estrella absoluta del show, interpreta al alcalde de Chicago Tom Kane, un tipo moralmente corrompido por el poder al que acaban de diagnosticar una enfermedad degenerativa y mortal que a toda costa quiere mantener en secreto.

Grammer, un magnífico actor que no hace mucho se estrelló con ‘Hank’ y al que le está costando horrores, como es natural, desembarazarse de la larguísima sombra de su gran Frasier –hace unos días llegó a decir que su ex mujer creyó que se casaba con el ficticio psiquiatra de la barra de ‘Cheers’-, lo borda. Pero no es suficiente para mantener en pie una historia a la que le falta lo mismo que a su cadena: un poquito (o un muchito) de contención. Una cosa es que el alcalde de Chicago o cualquier político con ambición sin límites sea un indeseable y otra es convertirlo a las primeras de cambio en la versión violenta de Tony Soprano. Kane no echa broncas, pega tirones de orejas. Una cosa es que haya sexo explícito y otra es que un candidato que acaba de salir de una multitudinaria rueda de prensa en la que ha machacado moralmente a su rival se ponga a echar un polvo en la escalera del hotel con su ayudante. En los dos primeros capítulos de ‘Boss’ también tenemos una mujer sacerdote enganchada a las drogas. Todo apunta a que si esperamos un poco, a Farhad Safinia, su creador y guionista de ‘Apocalypto’, se le ocurrirá meter a los mayas e incluso a alguna carabela española surcando el lago Michigan camino del Ayuntamiento de Chicago. En política todo vale. En la televisión de calidad no.

Sinergias en la estrellada ‘Camelot’

Hyde | 5 de abril de 2011 a las 13:35

¿Qué haces si te gastas una pasta en vestuario, atrezzo, espadas, escudos y demás utillaje medieval para hacer series como ‘Spartacus’ o ‘Los pilares de la tierra’? Pues hacer lo posible para amortizarlo y rellenar la parrilla. Le das otra vuelta de tuerca, la énesima, a la leyenda artúrica y grabas ‘Camelot’. Eso son sinergias televisivas y lo demás tonterías.

La reflexión no es mía, todo hay que decirlo, sino de Mrs. Hyde. Fue inmediata nada más comentarle que se trataba de una producción de la cadena Starz, especializada por lo que se ve en ficción histórica de dudosa calidad. ‘Camelot’, vistos dos capítulos, entretiene, pero no tanto como ‘Spartacus’. Y el mito de Excalibur la tabla redonda lo tenemos ya muy visto en sucesivas adaptaciones, no como ocurría con ‘Los pilares de la tierra’, también de la misma cadena.

Apenas merecería la pena ver ‘Camelot’  si no fuera por la presencia magnética de Eva Green como una sensual y maligna Morgana. Posiblemente el único acierto de casting. Porque el actor escogido para hacer de Arturo, el imberbe Jamie Campbell Bower, parece más propio para una pasarela de Jean Paul Gaultier vestido de marinerito en su primera comunión que para ponerse a soltar mandobles. La red está llena de comentarios, con mucho sentido común, en los que se apunta que habría sido mucho mejor para ese papel Peter Mooney, que interpreta a Kay, el hermano y mano derecha de Arturo.

Tampoco está demasiado afortunado Joseph Fiennes como Merlin. El pobre no anda demasiado bien desde la cancelación de ‘Flashforward’ y todo parece irle precisamente al contrario, hacia atrás. No levanta cabeza desde ‘Shakespeare in love’ y ‘Enemigo a las puertas’. Una cosa es cambiar el cine por series de calidad y otra dedicarse a productos ‘B’.

En los primeros episodios de ‘Camelot’ también aparece otro clásico televisivo británico que está haciendo sus pinitos en el cine, James Purefoy. Desde Marco Antonio en la añorada ‘Roma’, siempre viene a hacer también el mismo personaje.

En definitiva, si no tiene nada mejor que ver o hacer, puede emplear una hora en seguir ‘Camelot’. Pero justamente ahora se acaban de estrenar ‘The Killing’, de la AMC, ‘Los Borgias’, de Showtime, y a finales de mes llega a la HBO la producción televisiva posiblemente más esperada de la historia, ‘Juego de tronos’, el primer volumen/temporada de la saga fantástica de ‘Canción de hielo y fuego’, de George R.R. Martin. Y todo lo que estamos leyendo de las críticas y comentarios en EEUU sólo aumenta el entusiasmo y las ganas.

Dos formas de entender la violencia

Hyde | 27 de enero de 2011 a las 11:11

sunil

Termina ‘En terapia’ y comienza la precuela de ‘Spartacus’, ‘Dioses de la arena’. A priori, esta asociación puede parecer fruto de un trastorno mental grave. La primera, una serie exquisita, producto de la HBO, santo y seña de la calidad, creada por el hijo de García Márquez y protagonizada por otro Gabriel, el grandísimo Byrne, ha llevado la televisión a lugares donde nunca antes había estado: la consulta de un psicoterapeuta.

La segunda es un producto zafio, una mezcla de peplum con la estética de ‘300’, en el que el principal divertimento es contar la cantidad de litros de sangre, cabezas cortadas, culos y tetas que saldrán en cada capítulo. Salida de la factoría Starz, una cadena joven con series ambiciosas pero francamente mejorables (como esos ‘Pilares de la Tierra’ de visión reciente en España), está supuestamente protagonizada por el británico Andy Whitfield. Digo lo de supuestamente porque tras serle detectado un cáncer al intérprete, ha tenido que abandonar la serie tras su exitosa primera temporada. Aunque los productores intentaron ganar tiempo filmando esta precuela con los acontecimientos previos a la llegada del gladiador tracia al ludus y la escabechina posterior, lo cierto es que lamentablemente Whitfield recayó de la enfermedad y los productores le han buscado un sustituto definitivo, el joven Liam McIntyre.

Son ya varios los críticos, como nuestro querido Alberto Nahum en sus diamantes en serie, a los que he leído la comparación de ‘In treatment’ con un western. Es un símil afortunado, porque aunque apenas sale de la consulta y la mayor parte del tiempo sus protagonistas (el doctor Weston y el paciente de turno) permanecen sentados, hay pocas series en la que se pueda palpar más la tensión. Es una serie agotadora y violenta, por cuanto nos enfrentamos en ella a la mayoría de grandes problemas y sentimientos que nos persiguen y traumatizan a todos, por cuanto es una intrusión en territorios poco transitados de nuestra mente y memoria. Es una joya con unos actores excepcionales, y en la que los mejores capítulos casi siempre están dirigidos por Paris Barclay, ese estupendo artesano de la televisión que domina como pocos el alma que debe tener una serie.

En esta temporada, sin alcanzar el nivel de las anteriores, hemos contado en el diván con una Debra Winger espléndida en su madurez, pero que podía haber dado más. Ha brillado especialmente el indio Irrfan Khan, como el inquietante Sunil. Todavía no está claro si esta ha sido la última temporada de ‘En terapia’. La HBO aún no lo ha confirmado, pero todo apunta a que sí. Y no es mal tratamiento para la melancolía en que nos deja un empacho de violencia explícita (las vísceras, miembros cercenados y sangre salpican la pantalla) y sexo como el que ofrece la tramposa y repetitiva ‘Spartacus’, con la siempre sensual Lucy Lawless -quién iba a decir que veríamos así a Xena la Guerrera-, pero con los mismos argumentos de siempre. Es además una buena forma de poner la mente en blanco. ¿Acaso no estamos acostumbrados a ello los telespectadores españoles?

Malévolo añadido con ocurrencia posterior: Todo cambia si, tras echar un vistazo por la parrilla televisiva, ponemos ‘Spartacus’ y nos imaginamos, lanzados a esa arena, a cualquiera de los personajillos que la invaden. Pienso especialmente en Telecinco… Entonces seguro que nos parecerá una maravilla.

Casquería y no muy fina

Hyde | 25 de febrero de 2010 a las 17:51

http://www.youtube.com/watch?v=fl0UCuSw6YQ&feature=SeriesPlayList&p=D19BD66D1DE81B74

¿Le gustan ‘300’, ‘Kill Bill’, las películas ‘gore’ en general? ¿Lo primero que hace cuando entra en una carnicería es ir a la sección de casquería y vísceras? ¿Es usted de esos que siempre se quedan obnubilados con escotes, culos, tetas o bíceps, con la carne al peso en general? Si las respuestas a las tres preguntas anteriores son afirmativas, su serie, no cabe duda, es ‘Espartaco: sangre y arena’.

La cadena Starz empezó a emitir en enero esta brutal versión del algo trilladito mundo de los gladiadores, desde luego nada que ver con la joya de Kubrick. En ‘Spartacus’ apenas hay moral, política, ni siquiera guión. Sólo sangre salpicando al espectador a raudales, sexo explícito en buenas dosis y por capítulos, escenas salvajes como nunca habíamos visto en televisión y pocas veces en el cine. A los que llegamos a casa algo saturados del trabajo, los 40 minutos largos de cada capítulo pueden suponer un desahogo para evitar montar la pajarraca en la oficina, es cierto, pero no ensalzaremos desde aquí la calidad de esta nueva serie. Es un subproducto para pasar el rato si uno no padece de ardores de estómago o hemofobia. Con decir que uno de sus productores es Sam Raimi, culpable de las tres primeras Spiderman -a mi juicio sólo vale la segunda- aunque con la divertida ‘El ejército de las tinieblas’ a sus espaldas, basta para hacerse una idea.

Apenas hay algunas caras conocidas en Espartaco. La neozelandesa Lucy Lawless, anteriormente Xena, la guerrera, y después uno los cylons fundadores de Battlestar Galactica, tiene aquí un papel bien diferente. De una amazona y fría máquina se convierte en la ardiente, sensual y ligera de ropa y cascos esposa del amo de los gladiadores. Éste lo interpreta el veterano actor escocés John Hannah, un rostro familiar como secundario. Peter Mensah, a quien vimos por cierto en 300 y también en Avatar, siempre en papeles inquietantes, es el maestro de gladiadores. Y Espartaco lo encarna Andy Whitfield, un rostro bonito, duro y bastante desconocido. El creador de la serie es Steven S. Deknight, responsable entre otros proyectos de ‘Buffy’, su spin-off ‘Angel’ y de ‘Smallville’. Ha pasado tanto tiempo entre vampiros que ahora está sediento de sangre.