Las leyes de Linde

Javier Gómez | 28 de agosto de 2009 a las 11:22

Existe una enorme bibliografía sobre las leyes de Murphy. Ya saben, el Si algo puede salir mal, saldrá mal y sus interminables corolarios. Pero aunque la paternidad de la ley de la tostada que siempre cae del lado untado ha sido muy discutida, podemos y debemos proponer un candidato malagueño para darle nombre: Enrique Linde. Para su desgracia, el veterano socialista ha tenido oportunidad de catalogar las infinitas variables de la Ley de Murphy con el plan del Puerto de Málaga. Todo lo que ha podido salir mal ha ido peor. Primero se encargó la transformación de los muelles 1 y 2 a unos listillos disfrazados de multinacional. Presentaron tales bodrios para el espacio más noble de la ciudad que por una vez la sociedad civil se movilizó y la Junta reaccionó. La iniciativa pública se quedó con el muelle 2 y se convocó otro concurso para que privados serios explotaran el muelle 1. Y el plan ha seguido a pies juntillas los dictados de Murphy.

Junto al Paseo de los Curas se decidió crear el llamado Palmeral de las Sorpresas. De momento más que sorpresas ha habido sustos. El muelle hacía aguas, llegó la plaga del picudo rojo y la empresa adjudicataria quebró.

En cuanto al muelle de La Farola, donde se acaban de encontrar unos restos arqueológicos que envenenan los sueños de Linde, se lo disputaron las mejores promotoras de Málaga. No ganó ninguna de ellas ni el mejor proyecto, sino la oferta que más dinero daba al Puerto. Obviamente, salió rana. Udisa, que va camino de dar más pases que José Tomás, apenas dejó secar la tinta del contrato de concesión para venderla a dos empresas locales. Ambas solventes, pero que se han topado con la peor crisis inmobiliaria que se recuerda y se lo están tomando con calma chicha.

El Universo confabula en su contra. Principio fundacional de las leyes de Linde.

  • Mabel

    Buenisima, la explicación de lo que esta ocurriendo en el Puerto. Es el Puerto menos abierto a la ciudad de toda España. Sigue la valla, y todo el espacio privatizado, por no hablar de esas elevadas y enormes cajas de cristal que están poniendo entre Palmeral de las Sorpresas y Palmeral de las Sorpresas, ¿sera que las sorpresas nos la llevaremos cuando sepamos para que van servir?