El jefe infiltrado

Javier Gómez | 25 de marzo de 2010 a las 12:28

La sensación de la televisión estadounidense este año -así que prepárense para verla en unos meses en versión española-, es un ‘reality’. Habitualmente, con sólo decir esa palabra se nos vienen a la cabeza múltiples e indecentes basuras que deberían estar prohibidas (a todos se nos olvida que el espacio radioeléctrico es público), la última de ellas la infame ‘Generación Ni-Ni’ que está hundiendo el prestigio de la Sexta.

Pero ‘Undercover Boss’ tiene buena pinta. Se trata de infiltrar al máximo jefe de una gran compañía entre los empleados de menor nivel, que reciben al nuevo trabajador y le enseñan su misión. Cada semana, el presidente de una multinacional de un sector diferente, desde las hamburguesas, las gasolineras o la recogida de basuras, se disfraza y conoce a fondo las entrañas de su propia empresa. A algunos se les habían olvidado y otros nunca las pisaron. Los jefes descubren que no es tan fácil hacer las tareas que pensaban sencillas y también el impacto que tiene sobre el personal las decisiones que toman. Por su parte, los trabajadores suelen acabar el programa orgullosos de su labor y con una palmadita en la espalda del jefe. Los realizadores se cuidan mucho de evitar humillaciones o diatribas contra la dirección y, al fin al cabo, hay un equipo de cámaras acompañando al ‘novato’ con pinta de despistado que acaban de asignarles. No todos los candidatos son aceptados en ‘Undercover Boss’. La productora selecciona jefes y plantillas que cumplan ciertos requisitos: se trata de contar una bonita historia a lo ‘El príncipe y el mendigo’, así que no hay eliminatorias ni broncas.

Habrá que esperar a ver quién es el valiente que se atreve a adaptar este formato en España. No vemos a Gerardo Díaz Ferrán compartiendo ‘tupper’ con sus empleados, ni seguramente habría forma de maquillar a Isidoro Álvarez o Emilio Botín para que se pongan a vender trajes o hipotecas. Habida cuenta del exagerado peso de la administración pública en nuestro país, quizás lo más acertado sería meter al político entre los subordinados. Seguro que estas últimas semanas, el ‘Griñán infiltrado’ habría barrido en las pantallas andaluzas.

  • periko

    Sí, estaría bien ver a un director de un periódico ir a ruedas de prensa, cerrar con la velocidad que él pide a los demás y escribir de temas distintos con precisión. Sí, sería curioso.

  • Manuel Guisande

    Aquí, el primero que lo haga termina vendiendo su empresa