El Prisma » Archivo » Ahora o nunca

Ahora o nunca

Javier Gómez | 12 de abril de 2010 a las 16:48

Prepárense para el sacrilegio. ¿Listos? Allá va: quizás no se debió construir el AVE Córdoba-Málaga. Después de cientos de páginas y artículos, de la plataforma que abanderó la Cámara de Comercio, de la presión de políticos, empresarios y ciudadanos, de presumir todos del tren bala, deberíamos abrir la puerta a la posibilidad de que quizás nos equivocamos. Puede que se nos fuera la cabeza pidiendo un Mercedes que no podíamos mantener, cuando en realidad lo que necesitaba esta provincia antes de ese lujo era contar con un ágil y barato utilitario.

No me tomen por loco. Examinen sin prejuicios las cifras y habrán de concluir que mucho antes que el AVE se debió haber construido el tren de la Costa del Sol. Sí, el AVE es una maravilla y a efectos de autoestima es fantástico que España presuma de ser el primer país del mundo en alta velocidad. ¿Pero ha mejorado sustancialmente la movilidad después de tamaña inversión? ¿Merece la pena seguir ampliando un modelo centralista que repite el modelo radial con base en Madrid? ¿Es el AVE una inversión progresista que vertebra el territorio, o sólo un magnífico y caro medio de transporte que sólo usan unos pocos?

Repasemos los datos. El AVE Córdoba-Málaga costó unos 2.400 millones de euros. El objetivo era reducir el tiempo de la conexión con Madrid de las cuatro horas y media del Talgo 200 a las dos horas y media actuales. Haciéndolo se han duplicado los viajeros. Incluso en tiempo de crisis, casi dos millones de personas cogieron el AVE en 2009, un millón más que con el Talgo. El mismo año, a pesar de que la frecuencia sigue siendo la ridícula de un tren cada 30 minutos, ocho millones de pasajeros utilizaron el Cercanías Málaga-Fuengirola. Si alguna vez un político cumple su palabra y se acomete el corredor ferroviario de la Costa, una línea de altas prestaciones para unir Málaga con Estepona en 50 minutos, los usuarios llegarían a los cien millones al año. Eso sí, costaría unos 4.500 millones de euros, una cifra que asusta y que funciona como freno del proyecto.

Esta semana, el presidente del Gobierno y el ministro de Fomento presentaron el nuevo plan de infraestructuras, una bolsa de 17.000 millones de euros de la que se desconocen los proyectos pero sí las líneas maestras. El 70% se destinará a obras ferroviarias, y las actuaciones deben ser sufragadas por la iniciativa privada –gracias a créditos negociados con el BEI y el sector financiero– que después cobrará un canon al Gobierno los próximos 30 años a partir de 2014. El sector de la construcción ha acogido con entusiasmo el plan, que mantendrá unos 400.000 empleos, y cuyas primeras obras empezarán este año para acabar en 2014. Se supone que tendrán ventaja las iniciativas que ya cuenten con los proyectos redactados y que sean vistas con buenos ojos por las comunidades .

A priori todo son ventajas para empezar el tren de la Costa del Sol, para que Marbella deje de ser la gran olvidada de las inversiones, la única ciudad de su tamaño sin conexión ferroviaria. Es la obra que prometió hace diez años el hoy vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves. Que tiene pendiente y adjudicado desde hace casi dos años el primer tramo, Fuengirola-La Cala de Mijas. Es un compromiso por el que han pasado ya cinco consejeros de Obras Públicas. No existe una actuación que pueda vertebrar mejor el litoral malagueño, el reino de taifas que va de Málaga a Manilva. Reduciría notablemente el número de vehículos en la carretera, supondría un atractivo turístico de primer orden (ya no sería una odisea ir a un concierto en el Cervantes estando hospedado en Marbella, o viceversa) y a efectos sociales aportaría grandes ventajas a los miles de malagueños que viven en un punto de la costa y trabajan en otro. Es ahora o nunca para la Costa del Sol. Más nos vale no perder este tren. Pero no se oye a nadie pidiéndolo.

Etiquetas: , ,

  • estupefacto

    ¿Cien millones de viajeros? eso no se lo cree nadie. Ponle 50 millones y ya es una exageración.

  • Pues si

    Si, 100 millones según los propios estudios de movilidad de la Junta, que incluso tiran por lo bajo para no evidenciar más la necesidad de la infraestructura y su incompetencia al no realizarla

  • Paseo Pereda

    100 millones de viajeros anuales suponen 273.972 viajeros diarios. Si utilizamos trenes con capacidad para 300 viajeros, harían falta 913 convoyes diarios; es decir, un tren lleno cada minuto y medio durante las 24 horas del día. Como todos los cálculos de la Junta sean así de rigurosos, el Gobierno podría haber pagado la deuda histórica con un par de pisos en La Palmilla. Por lo demás, totalmente de acuerdo con que el incumplimiento del tren litoral es una vergüenza.

  • Paseo Pereda

    ¡Cómo se ve que escribí la anterior opinión a deshoras! No tuve en cuenta que en las estaciones la gente baja y también sube, y que muchos de los viajes son de ida y vuelta. Aún así, creo que la de la Junta es una cifra exagerada: las 8 líneas de Cercanías de Madrid, con 99 estaciones, movieron en 2007 un total de 201,2 millones de viejeros.

  • M.A.

    La costa tiene un problema para el tráfico por carretera pero una grandísima ventaja para el ferrocarril y es su linealidad y su densidad de población. No es sólo que aquí vivan 1,7 millones de habitantes desde Algeciras a Nerja más población flotante y turismo, sino que TODO está en una franja de apenas 2 kms de ancho a lo largo de TODO el litoral y eso haría que un servicio ferroviario de cercanías y de media distancia fuese muy muy utilizado porque toda la población estaría a menos de 1,5 o 2 kms de una estación y la linealidad implica que ese usuario pudiese ir casi a cualquier lugar sin trasbordos, al contrario de lo que ocurre en ciudades interiores concéntricas. El tren de la costa es caro sí, pero no sólo sería muy utilizado (además no veo que la junta, tras más de una década sin voluntad real de acometerlo, tenga intención de inflar cifras) sino que articularía socioeconómicamente una zona clave para toda la comunidad, si queremos salir del atraso económico utilizando las potencialidades y no los fuegos de artificio: Algeciras-Marbella-Málaga-Motril-Almería.

  • Paseo Pereda

    Por otro lado, sugerir que nos equivocamos con el AVE me parece una boutade como la copa de un pino. El problema es que cuando los políticos, y a su rebufo los medios de comunicación, analizan las inversiones en infraestructuras, siempre lo miden (medimos) por los millones de euros que recibe la misma provincia cada año, y seguro que muchos preferirían hacer una segunda línea de AVE con llegada a Málaga paralela a la actual, que conectar con alta velocidad Madrid con Valencia, Bilbao, Santander, Asturias o La Coruña. Un político malagueño inteligente debería exigir que se completen cuanto antes las obras de alta velocidad que conectan Madrid con el norte de España, y de ahí con Francia. Y exigir también que acelere la línea de alta velocidad interior de Andalucía. Esa sería la mejor forma de beneficiar a Málaga.

  • Javier Gómez

    Más que una boutade, estimado Paseo Pereda, diría que el artículo pretendía provocar este debate y estas reflexiones. El AVE es indiscutible, una infraestructura que nos pone a la cabeza de Europa en intermodalidad por su conjunción (esperemos que próxima) con el aeropuerto. Pero si nos ponemos a analizar los números de usuarios, su impacto en el territorio, en la vida diaria de la provincia, el corredor ferroviario de la Costa del Sol es como mínimo igual de necesario. Y si se trata de la repercusión social de una obra, no me cabe duda de que el Cercanías es bastante más progresista que el AVE, al fin y al cabo con unos precios demasiado elevados. ¿De qué nos vale traer con el mejor de los trenes a un turista desde Madrid si cuando llega al centro de Málaga tiene que alquilarse un coche porque el Cercanías actual da pena? ¿Sabe usted cuántos millones de vehículos/año quitaríamos de las carreteras con un sistema de cercanías eficiente que cubriera la mayor parte del litoral?

  • Paseo Pereda

    Estoy de acuerdo con que un cercanías digno de tal nombre es imprescindible para la Costa del Sol, y con que sacaría a muchos coches de la carretera, aunque quizá no tantos como sería deseable, dados nuestro “auto-centrismo” y la caótica configuración urbanística costera -me cuesta imaginar que un habitante de, pongamos, Calahonda, coja el coche, lo deje en un parking en Riviera y se monte luego en el tren-.