Héroes

Javier Gómez | 23 de abril de 2010 a las 13:54

En una sociedad falta de héroes, o que más bien no sabe dónde buscarlos, con demasiada frecuencia recurrimos al deporte. Y así acabamos convirtiendo en modelos a jóvenes que por lo general no tienen más mérito que saber golpear un balón con un pie, meterlo en una canasta o darle con una raqueta. Una estrella del deporte, no hay más que enchufar la tele, no sólo nos vende zapatillas. También cereales, coches, seguros, productos bancarios, viviendas, hoteles, viajes, relojes, centros comerciales… Entre los medios y los anunciantes encumbramos tanto a los deportistas que luego, cuando estos demuestran que son humanos, y por tanto, pecan, el batacazo es descomunal. El último caso, que no el único, es el de Tiger Woods. Sigue siendo el mejor golfista de la historia, con el componente racial añadido a su leyenda, pero ahora nos interesa más saber cuántas veces le ha puesto los cuernos a su mujer. Y los que idolatraban a Tiger lo han bajado del pedestal a pedradas. Ahora prefieren a Mickelson, que cuando gana corre a abrazarse a su esposa, con un cáncer de pecho. Esa sí es una historia bonita.

Parece como si parte de la profesión fuera caer bien a la gente, ser simpático, inteligente, gracioso, de buen corazón. Un santo. Pep Guardiola cumple el perfil. Mourinho, desde luego, no. Messi puede ser el mejor, pero es tan humilde y tímido que parece cortito. En cambio, Cristiano Ronaldo, es un chulo redomado. Da igual que sea un profesional dedicado, en realidad es un tipo al que le gustan las fiestas que se pierde por las mujeres guapas. ¡Pues como la mayoría de los veinteañeros!

A Kobe Bryant lo están bajando del trono a golpes. No es un buen compañero, demasiado chupón, demasiado arrogante tanto en la victoria como en la derrota. Algo parecido le ocurre a Fernando Alonso. Ya puedes ser el mejor, que si no eres también encantador, en España te saldrá antes un club en contra que de admiradores.

Por fortuna, en nuestro país contamos con varios deportistas que son ejemplo tanto dentro como fuera de las pistas. No es que desde aquí se lo exijamos, pero sabiendo que para millones de niños y jóvenes son modelos a seguir, deberíamos dar gracias por tener gente como Rafael Nadal y Pau Gasol. Son unos fenómenos.

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