El aniversario

Javier Gómez | 25 de abril de 2010 a las 9:41

En una reciente intervención, al secretario provincial socialista le traicionó su buena memoria. Miguel Ángel Heredia, el temido diputator en los tiempos en que gobernaba el PP, es muy aficionado a las obras y los datos. En su discurso como líder malagueño del PSOE gusta de sumar la histórica inversión del Gobierno de Zapatero en Málaga con la no tan generosa de la Junta de Andalucía. Eso siempre disimula bastante. Así que cuando habló de actuaciones y acabó con el AVE, el aeropuerto y la segunda ronda, pasó a los grandes hechos de la Junta en Málaga en la última década. Pudo citar dos y después se vio obligado a echar mano de los libros de Historia: “El Museo Picasso, la Ciudad de la Justicia… el Teatro Romano y la Alcazaba”. Más de uno contuvo la risa. Porque el político no se equivocaba demasiado al recurrir a romanos y taifas para citar más obras.

A día de hoy el debe del Gobierno andaluz en Málaga sigue siendo mucho mayor que su haber. La gran y repetida promesa electoral de Manuel Chaves en esta provincia, el tren de la Costa del Sol, sigue siendo una ilusión, a pesar de acumular diez años y de que su primer tramo lleve dos adjudicado. Y su heredero, José Antonio Griñán, va por el mismo camino si sigue a este ritmo con su otro gran proyecto en Málaga, el megahospital. Cuando hace un año llegó al cargo, Griñán vino acompañado de una ola de optimismo. Si veinte años son demasiados incluso para Churchill, Roosevelt, Clinton, Felipe González o Gorbachov, qué no serían para Chaves. Había hambre atrasada de cambio.

El nuevo presidente tenía una sensibilidad especial. Un político brillante, cultísimo, cercano, sin nada que demostrar a nadie más que a él mismo. Enseguida se dio cuenta de las debilidades de la Junta, del grave desequilibrio territorial fomentado por casi un cuarto de siglo de chavismo y borbollismo. La principal víctima de ese centralismo asfixiante era Málaga. Aunque también el resto de provincias. Así que Griñán habló de una nueva estructura, de descentralización, prometió nuevas actuaciones en Málaga. Incluso tener aquí un despacho. Eso provocó de inmediato los celos hispalenses. Habíamos fichado a Kaká. Pero como le ha ocurrido al ex balón de oro en su primer año en España, de momento ha habido mucho ruido y poquísimas nueces. Griñán no se prodiga por Málaga más que el Chaves de los primeros años. Se ha enfrascado en una revolución interna del partido que en las primeras semanas le está saliendo rana. Se equivoca si piensa que los jóvenes cachorros de la política, sean del partido que sean, tienen claras las reglas del juego. En la escuela sólo les enseñan las trampas. Y en lugar de cien días de cortesía como presidente de la Junta, ha tenido casi cuatrocientos. Va siendo hora de estar a la altura de las expectativas.

LECCIONES

Hace un par de meses, la directora del Instituto de la Mujer, Laura Seara, protagonizó un escándalo en Galicia, al denunciar el PP que en sus tiempos de diputada regional socialista cobró 31.000 euros en kilometraje, a pesar de no tener carné de conducir y desplazarse habitualmente en coche oficial. El viernesdio nuevas lecciones de ética en Málaga. Dijo estar preocupada por las críticas a la Ley Integral contra la Violencia de Género, ya que “lo único que consiguen es animar a los agresores a tener más impunidad y a provocar un efecto perverso en la sociedad. Calificaría a este tipo de gente de irresponsables”. Todo cargo público debería someterse a un sencillo examen. Sólo para comprobar que entiende lo que significa la democracia. Y que la crítica es intrínseca a ella. La Ley contra la Violencia de Género es mejor que nada. Pero también francamente mejorable. Y mucho más los medios de que la dota el Gobierno.

  • Realidad y no

    Comentarios como éste suyo de hoy deberían ser una constante en el ánimo de los periodistas que profesan de malagueños desde Málaga. No lo había leído, lo confieso, pero me lo envía mi amigo Rafael, de Rayya, y me anima a leerlo. —Mira lo que escribe hoy Javier Recio —me comenta—. Cada día hay más gente en Málaga concienciada con nuestra provincia y sus avatares. Lee su artículo, te va a gustar. Y me gusta lo que dice porque dice del devenir trabajoso que ha llevado esta emprendedora provincia amarrada al duro banco de esta galera autonómica donde desde el contramaestre hasta el furrier son sevillanos y tirando de la manta sevillana. Qué duro lo tenemos con estos socialistas que no ven más que río Guadalquivir donde ir a pescar peces gordos. —Pero oiga, qué usted es malagueño, qué esto es Málaga y somos nosotros los que le hemos votado para que defienda nuestro Guadalhorce. —Pero es que también soy socialista y a los del partido donde nos gusta pescar es en las ricas aguas del Guadalquivir sevillano.
    ¡Dios del cielo! Pues lo llevamos claro con esta gente. Y es qué no nos iría mejor como Provincia autónoma. No como Taifa, que no es eso; como provincia autónoma donde los sevillanos gasten su dinero y los de la Costa del Sol nos apañemos con lo nuestro. ¿Fácil,no?; y es que sólo hay que poner sentido común. Como don Javier Recio en su artículo de hoy. Javier Fernández

  • Javier Gómez

    Dos puntualizaciones importantes a su comentario:

    1.- El artículo es un análisis crítico del primer año de Griñán centrado en Málaga. No es ningún manifiesto segregacionista de Andalucía, movimiento que puedo respetar pero en absoluto compartir. Málaga es parte de Andalucía y no se puede entender Andalucía sin Málaga. Ahora bien, podemos estar de acuerdo en que hay que darle más juego y protagonismo, como al resto de provincias de la mal llamada Andalucía oriental.
    2.- Mi nombre es Javier Gómez. Si busca a Javier Recio, un apreciado compañero, lo encontrará en Sur.