Amnesia y zancadillas

Javier Gómez | 9 de diciembre de 2010 a las 13:23

EL de hoy puede verse como el último Debate sobre el Estado de la Ciudad sin María Gámez o como el primero con la candidata socialista dirigiendo los cañones de la oposición. Desde luego el balance del equipo de gobierno del PP en estos cuatro años de mandato no es para tirar cohetes: muchas grandes promesas y escaso o nulo cumplimiento, cuando no llamarlo amnesia. La crisis no puede ser la excusa permanente para la parálisis de la ciudad. En cambio, sí lo es la actitud del PSOE, que se empeña en darle a De la Torre su principal argumento: Málaga no avanza o lo hace tan lentamente porque cualquier iniciativa suya la obstaculizan la Junta y el Gobierno. Es una verdad, o una mentira, a medias. Sí, ambas administraciones han acometido inversiones históricas que han transformado la ciudad: el AVE, el aeropuerto, el Metro, el Museo Picasso, el puerto, la hiperronda. Varios miles de millones de euros. Pero al mismo tiempo han tropezado una y otra vez con la misma piedra: en su intento de zancadillear al alcalde popular han irritado a los votantes. No se puede analizar el estado de la ciudad sin incorporar a la lista de errores del regidor el amplio arsenal de torpedos lanzados por las administraciones socialistas. El último ejemplo es el bulevar. Adif ha empleado más de año y medio en un pleito absurdo por los aprovechamientos que después ha levantado. Sólo se puede interpretar que su único objetivo era que las obras sobre el terreno ganado a las vías del tren no pudieran inaugurarse antes de las municipales y, por tanto, no se beneficiara de ello De la Torre. La Junta también ha mareado la perdiz con la reforma de la Carretera de Cádiz, hasta que sus presupuestos han revelado que sus promesas se las llevó el viento. Como el megahospital que se sacó de la manga la consejera de Salud para contrarrestar el clamor ciudadano por el necesario tercer hospital: ni una cosa ni la otra. Sólo ganar tiempo para seguir de derrota en derrota.

Puede que De la Torre no traiga hoy al Pleno nada de lo que presumir, atrapado en el mausoleo de la tecnocracia en que ha convertido el Ayuntamiento. Pero los socialistas, visto el uso que hacen de las instituciones, coordinadas -y además públicamente- desde la sede del partido, tampoco tienen demasiado de lo que sentirse orgullosos en lo que respecta a Málaga.

  • Realidad y no

    De Málaga, al parecer, sólo nos sentimos orgullosos los malagueños que no militamos en partido alguno; el resto, los fieles militantes, ya no cabe más dudas, no van más allá de ‘lo suyo’. Así está montado esto y sólo cabe el derribarlo. Si preguntas, cuatro de cada cinco te dice que todos los políticos son iguales y el quinto es porque milita en ésta o aquella formación política. De pena. Pero el análisis, aún sus vaivenes, nos muestran a un alcalde ariete defensor de la cosa malagueña en las más angostas circunstancias mientras que los partidos, lejos de apostar por la capital y sus 101 ciudades y pueblos, no van más allá de lo que les dicte Sevilla. Deprimente. No se pregunte nadie el porqué en esta provincia no se quiere para nada a la Junta, a Sevilla, al PP ni al PSOE y sí se valora hasta cuasi la veneración al honorable De la Torre. Y es que este señor SÍ se pone colorado por la capital y la provincia malagueña un día sí y otro también ante tanto advenedizo. Y el malagueño, herido en cien refriegas con la Junta sevillana y el gobierno madrileño, sabe perfectamente a qué atenerse con los políticos que, salvo honradísimas excepciones, son todos iguales. Javier Fernández