El mundo de Mou y Roca

Javier Gómez | 3 de marzo de 2011 a las 10:47

mourinho

Resultaba ayer inevitable pensar en Roca, vacilando de nuevo al personal, riéndose de toda España y especialmente de esos 4.299.263 parados con que nos volvió a sacudir la estadística, cuando se escuchaba a Mourinho. Pensarán ustedes que este articulista ha perdido la cabeza, que es un exceso comparar al cerebro del caso Malaya -cuando hablaba en el juicio de lo bien que se puede vivir con un sueldo, legal pero escandaloso, de 12.000 euros netos al mes- con el técnico del Real Madrid en la rueda de prensa previa a su enfrentamiento con el Málaga. Pero sinceramente, el grado de corrupción ética y la chulería de ambos parece muy similar. Durante meses se ha intentado defender al entrenador luso con el argumento del resultadismo y echando mano de su impecable currículum de títulos. Cierto, ha llenado las vitrinas de sus equipos de trofeos, pero los ha ido dejando huérfanos de moral, respeto e incluso prestigio. Mourinho va de triunfador por la vida, cobra 10 millones de euros al año y desde luego sabe tanto de dirigir equipos como de manipular a su favor los titulares de prensa, radio y televisión. Pero en realidad se trata de un pobre hombre y de un pésimo deportista. Su principal legado serán miles, puede que millones de niños, que crecerán pensando que vale todo para ganar, que hay que despreciar al rival y pasarse tanto o más tiempo quejándose que trabajando. Y si todo falla, siempre queda el recurso de echar la culpa al resto del mundo.

Bien pensada, esa pauta de comportamiento no está patentada por el portugués y vale para muchos ámbitos. Desde los promotores inmobiliarios, abogados y arquitectos que se hicieron ricos en Marbella y en otros muchos lugares de la Costa del Sol en los tiempos de Roca y en los actuales a base de carecer de cualquier tipo de escrúpulo, hasta la clase política en general. El mismo tipo de insulto gratuito que ayer le lanzó a Pellegrini, al Málaga CF y a su afición lo escuchamos a diario entre nuestros cargos públicos. Las zancadillas, agarrones, patadas en la espinilla y protestas al árbitro no sólo son frecuentes sino que parecen obligatorias entre concejales, alcaldes, consejeros, diputados y demás excelentísimas señorías.

Lo único importante, da igual lo que os digan, niños, es ganar. Dinero, propiedades, títulos, elecciones, qué más da. El fin justifica todos los medios. Si para ello hay que tragar a un tránsfuga en la lista, untar a los medios para taparles la boca, hacer desaparecer unos contenedores que afean mi sede, prometer un disparate en cada plaza o inaugurar a la carrera un museo pese al consejo de los expertos, adelante. El mundo está lleno de Mous y Rocas.

  • Capitan Ahab

    Muy buena la reflexión, y muy triste que no se le pueda objetar ni una coma.