Diagnóstico incompleto

Javier Gómez | 9 de junio de 2011 a las 11:32

Las voces que piden cambios en el PSOE de Málaga no proceden precisamente de las gargantas de jóvenes valores del partido exentos de responsabilidad en la debacle. Juan Fraile, Salvador Pendón y José María Ruiz Povedano, tres de los cinco presidentes de Diputación que ha tenido el PSOE (Antonio Maldonado acaba de fichar por el PP en Mijas y Enrique Linde sigue amarrado en el Puerto), representan gran parte de lo bueno y de lo malo del socialismo malagueño de los últimos treinta años. Sin ellos no se puede escribir el pasado ni el presente del PSOE, aunque sí se deba escribir el futuro. Tan distintos y tan parecidos, los tres son, o más bien fueron, profesores que, por mucho que digan, se resisten como gato panza arriba a aprender a usar una pizarra digital. Ya ni siquiera pueden alegar la dichosa alergia a la tiza que se suele desarrollar desde los cargos públicos. Fraile ha sido alcalde de Ronda, presidente de la Diputación, presidente del Patronato de Turismo, concejal de Urbanismo, vicepresidente de Unicaja y eurodiputado. Pendón, además de alcalde de Ardales veinte años, ha sido presidente de la Diputación los últimos ocho (fue vicepresidente los cuatro anteriores) y gran factótum del partido. Gracias a él llegaron a la secretaría provincial primero Marisa Bustinduy y luego Miguel Ángel Heredia. Ruiz Povedano ha dado más tumbos, incluso volvió fugazmente a las aulas: duró lo que tardó en encontrar sillón político. Presidente de la Diputación, delegado de Educación, delegado de Obras Públicas, director de la oficina del PGOU de Marbella y desde hace unos años consejero delegado de la Sopde, organismo de Diputación, también es presidente de la agrupación Guadalmedina y de la Sociedad de Amigos del País. Y luego hablamos de acumulación de cargos…

Lo anterior no significa que las críticas de los tres no sean sensatas, certeras y oportunas. Vienen avaladas por la experiencia. Pero si esa reflexión que piden no empieza por ellos mismos y se excluyen del diagnóstico, la enfermedad del PSOE de Málaga será incurable. Desde luego que la dirección bicéfala de Heredia y Francisco Conejo sólo ha empeorado al paciente con su política marxista de “estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”. Por supuesto que esa agencia de colocación en que han convertido al partido, al que han llevado a pactar con el diablo con tal de hacerse con una institución, va camino de quedarse sin puestos públicos donde colocar al personal. Pero tampoco es justo responsabilizar en exclusiva de la pérdida de rumbo a los actuales dirigentes. Los síntomas y la patología comenzaron mucho antes.

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