Las dos cartas de Bendodo

Javier Gómez | 26 de septiembre de 2011 a las 22:47

En sus primeros cien días de gobierno, de los que hoy hacen balance, Elías Bendodo y su equipo de gobierno se han acercado peligrosamente, camino del récord, a la famosa segunda carta de Nikita Kruschev. Es la vieja anécdota, casi más leyenda popular rusa que hecho histórico constatado, que cuenta que el acosado secretario general y presidente de la Unión Soviética hizo llamar a su despacho al que sería su sucesor, Leónidas Breznev, para entregarle dos cartas. Debía abrirlas sólo en momentos de extrema crisis o debilidad al frente del país, cuando todo se desmoronase a su alrededor. Según el relato, cuando el receptor se encontró acorralado por las circunstancias por primera vez, descubrió en la primera misiva una simple nota: “Échame la culpa de todo”. Más adelante, de nuevo rodeado por el colapso comunista, llegaría la sorpresa de la segunda carta, aún más escueta y contundente si cabe: “Escribe dos cartas”.

No hay constancia alguna de que el socialista Salvador Pendón, ahora feliz en su colegio de Ardales, alejado del mundanal ruido pero no de lo que se cuece dentro de su partido, le diera dos cartas al joven dirigente popular cuando se reunieron para el traspaso de poderes. La Diputación, con una plantilla abultada por los numerosos enchufes de los tres partidos, con demasiados cargos de confianza que a menudo han sido profesionales de las formaciones políticas sin pisar siquiera la sede de la institución, nunca ha sido un modelo de gobernanza. Pero tampoco había llegado hasta ahora al sainete de este vodevil diario de tirar de la manta para ver quién guarda más trapos sucios debajo.

Bendodo, señalado no ya como gran promesa sino como brillante presente del PP en Andalucía, llegó con muchas ganas de mejorar las cosas en la corporación provincial. Era la confirmación de su alternativa como cargo público tras lograr unas cuantas orejas -con algún pito- al frente de la estrategia del partido. Pero los hechos no han acompañado siempre a sus palabras. Se le ha llenado la boca pregonando la austeridad y se ha atragantado, ante toda España, cuando se supo que su chófer gana 54.000 euros al año. “También es asesor”, respondieron desde el PP, empeorando la tormenta, como ocurre cuando se toma por imbécil al personal.

Tarjetas de crédito, Ipads y teléfonos móviles. Si repasamos los cien primeros días de los populares en la Diputación destaca más el revanchismo que el reformismo, un peligroso precedente si, como dicen los sondeos, el PP también gana el Gobierno y la Junta. Los populares malagueños tienen en préstamo la confianza de la mayoría, entre otras cosas, porque prometieron acabar con el despilfarro y mejorar la gestión. Ha llegado la hora de cumplir. La primera carta se ha gastado.

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  • zascandil

    Cuanta razón tiene usted. ¡Qué escandalo de asesores, qué escandalos de sueldos! ¡Qué partida de sinverguenzas!