Archivos para el tag ‘Francis Salado’

Siempre nos quedará París

Javier Gómez | 4 de junio de 2009 a las 9:57

Sin duda a Jesús Mora todavía le queda mucho para parecerse al genial Claude Rains, uno de los mejores actores secundarios de la historia por su interpretación del capitán Renault en ‘Casablanca’. Tampoco Salvador Pendón, pese a su vena artística, se asemeja al Rick de Humphrey Bogart. La escena es memorable y un recurso habitual entre los columnistas para reírnos de la incoherencia de los políticos. “Qué escándalo, qué escándalo. He descubierto que aquí se juega”, le grita el capitán Renault a un impasible Rick mientras ordena cerrar su café y, de paso, recoge sus ganancias en la ruleta. Y aunque la sala de prensa de Diputación no tiene el encanto clandestino del local en el exilio,  la imagen del portavoz socialista denunciando el pasado lunes un supuesto y chocante caso de enchufe provocaba un sonrojo similar. Ningún partido es inocente de colocar a los suyos en el organismo supramunicipal, una institución cuestionada por su productividad, por lo desproporcionado de su plantilla en función de su presupuesto y por servir de última trinchera de los derrotados en las urnas. Pero resulta especialmente bochornoso que después de las muchas y cuestionables contrataciones de familiares de cargos y de los propios cargos del partido, sean los socialistas los que tiren la primera piedra. Y que además lo hagan contra su propio tejado. Mora vino a denunciar que la mujer del portavoz del PP, Francis Salado, está contratada en el Patronato de Recaudación sin haber pasado por unas oposiciones. Algo que, lamentablemente, ha sido práctica habitual y en ese caso concreto, además, ocurrió bajo el gobierno del PSOE. Está bien que se investigue si la esposa del secretario provincial del PP entró por enchufe en la Diputación. Pero estaría aún mejor que todos los casos citados por Salado también fueran objeto de escrutinio. Al parecer es demasiado pedir para los socialistas, que siempre ven  el escándalo en la casa ajena  pero nunca en la propia.

Citas a ciegas

Javier Gómez | 1 de febrero de 2009 a las 3:21

 QUE sepamos, lo único que tienen en común es que ambos pertenecen a la generación X y que los dos quieren que Málaga recupere el peso político perdido. Aunque por el cruce reciente de comunicados entre PSOE y PP no lo parezca, Miguel Ángel Heredia y Elías Bendodo han cumplido sus buenos propósitos y se han reunido ya en dos ocasiones. En lugar muy poco discreto, aunque ambos encuentros pasaran desapercibidos: la cafetería del hotel Larios. El intercambio de pareceres, con buenas vibraciones según ambas partes, vino precedido por reuniones de los lugartenientes, Paco Conejo y Francis Salado. Aunque todos son conscientes de los riesgos que corren ante sus directivas regionales, todos tienen ganas de poner en marcha varios consensos de interés general para Málaga. En las próximas semanas esas reuniones casi clandestinas darán paso a una puesta en escena pública.

La carta

Hablando de Heredia, ha recibido una carta de la parlamentaria catalana Montserrat Nebrera, en el que la popular, tristemente famosa por sus impresentables críticas al acento de Magdalena Álvarez, acusa el recibo del libro ‘Persona y democracia’, de María Zambrano, que le envió el malagueño. En Fernán Núñez no ha sentado demasiado bien el tono medio cariñoso, medio tocanarices: “Mi querido amigo Miguel, la presente te acusa recibo del libro de María Zambrano que me envías (escrito en castellano, por cierto)… Supongo que no sirve de nada que te diga que jamás pretendí ofender a los andaluces (¿o es que decir que cuando habláis rápido no os entiendo es ofender?), pero en fin, ojalá algún día tengamos oportunidad de hablar con tranquilidad, no con periódicos y radios en medio. Un saludo cordial de una nieta de jienenses (sic)“. No hay nada peor que un charnego renegado, señora Nebrera. No se ofenda.

Saturno y sus hijos

Hay quien sostiene que el puesto de mayor rotación laboral de España es el de director de Comunicación de Francisco de la Torre. En casi nueve años como alcalde, ha tenido seis bien diferentes. Fernando Leguina sustituyó a Ana Benavides, Carlos Pérez Ariza a éste, y después vinieron Juan Carlos Jiménez Laz, Marcos Bonastre e Isidro Cuberos, un curtido y buen profesional que no sabía dónde se metía. Estadísticamente parece imposible que todos sean culpables del fracaso en el intento de unificar qué, cómo y por cuánto comunica el Ayuntamiento. Y ninguno habría cometido el desliz burdo de trucar una foto para borrar el logo de otra institución. A lo mejor el fotógrafo municipal, que tendría mejores cosas que hacer un domingo por la tarde que “prácticas informáticas”, se tomó en serio los comentarios de una concejala que antes había pedido a los peñistas que se quitaran los delantales de la polémica. La misma edil que ejerció como consejera editorial de una revista de barrio en la que salían fotos suyas en 14 de 16 páginas y en la que se criticaba a la oposición. Financiada con publicidad de sus áreas, por cierto.

Es sólo uno de los ejemplos del reino de taifas que siempre ha sido en esta materia el gobierno municipal, que no satisfecho con montar su propia televisión y radio también se ha ido de rebajas inmobiliarias para que la cuenta de resultados de una empresa del sector no note tanto el mordisco de la crisis. Muchos ediles tienen su propio asesor de imagen, muchos negocian personalmente la publicidad de su área, y algunos cuentan las horas para ventilarse al actual director de Comunicación, que sólo ha intentado imponer cordura. Y que pase el siguiente. También lo devorarán.