Archivos para el tag ‘Gadafi’

Dinero absoluto

Javier Gómez | 13 de marzo de 2011 a las 11:28

En la excepcional ‘Nueve Reinas’, esa pequeña obra maestra argentina sobre los trileros, el personaje de Ricardo Darín alecciona a su pupilo sobre la volatilidad de los principios. Le pregunta por cuánto dinero estaría dispuesto a prostituirse. Éste le replica seguro que no, que ni por diez, ni por veinte ni por cincuenta mil dólares vendería su cuerpo por dinero, y desde luego no a otro hombre, como es el caso. Se mantiene firme hasta que el ladrón-jefe no eleva la hipotética cantidad hasta quinientos mil dólares, y entonces la duda asoma en su cara. “¿Te das cuenta? Putos no faltan, lo que faltan son financistas”. La máxima es vieja y puede trasladarse a prácticamente todos los ámbitos. Todo el mundo tiene un precio, sólo hace falta que alguien llegue a pagarlo. Y en momentos de necesidad, la cifra cae en picado.

Sin duda la presente crisis, con una cifra de paro que ronda el 30% en la provincia de Málaga -en lugares otrora boyantes como Estepona se acerca al 48%, según aseguraba el otro día el candidato popular a la Alcaldía , José María García-, es la situación propicia para bajar cualquier tipo de listón moral, ético o de sostenibilidad ambiental que mantuviéramos antes. Si Gadafi quiere construir 2.000 viviendas en su finca, no le vamos a mirar el carné de demócrata ni si sus euros están manchados de sangre. Tampoco nos cuestionaremos mucho la procedencia de la fortuna del jeque Al-Thani, sus fichajes o sus todavía presuntas inversiones. Ni tan siquiera la preocupante deriva catarí que está tomando el Málaga C.F.

En los últimos dos meses, con el equipo en los puestos de descenso, sus mandatarios en Oriente Medio y las gestiones de su directiva local más centrados en operaciones urbanísticas de dudoso interés en la actualidad –para qué un estadio de 60.000 localidades, con su complejo comercial adosado, con el club en Segunda-, el Málaga parece haber perdido el norte. Si la semana pasada su entrenador, en una rueda de prensa bochornosa tras la vergonzante derrota en el Bernabéu, aseguraba que no habían viajado a Madrid a competir porque debían reservarse para la siguiente debacle contra Osasuna, en esta semana ya le valen todos los puntos en liza. Y el vicepresidente del club y ‘mano derecha’ del jeque vuelve tras más de dos meses para arrogarse toda la responsabilidad en una comparecencia de prensa en la que dejó todas las preguntas en el aire. No se admitieron. Ya dará su entrevista de cámara oportuna con las preguntas amables de siempre. Su comportamiento pudo ser, sin embargo, peor. Como el de la alcaldesa de Fuengirola y portavoz parlamentaria del PP, Esperanza Oña, cuando se negaba a responder a una pregunta de una periodista por considerarla sectaria. Y empeoró. A los dos días el club vetaba en sus viajes a un periodista, Justo Rodríguez, por escribir una columna en la que señalaba diferencias entre el entrenador y el director deportivo por los fichajes.

Desconocemos si esta medida radical e inaudita se le ocurrió a los gestores locales (más jequistas que el jeque) o a los foráneos del club, si con ella pretenden decidir qué periodistas cubrirán los partidos del equipo, escribirán sus reportajes y harán las entrevistas. Eso puede ser práctica habitual en una monarquía absoluta como la catarí, donde el tirano también se apellida Al-Thani. En España, aunque siempre haya habido, haya y habrá políticos que intenten arrodillar a la prensa, no deberíamos tolerarlo. A ningún precio.

Caballos regalados

Javier Gómez | 24 de febrero de 2011 a las 9:10

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En la Costa del Sol no hay problemas de racismo. No juzgamos a nadie por el color de su piel, sino por el grueso de su cartera, los ceros de su cuenta o la exclusividad de su deportivo. Tampoco pedimos el pedigrí ni los antecedentes penales de cada fortuna. No somos escrupulosos y a caballo regalado ni se nos ocurre mirarle el diente. Todo lo contrario. Lo jaleamos y le desplegamos la alfombra roja. Si defeca en ella, la limpiamos con dignidad de mayordomo inglés. Poderoso caballero don dinero.

En Málaga, como en España, como en Europa, los moros llegan en patera y los árabes en yate. De esa doble vara de medir hipócrita no se escapa nadie. Los mismos que ahora celebran, celebramos, con cierta preocupación por su devenir, el tsunami democrático con epicentro en twitter y facebook que barre de dictadores el mundo islámico, estaban (estábamos) encantados con comprarles a buen precio petróleo y gas y venderles, a aún mejor precio, tierras, empresas y equipos de fútbol a los tiranos y sus familiares. Y si era necesario les hacíamos la ola, les cogíamos de la mano o les aceptábamos sus caballos blancos regalados. El dinero no entiende de principios ni los diamantes de sangre, eso vale para la crisis y para los tiempos de bonanza. Cuando el rey Fahd y su inmenso séquito llegaban a Marbella, nadie se planteaba si los billetes de 5.000 o 10.000 pesetas que tiraban como confetti eran legítimos o no, si su pueblo vive oprimido, si allí rige la sharia más radical o si las mujeres tienen menos libertad que un perro. Cogíamos el dinero y sonreíamos. Y lo seguimos haciendo. La casa real saudí, una monarquía absoluta que resiste con mano de hierro las revueltas, es una vieja amante de la Costa del Sol. En la actualidad se tramita el convenio firmado con el alcalde de Estepona para construir una urbanización de lujo con casi 1.500 viviendas, que creará más de mil empleos.

Gadafi, el más sanguinario y excéntrico de esos tiranos, es desde hace años el mayor terrateniente de Málaga. Su enorme finca de 6.500 hectáreas se extiende por Benahavís, Estepona, Pujerra y Júzcar. Sería uno de los grandes beneficiados por la absurda y brutal autopista de peaje entre Marbella y Ronda que promueve la Junta. Y a la mesa del Consejo de Gobierno autonómico llegará su plan para levantar una urbanización con hotel, campo de golf y 1.915 viviendas. Mucho, mucho dinero, y muchos, muchos puestos de trabajo. Puede que alguno de esos futuros contratados se siente esta noche en el sofá y maldiga a ese fantoche. Sin preguntarse de dónde viene el dinero que paga su plasma, el petróleo que alimenta su coche o el gas con el que calienta su casa.

Disparate

Javier Gómez | 28 de noviembre de 2010 a las 12:08

NO hace mucho me contaba uno de esos outsiders habituales, un idealista con gran preparación, categoría personal e inquietudes intelectuales, uno de esos notables que por norma salen escaldados de la política, la propuesta que le había llegado a la administración de uno de los promotores más conocidos de la Costa del Sol. Iba en representación de gran parte del colectivo y eran los años de la euforia: “Lo que hay que hacer es construir un peine de autovías desde la Costa del Sol hacia las sierras”. En definitiva, urbanizar hasta donde alcanza la vista en un destino turístico ya de por sí masificado y que tiene muchos pecados inmobiliarios por purgar si quiere que algún día se le retire el estigma y la comparación con Benidorm.

La corona montañosa del litoral malagueño, con las joyas naturales y, por qué no, antropológicas, que abundan en la Sierra de las Nieves y el Valle del Genal, es nuestra última esperanza para la redención. Se trata de un lugar sujeto a enormes presiones especulativas que, cual aldea gala, resiste ahora y no sabemos si siempre al invasor del ladrillo. Cierto que en Ronda sobran excesos, pero sigue siendo una de las ciudades más hermosas de España. ¿Y qué no se puede decir de los pueblos blancos de Genalguacil, de Benadalid, de Cartajima o Pujerra?

Toda esa belleza se verá seriamente comprometida con el absurdo proyecto de autopista de peaje que tienen en estudio la Junta y la Diputación. Una idea de otros tiempos. Y nunca mejor dicho en este caso. No sólo porque la iniciativa es insoportablemente desde el punto de vista ambiental y paisajístico, sino porque viene heredada de una promesa del GIL. En 1999, Trinidad Aragón ganó sorpresivamente las elecciones municipales con ese proyecto que se había sacado de la manga. Prometió a los rondeños que en veinte minutos llegarían a bañarse a las playas de Marbella. Nada dijo de lo que se revalorizarían los terrenos al norte de la ciudad donde entonces aún recalificaba a sus anchas Jesús Gil. La derrota socialista dolió profundamente a Juan Fraile, presidente de la Diputación, que entonces embarcó a la institución provincial en el proyecto de la vía rápida.

En los años del boom inmobiliario no eran pocos los rondeños que bajaban a la Costa a trabajar en la construcción, y sufrían una carretera llena de curvas en la que la Junta seguramente debería invertir un poco más. Enquistada, la iniciativa la heredó Pendón, que la dejó dormir, hasta que llegó alguna campaña electoral –sinceramente, no recuerdo cuál– y a alguien se le ocurrió prometer que el Gobierno andaluz se implicaría. Incluso se anunció que la carretera estaría funcionando para 2012. Afortunadamente, de momento sólo es un estudio abierto a alegaciones, en el que se anticipan su altísimo coste (350 millones) y la obviedad de que no será rentable para la inversión privada salvo que haya dinero público de por medio. No parece que el horno esté ahora para muchos bollos, aunque siempre será posible que cualquier empresa opte a construir la autopista si se ha garantizado antes sus buenos terrenos a los que sacar aún mejores plusvalías.

¿Saben quién es uno de los mayores terratenientes de la zona? El Rais libio. Gadafi. Sólo tiene unas 7.000 hectáreas de nada por los alrededores.