Cataluña Connection

Fede Durán | 10 de marzo de 2008 a las 18:18

Sí. Como en la peli de Gene Hackman pero sin mafias ni franceses. Cataluña ha sido la conexión, la clave del triunfo de Zapatero. Finalmente el pulso fue irrelevante: Madrid y Valencia no compensan para el PP el poderío que el PSOE exhibe en Andalucía y, sobre todo, en la comunidad de Mas, Duran, Carod o Saura. La diferencia ha sido bestial: 25 escaños contra sólo siete. Nada invitaba al optimismo: Magdalena Álvarez se convirtió en el personaje más impopular por aquellas tierras, una especie de tentetieso saleroso, el AVE agujereó paciencias y suelo, Cercanías se convirtió en un enjambre sin salida. Y van los tíos y ganan, y encima mejoran, y además le meten a Rajoy un filete de 18 diputados. Un abismo imposible. Sideral.

La explicación no es sencilla. Es cierto que la mente catalana, generalmente refinada, no tiene problemas para cambiar de chip según se enfrente a unas elecciones generales o autonómicas. Cuando se piensa en clave estatal, el dilema es PSOE-PP. Al votante le pesa más este pulso que el poder que puedan acumular las formaciones nacionalistas. Por eso, parte del voto de CiU vuela siempre al PSC. Pero en este episodio concurren otros elementos. Algunos sorprendentes. ERC se la ha pegado. Menudo patinazo. De ocho a tres. Buf. Ellos, que jugaron al viejo truco de la demagogia. Ellos, que pidieron gestionarlo todo para huir del tercermundismo español (“llego tres horas tarde al trabajo, por eso quiero la independencia”, glorioso lema). Habrá que investigar las causas. Necesitamos urgentemente a un forense. ICV tampoco ha salido bien parada. Este grupo es un poco más aseado. Son políticos que huyen de la estridencia y optan por un estilo de hacer las cosas alejado de los cánones. De poco les ha servido. Caen como cae también el compañero Llamazares, irremediablemente sepultado bajo el lodo. Evidentemente, parte de ERC e ICV también ha preferido a Zapatero.

¿Existe un factor Chacón? ¿Se ha bastado ella para espolear a las masas de simpatizantes desencantados, a esos mismos que castigaron a Montilla en los últimos comicios regionales (noviembre de 2006)? ¿Ha muerto el desencanto expresado por Maragall? ¿Debe ZP replantear su posición en el tablero para darle a la ministra de Vivienda un cargo algo más jugoso, aunque sea allá arriba?

Ojo. El rol de Rajoy cuenta. Reveló que jamás retiraría su recurso contra el Estatut. Colocó a Daniel Sirera, una especie de transistor de Radio Génova, al frente del PPC en detrimento de Josep Piqué, tan brillante como falto de feeling con el seguidor popular prototípico. Aguijoneó durante cuatro años a través de otro par de transmisores aún más potentes (Zaplana-Acebes)… Es decir, este hombre sabía que en Cataluña rascaría poco. Pero de ahí a caer tan aparatosamente va un trecho. El PP tiene que replantearse seriamente su vía catalana.

  • Nito

    Rajoy prefirió arriesgar, en lugar de buscar una solución de compromiso: Perder votos en Cataluña, para ganarlos en el resto de España.
    Le habría salido bien, de no haber sido por el determinante factor de la participación.
    La estrategia de la crispación no le ha funcionado. Parece que ya siempre va a ocurrir algo grave a pocos días de las elecciones…